domingo, diciembre 08, 2013

LA ZAMBULLIDA por EZRA POUND


Querría bañarme en extrañeza:
estas comodidades amontonadas encima de mí,
me asfixian!
¡Me quemo, ardo en deseos de algo nuevo,
amigos nuevos, caras nuevas y lugares!
Oh, estar lejos de todo esto,
esto que es todo lo que quise…salvo lo nuevo.
¡Y tú,amor, la que mucho, la que más he deseado!
¿Acaso no me repugnan todas las paredes,
las calles, las piedras,
todo el barro, la bruma, toda la niebla,
todas las clases de tráfico?
A ti, yo te querría
fluyendo encima de mí como el agua,
¡oh, pero fuera de aquí!
Hierba y praderas y colinas y sol
¡oh, suficiente sol!
¡Lejos y a solas, en medio de gente extraña!

PLENO MARGEN por ANDRE BRETON



A Pierre Mabille

No soy partidario de los adeptos
Nunca he vivido en el caserío La Charca de las Ranas
La lámpara de mi corazón echa humo y empieza a tener hipo al acercarse a los atrios

Nunca me interesé sino por lo que no se andaba con cuidado
Un árbol escogido por la tormenta
El barco de fulgores traído por un grumete
El edificio de la única mirada sin parpadeo del lagarto y mil frondas
Sólo he visto con exclusión de las demás a mujeres que tenían problemas con su tiempo O bien subían hacia mí alzadas por los vapores de un abismo

O también ausentes hace menos de un segundo me precedían con el paso de la Tañedora de salterio
En la calle al menor viento donde sus cabellos llevaban la antorcha

Entre todas esa reina de Bizancio cuyos ojos sobrepasan tanto el ultramar
Que nunca puedo estar en el barrio de Les Halles donde ella se me apareció
Sin que se multiplique interminablemente en los espejos de los carritos de las vendedoras de violetas

Entre todas la niña de las cavernas su abrazo que prolonga con toda la vida la noche esquimal
Cuando ya la madrugada sin aliento graba su reno en el cristal

Entre todas la monja con labios de capuchina
En el autobús de Crozon a Quimper
El ruido de sus pestañas molesta al herrerillo
Y el libro con broche va a resbalar de sus piernas cruzadas

Entre todas la antigua pequeña guardiana alada de la Puerta
Por la que las conjeturas se cuelan entre los carricoches
Me muestra alineados unos cajones con inscripciones ideográficas a lo largo del Sena Está de pie sobre el huevo roto del loto contra mi oreja
Entre todas la que me sonríe desde el fondo del estanque de Berre
Cuando desde un puente de Les Martigues a veces apoyada contra mí sigue la lenta procesión de las lámparas tumbadas
En traje de baile de las medusas que giran en la lámpara de araña
La que simula no serlo todo en esa fiesta

Ignorar lo que tiene de votivo ese acompañamiento reanudado cada día en los dos sentidos

Entre todas

Vuelvo a mis lobos a mis maneras de sentir
El verdadero lujo
Consiste en que el diván acolchado de satén blanco
Lleva la estrella de la laceración

Necesito esas glorias de la noche que golpean al bies vuestro bosque de laureles

Las conchas gigantes de los sistemas erigidos que se presentan en corte irregular en el campo
Con sus escaleras de nácar y sus reflejos de viejos vidrios de linternas
Únicamente me retienen en función de su parte de vértigo
Concedida al hombre que para no dejar escapar nada del gran rumor
A veces ha llegado a romper los pedales

Tomo mi bien en las fallas de la roca allí donde el mar
Precipita sus globos de caballos montados por perros que aullan
Donde la conciencia no es ya el pan en su manto de rey
Sino el beso el único que se recarga con su propia brasa
E incluso seres internados en un camino que no es el mío
Que es el contrario del mío hasta lo inconcebible
Se hunde en la arena al principio en la fábula de los orígenes
Pero el viento se ha alzado de pronto las rampas se han puesto a oscilar enormemente en torno a su manzana irisada
Y para ellos fue defenestrado el universo
Sin tener cuidado ya con lo que no debería terminar nunca
El día y la noche intercambian sus promesas
O los amantes en el punto débil del tiempo encontrando y perdiendo el anillo de su fuente

Oh gran movimiento sensible mediante el cual los otros consiguen ser los míos
Incluso aquéllos en la carcajada de la vida enmarcados de sayal
Aquéllos cuya mirada hace un desgarrón rojo en las zarzamoras
Me arrastran me arrastran a donde no sé ir
Con los ojos vendados te quemas frío frío
Golpearan como golpearan su cubierto está puesto en mi casa

Mi bello Pelagio coronado de muérdago tu cabeza
erguida sobre todas esas frentes inclinadas

Joachím de Flore llevado por ángeles terribles
Que a ciertas horas hoy todavía abrazan con sus alas los suburbios

Donde las chimeneas crepitan invitando a una resolución más cercana en la ternura
Que las rosadas construcciones heptagonales de Giotto

Maestro Eckhart mi maestro en la posada de la razón
En la que Hegel dice a Novalis Con él tenemos todo lo que necesitamos y se van
Con ellos y el viento tengo todo lo que necesito

Jansenio sí te esperaba príncipe del rigor
Debes de tener frío

El único que en vida consiguió no ser más que su sombra
Y de su polvo vimos subir la flor del espasmo amenazando a toda la ciudad
París el diácono

La bella la violada la sumisa la abrumadora La Cadière

Y vosotros señores Buenos días
Que con grande pompa efectivamente habéis crucificado a dos mujeres creo
Vosotros de quienes un viejo campesino de Fareins-en-Dôle
En su casa entre los retratos de Marat y de la Madre Angélica
Me decía que al desaparecer dejasteis a los que vinieron y a los que puedan venir

Provisiones para mucho tiempo



CISNE DE PRIMAVERA por CHARLES BUKOWSKI

   


También en primavera mueren los cisnes
y ahí flotaba
muerto un domingo
girando de lado
en la corriente
y fui hasta la rotonda
y distinguí
dioses en carros,
perros, mujeres
que giraban,
y la muerte
se me precipitó garganta abajo
como un ratón,
y oí llegar a la gente
con sus canastos de camping
y sus risas
y me sentí culpable
por el cisne
como si la muerte
fuese algo vergonzoso
y me alejé
como un idiota
y les dejé
mi hermoso cisne.-


