domingo, diciembre 23, 2018

VIVIENDO ENTRE SARRACENOS de CONNIE TAPIA MONROY: LO COTIDIANO DE LA MUERTE por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE



Más allá de las preguntas universales acerca de la muerte, y de su eterna presencia en el arte y de la sociedad, subyace el tema de Thánatos en la literatura y en especial en la Poesía. Las múltiples concepciones de cómo es esa dimensión luego del cese de las funciones biológicas que constituyen la vida, nos llegan desde la religión hasta el cine. Hay países cuya concepción es más natural y óptimo. En esa franja de entendimiento de interpretación encontramos el poemario “Viviendo entre sarracenos” de Connie Tapia Monroy.
La imaginería de esta poeta es rica en elementos que más que tomarnos de la mano e inducirnos a una atmósfera crepuscular, nos guía sutilmente al lado que la ética judeocristiana califica como oscuro.
Algunos poetas, la mayoría me atrevería a decir, al tratar la muerte y temas afines, aplican en su voz lírica una pesadez inusitada indefectiblemente caen en lo críptico ( aunque esto trate de criptas) y una retórica opaca con metáforas pesadas como un lastre prosaico, produciendo pésima obra, este no es el caso de Connie Tapia, quien entrega un lustre brillante a esa “oscuridad”, quien alcanza inusitadas notas de cotidianidad, una visión contrastante y vitalista de fenómenos como la catalepsia, la muerte sin linde, desatada en una linealidad temporal que simultáneamente convive en lo eterno del alma.
Sus composiciones poéticas fluyen en una bella ductilidad de imágenes superpuestas y en algunos casos sin abandonar la violencia que determina la morfología de este mundo. La diestra pluma vence el tenue límite entre lo real y lo onírico.
El prisma lírico de Connie Tapia también incluye en una de sus facetas el conjurar, en el sentido de destruir una marca, un hechizo o algo indeleble que curte el alma, logrando alcanzar un claroscuro de emociones que se plasman en una umbría y etérea definición del amor.
Otra faceta, la  bruma del tiempo, indescriptible, es salvada a punta de sentimientos, a pesar que lo que le rodea es tan similar al vacío.
A pesar de todo lo mencionado, no se abandona en algunos pasajes la crítica social,  en especial a la ética de la Iglesia Católica y tan merecidamente aporreada se le ve.
El vampirismo no está excluido de la poética invocación de la poeta, quién entre films e imágenes nos trae esta atávica criatura.
Nos visitan referencias, David Lynch, el cine, el cómic, algunas aflicciones psiquiátricas, la catalepsia.
El Reino de las Sombras se despliega, la imaginería judeocristiana y de todas las cosmovisiones que la nutren es utilizada  al límite de su normal función. Se despliega este abanico de versos,  tiniebla de la poesía, el otro extremo de la luz y la lucidez única de la poeta tratando temas de necromancia, abisma al lector, demostrando que
la poesía es en esta cosmogonía, la belleza de lo oscuro, los dobleces ajados del amor y la obsesión.
Los sarracenos, eran aquel pueblo semita árabe pre-musulmán que habitaban desde Siria a la actual Arabia Saudí, en el título pareciese aludir a la otredad (o alteridad, si se quiere) fuera de esa dimensión de muerte y necrovivencia, si es que este término se permite, para designar el arte firme, sutil, pulcro en la palabra que Connie Tapia Monroy nos entrega.
De lectura, muy recomendable.
“Viviendo entre Sarracenos” de Connie Tapia Monroy. Cathartes Ediciones. 55 páginas. Arica Chile.






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