MUERTE HEROICA por CHARLES BAUDELAIRE


Fanciullo era un admirable bufón, casi un amigo del príncipe. Mas, para las personas
consagradas a lo cómico por profesión, lo serio tiene atractivos fatales, y por raro que
pueda parecer que las ideas de patria y de libertad se apoderen despóticamente del cerebro
de un histrión, un día Fanciullo tomó parte en cierta conspiración tramada por algunos
señores descontentos.
En todas partes hay hombres de bien que denuncian al Poder los individuos de humor
atrabiliario, que quieren desposeer a los príncipes y operar, sin consultarla, la mudanza de
una sociedad. Los señores en cuestión fueron detenidos, y con ellos Fanciullo, y
condenados a muerte cierta.
Gustoso creería yo que al príncipe llegó a enfadarlo aquello de encontrar entre los
rebeldes a su comediante favorito. El príncipe no era ni mejor ni peor que los demás; pero
una sensibilidad excesiva le hacía en muchos casos más cruel y más déspota que todos
sus semejantes. Apasionado por las bellas artes, y además entendido en ellas como pocos,
mostrábase verdaderamente insaciable de placeres. Harto indiferente con relación a los
hombres y a la moral, artista verdadero en persona, no conocía enemigo más peligroso
que el aburrimiento, y los esfuerzos raros que hacía para huir de este tirano del mundo o
vencerle le hubieran atraído ciertamente, por parte de un historiador severo, el epíteto de
monstruo, si hubiera dejado que en sus dominios se escribiese algo que no tendiera
únicamente al placer o al asombro, que es una de las más delicadas formas del placer. La
gran desdicha de aquel príncipe fue no tener nunca un teatro suficientemente vasto para
su genio. Hay Nerones jóvenes que se ahogan en límites sobrado estrechos; los siglos por
venir han de ignorar siempre su nombre y su buena voluntad. La Providencia,
imprevisora, había dado a aquél facultades mayores de sus estados.
Corrió de repente la voz de que el soberano quería otorgar gracia a todos los
conjurados; y origen de tal rumor fue el anuncio de un gran espectáculo en que Fanciullo
había de representar uno de sus papeles principales y mejores, y al que asistirían también,
según informes, los caballeros condenados; signo evidente, agregaban los espíritus
superficiales, de las tendencias generosas del príncipe ofendido.
Por parte de un hombre tan natural y voluntariamente excéntrico, todo era posible,
hasta la virtud, hasta la clemencia, sobre todo si pensaba encontrar en ella placeres
inesperados. Mas para los que, como yo, habían podido penetrar más adentro en las
profundidades de aquella alma curiosa y enferma, era infinitamente más probable que el
príncipe quisiera juzgar del valor de los talentos escénicos de un hombre condenado a
muerte. Quería aprovechar la ocasión para hacer un experimento fisiológico de interés
capital, y comprobar hasta qué punto las facultades habituales de un artista podían
alterarse o modificarse ante la situación extraordinaria en que él se encontraba; después
de esto, ¿existía en su alma una intención más o menos resuelta de clemencia? Punto es
éste que jamás ha podido aclararse.
Llegó, al cabo, el gran día, y la reducida corte desplegó todas sus pompas; difícil sería
concebir, sin haberlo visto, cuántos esplendores puede ostentar la clase privilegiada de un
Estado con recursos restringidos en una verdadera solemnidad. Aquélla era doblemente
verdadera; lo primero, por la magia del lujo desplegado, y después, por el interés moral y
misterioso que llevaba consigo.
Maese Fanciullo sobresalía, ante todo, en los papeles mudos, o poco cargados de
palabras, que suelen ser los principales en esos dramas de magia, cuyo objeto es
representar simbólicamente el misterio de la vida. Entró en escena con ligereza y con
perfecta soltura, y ello contribuyó a fortalecer en el noble auditorio la idea de benignidad
y de perdón.
Cuando de un comediante se dice: «Ese es un buen comediante», se echa mano de una
fórmula que implica que, tras el personaje, se deja adivinar el cómico, es decir, el arte, el
esfuerzo, la voluntad. Pues si un comediante llega a ser, con relación al personaje que está
encargado de expresar, lo que las mejores estatuas antiguas, milagrosamente animadas,
vivas, andantes, videntes, podrían ser, con respecto a la idea general y confusa de belleza,
ése sería, a no dudar, caso singular y totalmente improvisto. Fanciullo fue aquella noche
una perfecta idealización, que era imposible no suponer viva, posible, real. El bufón iba,
venía, reía, lloraba, entraba en convulsión, con una indestructible aureola en derredor de
la cabeza, aureola invisible para todos, pero visible para mí, que unía en extraña
amalgama los rayos del arte con la gloria del martirio. Fanciullo introducía, por no sé qué
gracia especial suya, lo divino y lo sobrenatural, hasta en las bufonadas más
extravagantes. Tiembla mi pluma, y lágrimas de emoción siempre presente se me suben a
los ojos cuando intento describiros aquella inolvidable velada. Demostrábame Fanciullo,
de manera perentoria, irrefutable, que la embriaguez del arte es más apta que otra
cualquiera para velar los terrores del abismo; que el genio puede representar la comedia al
borde de la tumba con una alegría que no le deje ver la tumba, perdido como está en un
paraíso que excluye toda idea de tumba y destrucción.
Todo aquel público, por estragado y frívolo que fuese, pronto sintió el omnipotente
dominio del artista. Nadie soñó ya en muerte, luto o suplicio. Cada cual se abandonó, sin
inquietud, a los placeres múltiples que da la vista de una obra maestra de arte vivo. Las
explosiones de gozo y admiración sacudieron varias veces las bóvedas del edificio con la
energía de un trueno continuo. Hasta el príncipe, embriagado, mezcló su aplauso al de su
corte.
Sin embargo, para los ojos clarividentes, su embriaguez no carecía de mezcla.
¿Sentíase vencido en su poderío de déspota? ¿Humillado en su arte de atemorizar
corazones y embotar ánimos? ¿Frustrado en sus esperanzas y afrentado en sus
previsiones? Tales supuestos, no exactamente justificados, pero no en absoluto
injustificables, cruzaron por mi mente mientras contemplaba yo el rostro del príncipe, en
el que una palidez nueva iba a juntarse sin cesar con su habitual palidez, como nieve
sobre nieve. Apretábanse cada vez con más fuerza sus labios, y sus ojos se iluminaban
con fuego interior, semejante al de los celos y al del odio, hasta cuando aplaudía
ostensiblemente los talentos de su antiguo amigo, el extraño bufón, que tan bien
bufoneaba con la muerte. En determinado momento vi a su alteza inclinarse hacia un
pajecillo, colocado detrás de él, y hablarle al oído. La cara traviesa del lindo muchacho se
iluminó con una sonrisa, y salió vivamente después del palco principesco, cual si fuera a
cumplir un encargo urgente.
Pocos minutos más tarde, un silbido agudo, prolongado, interrumpió a Fanciullo en
uno de sus mejores momentos, y desgarró a la vez oídos y corazón del artista. Del sitio de
donde había brotado aquella inesperada desaprobación, un muchacho se precipitaba al
pasillo ahogando la risa.
Fanciullo, sacudido, despertando de su sueño, cerró primero los ojos, los volvió a abrir
casi enseguida, agrandados desmesuradamente, abrió luego la boca como para respirar
convulso, vaciló un poco hacia adelante, otro poco hacia atrás, y cayó después muerto de
repente en las tablas.
El silbido, rápido como el acero, ¿había frustrado en realidad al verdugo? ¿Había el
príncipe mismo advertido toda la homicida eficacia de su treta? Permitida está la duda.
¿Tuvo sentimiento por su querido e inimitable Fanciullo? Dulce y legítimo es creerlo.
Los caballeros culpables habían gozado por última vez del espectáculo de la comedia.
Aquella misma noche fueron borrados de la vida.
Desde entonces acá, varios mimos, justamente apreciados en diferentes países, han
venido a representar ante la corte de ***, pero ninguno de ellos ha podido reanimar los
maravillosos talentos de Fanciullo ni levantarse hasta el mismo favor.

Y GOLPEA Y GOLPEA Y GOLPEA por JEAN ARP



y sigue golpeando y otra vez
y así a continuación
y una vez dos veces tres veces hasta mil
y vuelve a empezar con más fuerza
y golpea la gran tabla de multiplicar y la pequeña tabla
de multiplicar
y golpea y golpea y golpea
página 222 página 223 página 224 y así a continuación hasta la página 299
pasa la página 300 y continúa por la página 301 hasta la página 400
y golpea ésta una vez hacia delante dos veces hacia atrás tres veces
hacia arriba y cuatro veces hacia abajo
y golpea los doce meses
y las cuatro estaciones
y los siete días de la semana
y los siete tonos de la escala
y los seis pies de los yambos
y los números pares de las casas
y golpea
y golpéalo todo junto
y la cuenta está hecha
y da uno.

CÁNTICO A ELSA por LOUIS ARAGON



Obertura

Te toco y veo tu cuerpo y tú respiras,
ya no es el tiempo de vivir separados.
Eres tú; vas y vienes y yo sigo tu imperio
para lo mejor y para lo peor.
Y jamás fuiste tan lejana a mi gusto.

Juntos encontramos en el país de las maravillas
el serio placer color de absoluto.
Pero cuando vuelvo a vosotros al despertarme
si suspiro a tu oído
como palabras de adiós tú no las oyes.

Ella duerme. Profundamente la escucho callar.
Ésta es ella presente en mis brazos, y, sin embargo,
más ausente de estar en ellos y más solitaria
de estar cerca de su misterio,
como un jugador que lee en los dados
el punto que le hace perder.

El día que parecerá arrancarla a la ausencia
me la descubre más conmovedora y más bella que él.
De la sombra guarda ella el perfume y la esencia.
Es como un sueño de los sentidos.
El día que la devuelve es todavía una noche.

Zarzales cotidianos en que nos desgarramos.
La vida habrá pasado como un viento enfadoso.
Jamás saciado de esos ojos que me dan hambre.
Mi cielo, mi desesperación de mujer,
trece años habré espiado tu silencio cantando.

Como las madréporas inscriben el mar,
embriagando mi corazón trece años, trece inviernos,
trece veranos;
habré temblado trece años sobre un suelo de quimeras,
trece años de un miedo dulce amargo,
y conjurado peligros aumentados trece años.

¡Oh niña mía!, el tiempo no está a nuestra medida
que mil y una noche son poco para los amantes.
Trece años son como un día y es fuego de pajas.
El que quema a nuestros pies malla por malla
el mágico tapiz de nuestra soledad.



CUARTO POEMA SECRETO A MADELAINE por GUILLAUME APOLLINAIRE



Mi boca tendrá ardores de averno,
mi boca será para ti un infierno de dulzura,
los ángeles de mi boca reinarán en tu corazón,
mi boca será crucificada
y tu boca será el madero horizontal de la cruz,
pero qué boca será el madero vertical de esta cruz.
Oh boca vertical de mi amor,
los soldados de mi boca tomarán al asalto tus entrañas,
los sacerdotes de mi boca incensarán tu belleza en su templo,
tu cuerpo se agitará como una región durante un terremoto,
tus ojos entonces se cargarán
de todo el amor que se ha reunido
en las miradas de toda la humanidad desde que existe.

Amor mío
mi boca será un ejército contra ti,
un ejército lleno de desatinos,
que cambia lo mismo que un mago
sabe cambiar sus metamorfosis,
pues mi boca se dirige también a tu oído
y ante todo mi boca te dirá amor,
desde lejos te lo murmura
y mil jerarquías angélicas
que te preparan una paradisíaca dulzura en él se agitan,
y mi boca es también la Orden que te convierte en mi esclava,
y me da tu boca Madeleine,
tu boca que beso Madeleine.

CAPRICHO 39 por FRANCISCO JOSE DE GOYA Y LUCIENTES


ANTONIN ARTAUD por RENE CHAR


No tengo la voz para elogiarte, hermano mayor.
Si me inclinara sobre tu cuerpo que la luz va a esparcir,
Tu risa me rechazaría.
El corazón entre nosotros, durante lo que se llama
impropiamente una bella tormenta,
Cae varias veces,
Mata, cava y quema,
Para renacer más tarde en la suavidad de los
champiñones.
Tú no necesitas de un muro de palabras para elevar tu
verdad,
Ni de las volutas del mar para untar tu profundidad,
Ni de esta mano enfebrecida que envuelve el puño,
Y ligeramente conduce a talar un bosque
Del que nuestras entrañas son el hacha.
Basta. Regresa al volcán.
Y nosotros,
Que lloremos, que aceptemos relevarte o preguntemos:
“¿Quién es Artaud?” a esta mazorca de dinamita a
la que no se le despega ningún grano,
Para nosotros, nada ha cambiado,
Nada salvo esta quimera viva del infierno que se despide
de nuestra angustia.

¡HICISTE BIEN EN IRTE, ARTHUR RIMBAUD! por RENE CHAR


¡Hiciste bien en irte, Arthur Rimbaud! Tus dieciocho años
refractarios a la amistad, a la malevolencia, a la tontería
de los poetas de París como al zumbido de abeja
estéril de tu familia ardenesa un poco loca, hiciste
bien en esparcirlos a los vientos de alta mar, en
tirarlos bajo el cuchillo de su precoz guillotina.
Hiciste bien en abandonar el boulevard de los perezosos,
 los cafetines de los millones de liras,
 por el infierno de las bestias, por el comercio de los tramposos
y el buenos-días de los sencillos.
Este impulso absurdo del cuerpo y del alma, esa
bolsa de cañón que toca su blanco haciéndolo estallar, sí,
¡es ahí donde está la vida de un hombre!
No se puede, al salir de la infancia, estrangular indefinidamente al prójimo.
Si los volcanes cambian poco de
lugar, su lava recorre el gran vacío del mundo
y le trae virtudes que cantan en sus llagas.
¡Hiciste bien en irte, Arthur Rimbaud! Algunos
creemos sin pruebas que la felicidad es posible contigo.

NO ME LIBEREN DE NADA por PAULA BECQUER


Que no me liberen de nada
ni de la encrucijada de un domingo normal
con los pasos contrarios
ni de las vistas racionales de las tardes
a los rasgos sin memoria
que de amplitud cuentan más de una hora.
No imagino el ser por la ventana
la mariposa no perdió gestos en un vuelo común
y de dos en dos la suma se hizo exacta
frente al ciclo de todo
lo que un giro levanta.

LA GUERRA EL VINO por PIERRE JEAN JOUVE


LA GUERRA EL VINO el tabaco las mujeres
Los hombres el placer el dinero la guerra
Las mujeres las perlas el placer los hombres
Los negocios el oro el vino
el discordante sol.

LAS HERMOSAS BANDERAS por PIER PAOLO PASSOLINI


Los sueños de la mañana:
cuando el sol ya reina
en una madurez
que conoce sólo el vendedor ambulante,
el que ha caminado ya tantas horas por las calles
con una barba de enfermo
sobre las arrugas de su pobre juventud:
cuando el sol reina
en realmes de verdor caliente, en toldos
cansados, en muchedumbres
cuyas ropas conocen obscuramente la miseria
—y centenares de tranvías han ido y venido
por los rieles de las calzadas que ciñen la ciudad,
indeciblemente perfumadas,
los sueños de las diez de la mañana
en el durmiente solitario
como un peregrino en su cubil,
un desconocido cadáver
—aparecen en lúcidos caracteres griegos
y, en la sacralidad simple de dos o tres sílabas,
plenas del blancor del sol triunfante—
adivinan una realidad
madurada en lo hondo, madura ya como el sol,
que puede dar alegría o terror.
¿Qué cosa me dice el sueño matutino?
“Con enormes y lentos oleajes de mieses azules, el mar
se abate, trabajando con furor uterino,
irreductible,
casi feliz —porque da felicidad
el constatar también el acto más atroz del destino—
resquebraja tu isla, ahora
reducida a pocos metros de tierra…”
¡Auxilio, que avanza la soledad!
No importa si sé que la he elegido, como un rey.
En el sueño y en mí un niño mudo se espanta,
clama piedad, se afana corriendo a los refugios
con una agitación
que “la virtud obliga”, pobre creatura.
Lo aterra la idea
de estar solo
como un cadáver en lo hondo de la tierra.
¡Adiós, dignidad en el sueño, aunque sea matutino!
Quien debe llorar llora,
quien debe aferrarse a las faldas de ropas ajenas
se aferra, y tira de ellas, y tira,
para que se vuelvan esas caras color de fango
y lo miren en los ojos aterrorizados
y conozcan así su tragedia
¡para que comprendan lo espantoso de su estado!
La blancura del sol, sobre todo,
como un fantasma que la historia
aprieta sobre los párpados
con el peso de mármoles barrocos o románicos...
Elegí mi soledad.
Por un proceso monstruoso
que quizás podría revelar
sólo un sueño soñado dentro de un sueño...
Mientras tanto, estoy solo,
perdido en el pasado.
(Porque el hombre sólo tiene una época en su vida).
De pronto mis amigos poetas
—que comparten como yo el fiero blancor
de los años Sesenta,
hombres y mujeres, casi todos
de mi misma edad— están allá, en el sol.
Yo siempre he carecido de ingenio
para estar junto a ellos —en la sombra de una vida
que se desenvuelve demasiado apegada
a la desidia radical de mi alma.
La vejez, luego, ha hecho
de mi madre y de mí dos máscaras
que, por lo demás, nada han perdido
de la ternura matutina
—la antigua representación
se repite
en la autenticidad
que sólo soñando dentro de un sueño
tal vez podría llamar por su nombre.
Todo el mundo es mi cuerpo insepulto.
Atolón desmenuzado
por los golpes de las mieses azules del mar.
¿Qué hacer en la vigilia sino tener dignidad?
Tal vez ha llegado la hora del
exilio: la hora en que un antiguo habría dado realidad
a la realidad
y la soledad madurada a su alrededor
habría tenido la forma de la soledad.
En cambio yo —como en el sueño—
porfío haciéndome ilusiones, penosas,
de lombriz paralizada por fuerzas incomprensibles:
“¡pero no! ¡Pero no! ¡Es sólo un sueño!
¡Afuera está
la realidad, en el sol triunfante,
en las calzadas y los cafés vacíos,
en la afonía suprema de las diez de la mañana,
un día igual a todos los días, con su cruz!”
Mi amigo del mentón pontificio,
mi amigo con ojos cafecitos…
mis queridos amigos del Norte,
aliados por afinidades electivas, dulces como la vida
—están allá, en el sol.
Elsa también, con su rubio dolor;
ella —corcel herido, derribado,
sangrante— allá está.
Y mi madre junto a mí…
pero allende todo límite de tiempo:
somos dos sobrevivientes en uno.
Los suspiros de ella, acá, en la cocina,
sus malestares en cada sombra de noticia degradante,
en toda sospecha de que vuelva a desatarse
el odio de la pandilla de rapaces que se mofan
bajo mi cuarto de agonizante
—no son sino la naturaleza de mi soledad.
Como una mujer acompañando al rey en la hoguera
o sepultada con él
en una tumba que se va, como una barquilla
hacia los milenios, la fe de los años Cincuenta
aquí está, conmigo, un poco más allá de los límites del
tiempo,
también desmoronándose
ante la paciencia furibunda de las azules mieses del mar.
Y…
mis amores de pura sensualidad
repetidos en los valles sagrados de la libídine
sádica, masoquista; los pantalones
con su alforja tibia
donde está señalado el destino de un hombre
—son actos que cumplo solamente
en el mar fastuosamente revuelto.
Despacio, despacio, los millares de gestos sacros,
la mano sobre la hinchazón tibia,
los besos, cada vez a una boca distinta,
siempre más virginal,
siempre más cercana al encanto de la especie,
a la norma que hace de los hijos tiernos padres,
despacio, despacio
han venido convirtiéndose en monumentos de piedra
que por millares se agolpan en mi soledad.
Esperan
que una nueva oleada de racionalidad,
o un sueño soñado en un sueño, allí hable.
Vuelvo a despertarme
una vez más:
y me visto, voy a la mesa de trabajo.
La luz del sol sigue madurando,
lejos andan los vendedores ambulantes;
sigue agriándose la tibieza del verdor en los mercados
del mundo,
por las calzadas de indecible perfume,
en las orillas de los mares, al pie de los volcanes.
Todo mundo está en el trabajo, en su época futura.
Pero aquel algo “blanco”
que en letras griegas
me presentó el sueño conocedor, irrevocable
sigue encima de mí —vestido,
en la mesa de trabajo.
Mármol, cera o cal
en los párpados, en los ángulos de los ojos:
el blancor del sol en el sueño, gozosamente
románico, perdidamente barroco.
De ese blancor fue el sol verdadero,
de ese blancor fueron los muros de las fábricas,
de ese blancor
fue el mismo polvo (en las tardes secas, cuando
el día anterior lloviznó un poco),
de ese blancor fueron los harapos de lana,
las chamarritas pardas y los pantalones deshilachados
de los obreros
que hubieran podido ser aún camaradas:
de ese blancor
fue el bochorno de la nueva primavera,
oprimida por el recuerdo de otras primaveras
sepultadas por siglos
en esos mismos pueblos y suburbios
—y listas ¡oh Dios!
listas para renacer
en esas tapias, en esos caminos.
En esas tapias, en esos caminos,
impregnados de extraño perfume,
en la tibieza donde florecían, rojos,
manzanos y cerezos: y su color rojo
era obscuro, como hundido
en un aire de caliente temporal,
un rojo casi marrón, cerezas como ciruelas,
manzanas como prunas, atisbando
entre las brunas, intensas
tramas del follaje calmo, como si la primavera
no tuviera prisa
y gozara en esa tibieza en que alentaba el mundo,
ardiendo, en la vieja esperanza, por una esperanza
nueva.
Y, por encima de todo, el flamear,
el humilde y perezoso flamear
de las banderas rojas. ¡Dios, las hermosas banderas
de los años Cuarenta!
¡Flameando una sobre, otra, en una multitud
de telas pobres, empurpuradas de un rojo verdadero
transparentando la brillante miseria
de los harapos de seda, de los bordados de las familias
obreras
—y con el fuego de las cerezas, de las manzanas,
violáceo
por la humedad, sanguíneo por un poco de sol que lo
hería,
ardiente rojo aglomerado y tembloroso
en la heroica ternura de una estación inmortal!

NOCHE DEL WALPURGIS CLÁSICO por PAUL VERLAINE


Era más bien el sabbat del segundo Fausto,
Un rítmico sabbat, rítmico, extremadamente
Rítmico. Imaginaos un jardín de Lenôtre,
Correcto, ridículo y encantador.

Unas rotondas; en el centro, los surtidores; unas avenidas
Muy rectas, silvanos de mármol, dioses marinos
De bronce, aquí y allá, unas Venus expuestas;
Unos tresbolillos, unos arriates;

Castaños, plantíos de flores formando dunas;
Aquí, unos rosales enanos que un docto gusto alinea;
Más allá, unos tejos tallados en triángulos. La luna
De una noche de verano sobre todo esto.

Suena la medianoche y despierta en el fondo del parque áulico
Una aire melancólico, un sordo, lento y dulce aire
De caza, tan dulce, lento, sordo y melancólico
Como el aire de caza de Tannhauser

Cantos velados de lejanos cuernos de caza, donde la ternura
De los sentidos abraza el espanto del alma de los acordes
Armoniosamente disonantes de la embriaguez;
Y ya la llamada de las trompas

se entrelaza de repente a unas formas muy blancas,
diáfanas, y que el claro de luna las hace
opalinas entre la sombra verde de las ramas:
-¡Un Watteau soñado por Raffet!-

Se entrelazan entre las sombras verdes de los árboles
Con un gesto de decaído, lleno de profunda desesperación;
Luego, alrededor de los macizos, de los bronces y de los mármoles,
Muy lentamente bailan un corro.

Estos espectros agitados, ¿son pues el pensamiento
Del poeta ebrio o son su lamento, o su remordimiento,
Esos espectros agitados en turba cadencia,
O, simplemente, no son más que muertos?

¿Son tus remordimientos, oh desvarío que invita
al horror, son tu lamento o tu pensamiento, todos
esos espectros que un vértigo irresistible agita,
o son sólo muertos que estuvieron locos?

¡No importa van siempre, los febriles fantasmas,
llevando su ronda grande y triste, a trompicones,
como en un rayo de sol los átomos,
y evaporándose al instante.

Húmeda y pálida, el alba silencia una tras otra
Las trompas, de tal modo que no queda absolutamente
Nada –absolutamente – más que un jardín de Lenôtre,
Correcto, ridículo y encantador

SOLES PONIENTES por PAUL VERLAINE


Un alba debilitada
Derramada por los campos
La melancolía
De los soles ponientes.
La melancolía
Acuna con dulces cantos
Mi corazón que se olvida
De los soles ponientes.
Y los extraños sueños,
Como unos soles
Ponientes sobre las playas,
Fantasmas encarnados,
Desfilan sin tregua,
Desfilan, semejantes,
A los grandes soles,
Ponientes sobre las playas.

VARIACIONES SOBRE UN RAYO DE SOL SEGUNDA PARTE por ODYSSEAS ELYTIS


I
Rojo
La boca que es demonio voz de cráter
alimento de la amapola sangre del dolor
que es gran alcaravea de la primavera
Tu boca habla con cuatrocientas rosas
golpea los árboles mece la tierra entera
vierte en el cuerpo el primer escalofrío.
Aroma significativo del dedo mi pasión se desborda
mi ojo abierto se duele entre las espinas
no es la fuente que anhela las aves de dos pechos
tanto como el zumbido de la avispa en las caderas
desnudas.

Denme la cicatriz los hechizos del amaranto
de la joven hilandera
el decir “adiós” “regreso” “te daré”
lo beberán las grutas de la salud a la salud del sol
el mundo será o la pérdida o el viaje de ida y vuelta
aquí la sábana en el viento allá el rostro en el infinito.

Fuete tulipán mejilla de la preocupación
entraña fresca del fuego
lanzaré a Mayo al aire lo estrecharé en mis brazos
le pegaré a Mayo lo haré pedazos.

TENGO QUE APRENDERLO DE MEMORIA por NOE JITRIK


En la corta noche de los aperitivos solitarios
en esa sombra
el tiempo es cariñosamente real
el tiempo lo palmea a uno
el tiempo toma una copa con nosotros
y tiembla en sus bordes, vacilante,
está a punto de entregarse
lo hará lo hará
está casi desmayado casi no resiste
se toma tan sólo su espacio
parece que piensa en la pieza en la que caerá
debe exigir condiciones para ser abolido
una cierta frondosidad una cierta gloria
su copa está vacía y la mía
los sillones son islas que nos guardan del peligroso mar
de la luz
las llenamos el tiempo y yo, gentilmente,
uno al otro otro al uno
el aperitivo se agranda y los líquidos se mezclan
seguimos firmes en esa idea maligna
el tiempo vaya uno a saber lo que le pasa
se pone a hipar llora en su sillón oscuro
se lamenta de todo y de nada
le duele la cabeza
nos duele la cabeza
qué nos importa más en este instante
la penumbrosa ceremonia
la reducción tan fácil
la expresión perfecta de una voluntad
frágil como esa luz de la ventana…
alguien entra llegó el momento
invasor, alguien tantea mi paciencia
me doy vuelta y el tiempo ya no está
la maniobra no resultó
la otra vez fue igual fue en una playa
o en una estación o en una corrida
a punto de rendirse se escapó,
no, si esto es como para hartarse
es como para enojarse
es como para embriagarse
es como para morirse.

DISPARATES 07 por FRANCISCO DE GOYA Y LUCIENTES


DESASTRES DE LA GUERRA 07 por FRANCISCO JOSE DE GOYA Y LUCIENTES


CAPRICHO 38 por FRANCISCO JOSE DE GOYA Y LUCIENTES


CAPRICHO 37 por FRANCISCO JOSE DE GOYA Y LUCIENTES


LA POESÍA TERMINÓ CONMIGO por NICANOR PARRA


Yo no digo que ponga fin a nada
no me hago ilusiones al respecto
yo quería seguir poetizando
pero se terminó la inspiración.
La poesía se ha portado bien
yo me he portado horriblemente mal.

Qué gano con decir

yo me he portado bien
la poesía se ha portado mal
cuando saben que yo soy el culpable.

¡Está bien que me pase por imbécil!

La poesía se ha portado bien
yo me he portado horriblemente mal
la poesía terminó conmigo.

Y SE MUEVE AUN TU COLA CORTADA DE LAGARTA por GONZALO MILLAN


En medio del sol y de los juegos de luces,
me conviertes en un lagarto
que muerde tu cuello hasta voltearte,
para buscar
al final del largo abdomen blanco
esa muesca que cubro y que me agita
hasta que palidecen y se enfrían
las manchas verde-azules en mi espalda,
que espoleas aún
con prismas atados a las muñecas,
intentando detener la noche.

NOSOTROS por HENRI MICHAUX


En nuestra vida, nada fue recto.
Recto como para nosotros.
En nuestra vida, nada se consumó hasta el fondo.
Hasta el fondo como para nosotros.
El triunfo, el perfeccionamiento,
No, no son para nosotros.
Pero tomar el vacío entre las manos,
Cazar la liebre, encontrar al oso.
Golpear valientemente al oso, tocar al rinoceronte.
Ser despojado de todo, haciendo transpirar nuestro propio corazón.
Arrojado al desierto, obligado a reunir su ganado,
un hueso por aquí, un diente por allá, a lo lejos un cuerno.
Eso es para nosotros.
Y decir que las siete vacas gordas nacen en este momento.
Nacen, pero nosotros no las ordeñaremos.
Los cuatro caballos alados acaban de nacer.
Han nacido, sólo sueñan con volar.
Nos da pena retenerlos. Llegarán casi hasta las estrellas esos animales.
Pero no nos transportarán a nosotros.
Para nosotros los caminos de topo, de alacrán.
Además, hemos llegado a las puertas de la Ciudad,
De la Ciudad-importante.
Estamos ahí, no hay dudas. Es ella. Es ella de verdad.
Todo lo que sufrimos para llegar... y para partir.
Desatarse con lentitud, fraudulentamente, los brazos en la espalda...
Pero no somos nosotros los que entraremos.
Son jóvenes qué-me-miras todos verdes, muy altivos quienes entrarán.
Pero nosotros no entraremos.
Tampoco iremos más allá. ¡Stop! No más allá.
Entrar, cantar, triunfar, no, no, no es para nosotros.

EGO DE OSCAR RAMIREZ: UNA TORRENCIAL CARTOGRAFIA DEL YO por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE.


Hay en Ramírez la torrencial avidez de delimitar el mundo a través de sus versos. Puede ser un propósito rayano en la obsesión, la proposición es insinuante, se invita al lector a acceder a una serie de imágenes una vorágine detallada de hechos, de actos donde el ser poético se desmarca del sustrato corporal para abarcar a  punta de metáfora  y elementos una visión propia del yo y del mundo que le rodea.

Los actos  se empapan de poesía, así sin más, en el Libro segundo es más accesible que el primero, las imágenes son más cercanas , coloquiales y el acercamiento con el lector es más evidente, se deja atrás esa vorágine lírica al que fue expuesto para entregarnos un hablante más de carne y hueso, las citas, el llamar a elementos, como los de Radiohead y algunos de sus LP y el Jazz nos da un soundtrack de fondo, los procesos mentales se van describiendo con una desenvoltura precisa, hay un lenguaje técnico que enriquece las ideas en una exponencial descripción. El lenguaje se reviste de una elegancia  determinante.
En el capítulo cuarto nos lleva de la mano a calles que a merced de su descripción nos vamos empapando de un ambiente urbano a través de pulsaciones íntimas y versátiles.

Ahora nos detenemos en un recital, en el capítulo cinco. Con Jazz de fondo, el puro, el primigenio, ahondamos más en ese yo-poético dispuesto a mostrarnos las honduras de su espíritus y su franqueza acerada.

Los hoteles del capítulo Seis, instantes post recital  y condescendencias, Ravel de fondo, capitulo siete y Portishead elucubraciones ante un mar que se equipara a la inmensidad del mar, los devaneos de la mente en pos de una realidad apabullante; las conclusiones del poeta ante los vacuos instantes que entrega la ambiente.

El Libro tercero, el prisma gira en los grados suficientes para ver desde un punto crítico una sociedad que a ratos se ve ajena, por lo que aquellos que nos creemos premunidos por una conciencia distinta a la actual, nos vemos lanzados a atesorar lo vivido, vemos lo nocivo de las eras pasadas para concluir en lo amargo que resulta el presente, con sus complacencias, con sus distancias, con electrónica simplicidad y enajenación. El capítulo dos abarca lo sexual en la cibernética actualidad, digno de mención, las dictaduras de América Latina y su ethos deshumanizante, hay menciones de objetos y situaciones pre siglo XXI sólo para  llevarnos a nuestras propias conclusiones, nuestras  aciagas conclusiones. Desembocamos al capítulo tercero con algo más íntimo, más volcado a una interioridad telúrica, la adolescencia, la secundaria y las frustraciones que todos llevamos a cuestas por esos tiempos, sin duda, un mal curable. El capítulo cuarto y los primeros escarceos con el sexo opuesto, la nostalgia latente en cada hombre maduro, en cada poeta que tiene la capacidad de abismarse en sí mismo, generador  de versos, metáforas y ambientes en que lo lírico se mezcla con lo real. El capítulo quinto no teme en dirigir, una actual moral a las raíces mismas del ser, a la infancia, cuna de todas las concepciones vitales y futuras, se culmina  con el capítulo seis: profundamente intimista y acá cito:

I
Las madres no pueden permitirse que un hijo sufra
malestar / por más pequeño que sea el destino de las liebres.
\\ Mas olvidaron mencionar que la única persona digna de
castigar es ella, / ingrato privilegio entregado a lo materno
/ que dicen sufrir más que nosotros con los golpes. \\ Entro
a casa, me detienen la sala y aquella humanidad / que ha
sobrevivido menesteres de parto y enfermedades mensuales.”

El capítulo siete a modo de una conclusión, el final del periplo, el afán de los poetas por desnudar el alma  llega a su manifestación más pura y la que carga de  combustión para la labor de entramar poesía y vida.

Una intrigante odisea.

Ego de Oscar Ramírez. Ediciones Cinosargo. Arica. 2013.


APUNTES POSTRIMERICOS por UGO MALATESTA


Amor de lascivo labio leporino, llueve,
y a pesar de la lluvia, a pesar de la locura
intrascendente;
de la desvencijada esperanza desdentada,
seguiré, oh santos obtusos,
sorbiendo tetas de amaneceres,
medios días u obscuras chiches enfebrecidas
seguiré comiendo las vivas carnes
de sus coños
mujeres otoñales pelo trigo;
asediando
su nudo obscuro desdentado,
oliendo pelvis
comisuras nalgales
oteando el deseo casi extranjero
lustrando zapatillas con mi alma
consolando lloriconas entrepiernas
y como me he prometido
ser más vicioso
que otro día,
lamer con mi lengua de cerdo
los más secretos pliegues
de vuestro vivo culo


[...]

comer a lengüetazos
lo que el tiempo ha dejado
en la planicie de su pecho;
las verrugas insulares
los lunares que son la sombra de sus sueños
morder con dulzura rabiosa sus pezones
hasta hacer que resuciten de sus sueños invernales
bajar a tientas por su fémur
para sorber sus pasos, la rodilla
la entrepierna regordeta muy despacio
y hambriento comerme
los paréntesis
que hay entre tus dedos
y luego, de ese plato delicioso,
atracar mi nariz
en vuestra axila
y cantarle dulces versos con mi lengua
y en extremo, encajar mi carne viva ahí en su herida,
bajo un manto de estrellas dislocadas
hasta facer vencido en su costado
esperando la prima
luz de la mañana.
Cielo
Ciego cielo
de color amargo,
cagador de ciruelas,
hermano de los asnos
y las almas tristes,
tejedor de canastos
donde llevan muertos:
¡dame una manzana de robusta alas!
¡dame un corazón que sangre,
un vivo cangrejo que abra heridas!
…¿pan?
no quiero,
porque quita el hambre
¡dame, te lo ruego,
oh cielo,
un camino lleno de botellas de ron,
y mujeres de dulces manos!
Ciego cielo
no me dejes caer en tentación
de ser ángel
o ser culero,
líbrame de los clavos
y los engranes,
y dame redondas ciruelas
de tu árbol,
para que el grosero niño
que llevo dentro, no llore
que yo,
nada humilde,
te daré mis cantos miserables.

SPIN OFF DE MAURO GATICA: TELEVISIVA ENAJENACION por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE.


Spin Off es un término originado en la técnica lingüista propia de la Televisión, que denomina a un programa que nace como extensión de otro, basado en uno o más de los personajes de una serie primaria. Gatica lleva su obra poética a este ámbito , para el que tiene su ojo avizor en la obra de este poeta puede esperar que sea una derivación de otro poemario, específicamente de “Los Ingalls” o de “La Pequeña Casa en la Pradera”, la verdad es que no, Spin Off hinca sus colmillos en la globalizante y  enajenadora visión de un conjunto de series de las décadas de finales del 80 y del 90.

La estructura es interesante  consta en un solo bloque en que las imágenes líricas van divirtiendo y golpeando la conciencia del lector los epígrafes acompañados de los logos de las cadenas televisoras apelan directo a la memoria televisiva casi indeleble de la cual  estamos dotados. El desfile de personajes se va mezclando con visiones  propias del hablante lírico y de personajes anónimos, como para familiarizarnos con el objetivo del poeta, crear una función miserable y “especular” entre  la cruda realidad y los planteamientos facilistas, limitados y utilitarios de las sitcom (comedias de situaciones) con sus aborrecibles risas envasadas que de vez en cuando nos arranca una que otra  sonrisa al televidente.

Innegable que hay episodios de antología, escenas delirantes, personajes execrables, circunstancias absurdas a rabiar. Si Marx hubiese nacido en los años de la segunda mitad del siglo XX lo hubiese definido como el OPIO DEL PUEBLO, a no dudar. Pero la función sedante pasa a una más siniestra, aún más condenable, una  especie de placer culpable, adhesivo , corrosivo , el telespectador ante un aparato por más de cinco horas de su existencia, vacua, inane e innombrable.

El objetivo especular que Gatica logra a la perfección es traer la miseria de las calles y de la intimidad de las habitaciones a una pantalla inerte, fría ácida al gusto y  el poeta no escatima en versos para remecer conciencia y el ojo que adolece de ceguera que todos poseemos.

Les pregunto… no recuerdan el boom al inicio del TV cable, cuando las películas venían en inglés u otro idioma original, cuando los canales de música eran netamente canales de videoclips, y con canales especializados en INFOMERCIALES, solo para que años después se tergiversara en un vendaval de comerciales, realitys, talk shows, infomerciales ociosos, películas dobladas pésimamente… una visión dantesca a la que estamos expuestos día a día, verbigracia: Como televidente con mi trago en la mano en mi sofá viendo INVESTIGATION DISCOVERY, la serie dementes, que abarca la historia de asesinos seriales y uno comienza a interesarse por la vida de Dennis Rader y se tercia así como nada insultantemente el spot comercia de la ballena splash, splash… cuál es el criterio…en fin…

Con esta cita se demuestra este efecto enajenante… es preciso, Muy de Alex DeLarge en la película de Kubrick… Todos somos Alex:

"los focos calientes derritiendo la carne
todos los televisores encendidos
con el volumen a más no poder
los ojos rojos de los telespectadores
las pinzas cromadas por el deseo
el escalpelo rojo
la sierra eléctrica acuchillando el aire “

Precisamente, Mauro Gatica, incisivo, lúcido, lacerante nos seduce ,  denuncia y alimenta nuestro morbo. Atrévase y lea.

Spin Off, de Mauro Gatica, Olga Cartonera, Santiago de Chile.


domingo, diciembre 01, 2013

IMPLICACIONES CREACIONISTAS por EDUARDO ANGUITA


Queda mucho por examinar del Creacionismo huidobriano.
Pienso que esa escuela, como otras de las tres primeras décadas,
 posee potencial suficiente como para promover nuevas formas. Estamos
con el creacionismo, que el mismo Huidobro dejó de la mano, por no
inspirarle ya más que los libros de 1914 a 1934 (aproximadamente), y
que no admiten superación en la letra. Es el espíritu del Creacionismo
lo que hay que revisar, y no en general, sino punto por punto.

En su fragmento de conferencia dada en Madrid en 1921, y reproducido
como prefacio a su poema en prosa “Temblor de Cielo” (Madrid 193l), leemos:
Aparte la significación gramatical del lenguaje, hay otra, una significación
que es la única que nos interesa. Uno es el lenguaje objetivo, que sirve
para nombrar las cosas del mundo sin sacarlas fuera de su calidad de inventario...
y otro es el “vocablo virgen de todo prejuicio; el verbo creado y creador, la palabra
recién nacida” .
Es bien denso todo esto. Ya me referí a la ausencia de prejuicio, que Huidobro
palabra poética. Vale decir: ausencia de significación convencional
Y afirmamos que parecía postular a un lenguaje sin nexo alguno, un
,in significado. Pero, si se quita a la palabra sus significados, ¿en qué
se convierte? La experiencia ha sido hecha. Decenas de poemas escritos a base
de palabras como puro sonido, como meros fonemas, fueron escritos. De
Huidobro:

Al horitaña de la montazonte
La violondrina y el goloncelo
Descolgada esta mañana de la Iunala
Se acerca a todo galope
Ya viene la golondrina
Ya viene viene la golonfna
Ya uiene viene la golontrina
Ya viene la goloncima. . .

En el ultimo canto de Altazor (poema al que pertenecen también los versos
anteriores), Huidobro deshace las palabras en silabas, las recompone y, finalmente,
las reduce a unas pocas vocales. Los poetas y criticos le dan bastante
importancia a ese Canto. Octavio Paz dice en Corriente Alterna: “No me canso
de repetir los endecasílabos de Góngora y los monosílabos finales de Altazor”.
Más allá no se puede ir. Poemas de Lewis Carroll, en Alicia a través del espejo,
están escritos en un inglés sumamente inglés, pero cuyas palabras son todas
inventadas. Huidobro no renunció a “significar” en sus poemas. Solamente que
deseaba crear una atmósfera mágica, inhabitual, que desprendiera al lector de
su plano corriente de conciencia, una “atmósfera encantada”. Para ello había
que buscar la palabra interna de las cosas, palabra que estaría debajo de la
palabra habitual.
Aquí hallamos el motivo para objetar; mejor dicho, para aclarar. Si por
“palabra” se entiende cada vocablo aislado, como aparece en un diccionario, es
indudable que no encontraríamos ninguna otra palabra interna “debajo de la
palabra que designa las cosas”. Seria como buscar sinónimos. Operación nimia.
Hay que entender como “palabra” (y así tiene que haberlo entendido
Huidobro) al lenguaje total, al “sistema” de relaciones entre los vocablos. En
todo poema, el sistema de relaciones entre vocablos, frases, oraciones, es nuevo
(término que sedujo a Baudelaire, a Rimbaud y a todos los poetas siguientes).
Lo inhabitual se instala como un organismo autónomo. De ahi que el lector
debe afrontar un poema como un todo casi (¡casi!) desprendido completamente
del lenguaje común: es decir, del lenguaje con “significación gramatical”
(como llama Huidobro algo burdamente al lenguaje comunicativo). En este
punto tocamos algo esencial. Ya el lenguaje, por lo menos el de la poesía, no
sirve para nombrar “las cosas” ¿Para qué sirve, entonces?
La respuesta Cree darla correctamente Octavio Paz: “¿Qué nombra la poesía?”,
se pregunta. “Más que nombrar a las cosas que designan las palabras,
nombra a las palabras mismas”.
La solución de Paz me parece un juego de palabras.

LEYENDO A HAMLET por ANA AJMATOVA


A la derecha del cementerio hay un sembradío estéril;
detrás, un río de azul centelleante.
Tú dijiste: —Está bien, vete a un convento
o cásate con un necio...
Era la clase de cosas que siempre dicen los príncipes,
pero son palabras que nunca se olvidan.
Deslícense cien siglos en una querella como
un manto de armiño bajo sus hombros.



(Kiev, 1909)

RESPIRACIONES MENTALES por ALLEN GINSBERG


Así cruzado de piernas sobre un cojín redondo en Teton
Space —
Respiré sobre el estrado de aluminio del micrófono a un
cuerpo de distancia
Respiré sobre el trono del maestro, la silla de madera
con el cojín amarillo
Respiré más allá de la tasa de sake medio vacía del gurú
de la respiración
Respiré sobre las ramitas verdes llenas de hojas de la
planta en el florero
Respiré sobre los vastos cristales que reflejaban a los
reunidos haciendo Sangha en la cafetería de la
meditación
y mi aliento a través de las fosas nasales flotaba hacia la
polilla del atardecer golpeando las ventanas iluminadas
respiraba sobre las ramitas del álamo temblón las altas
hojas amarillas de septiembre en el ocaso al pie
de la montaña
respiraba sobre la montaña, sobre la nieve de los
desfiladeros anillados bajo la blanca espuma de la masa
de nubes & su lenta respiración
con el viento a través de Teton Pass hacia Idaho,
cordilleras grises bajo el espacio azul barrido
por delicadas ráfagas de nieve, alientos del Oeste
la hierba de la montaña temblando en los vientos
diminutos de Wasatch
Brisas del sur al final del otoño en las calles de madera
del templo de Salt Lake,
polvo blanco de sal alzado en remolino por el denso
lago de plomo, polvo acarreado sobre el pozo de
Kennicot hacia el masivo Unit Rig,
hacia el neón de Reno, cuentas en dólares rozando el agua
de la calle por los bordes,
hacia las hojas del roble de las Sierras que caen con los
escalofríos del otoño
vendavales de nieve comenzando en las puntas
un aliento de plegaria en las hojas de Kitkitdizze cerca
del suelo,
sobre el techo de tejas de Gary, sobre los pilares del
templo, tiendas y árboles de manzanita al pie de las
Sierras empinadas —
un aliento desciende sobre el valle de Sacramento, viento
que ruge en la autopista de seis carriles sobre el
Puente de la Bahía
alboroto de papeles flotando sobre la calle Montgomery,
pichones que bajan revoloteando antes del atardecer
desde el campanario blanco de Washington Park —
aguas del Golden Gate coronadas de blancura
precipitándose a las extensiones del Pacífico
sobre Hawaii un viento balsámico a través de las palmas
del Hotel, un calor húmedo barrió la base aérea,
una brisa malsana en los corruptos hangares y aduanas
de Guam,
vientos claros soplan en las playas de palma & coral de
Fiji, las banderas parpadean en los hoteles de madera
de Suva, los taxis vuelan por los negros que salen
a pasear el viernes por la noche bajo la ventana de la
discoteca rocanrolera que palpita allá arriba con
neón Inglés —
en una brisa en Sidney, sobre las colinas de hierba donde
los hongos crecen en el Estiércol de Queensland, por
los callejones de Adelaide la música del Dobro de
Brian Moore oscila en el viento —
sobre la Tierra de Darwin, en la brisa del verde océano
de la Península de Gove, el castañeteo de una canción
del pueblo Yerkalla se pega a la ola que tiembla
Sí y un viento sobre las aguas mercuriales del Noreste de
Japón, un gong de madera hueco resuena en el
templo de Kyoto bajo la hierba ondulante del cementerio
Una sirena de niebla sopla en el Mar de la China,
aguaceros torrenciales sobre Saigón, bombarderos
sobre Cambodia, visionados diminutos desde las torres
de piedra multifacéticas de Avalokiteshvara en Angkor
Wat una noche con viento,
una bocanada de opio de una boca amarillenta en
Bangkok, una densa bocanada de hashish manando de
las narices y los ojos de un saddhu barbado en
Nimtallah Burning Ghat,
humo de madera que flota sobre el Puente Hoogley,
incienso quemado bajo el Árbol de Bo en Bodh Gaya,
en Benares arden las pilas de madera al devolver
Manikarnika las almas incensadas a Shiva,
el viento coquetea en las hojas amorosas de Brindaban,
y el aire sereno en el piso de la gran mezquita sobre
los pasadizos de la Vieja Delhi,
viento que sopla sobre el muro de piedra del pueblo de
Kausani, las cumbres del Himalaya que corren por
cientos de millas en el horizonte nevado, banderas
rituales que ondulan sobre los techos cafés de las casas
de madera de Almora,
los vientos comerciantes llevan dhows a través del océano
Índico a Mombassa o al puerto de vela junto al río,
de Dar ’Salam, las palmeras se mecen & los marineros
envueltos en algodón se duermen en los muelles —
Suaves brisas por el Mar Rojo hacia los secos hoteles de
Elat, hojitas de papel desperdigadas en el Muro de las
Lamentaciones, derivando hacia el Sepulcro
Céfiros Mediterráneos que dejan Tel Aviv, sobre Creta,
los molinos de viento en las llanuras de Lassithi
giran todavía, siglos & siglos cerca de la cueva donde
Zeus nació
El Pireo azotado por las olas, las aguas de la laguna de
Venecia estallando sobre la Plaza de San Marcos
inundada, lodo en el pórtico de mármol, góndolas que
suben & bajan en el agua picada del Zatteree,
Septiembre helado que tirita en las arcadas de Milán,
huesos fríos & abrigos aleteando en la Plaza de San
Pedro,
por la Vía Apia, silencio en las tumbas, estelas impasibles
en la hierba de un sendero solitario, el aliento de un
viejo que trabaja en un camino —
A través de Scila y Caribdis, el humo de un tabaco
Siciliano flotaba sobre la cubierta del barco,
en Marsella el humo negro de las chimeneas de carbón
sube a las nubes, el viento se lleva la espuma blanca
del vapor hasta Tánger,
un soplo del otoño teñido de rojo en Provenza, lentos
botes en el Sena, la dama se arropa en su capa ceñida
al cuerpo en la coronilla de hierro de la Torre
Eiffel —
a través de las rudas olas verdinegras del Canal, en los
botes de cerveza de Piccadilly, Londres, enrollados en
concreto bajo el busto plateado de Eros, el Sunday Times
se levanta y cae en los escalones mojados de la fuente —
sobre el día azul de la isla de lona y la brisa fragante de las
Hébridas Interiores, la niebla cruza el Atlántico,
helado y blanco en el soplo del Labrador, hacia los
cañones de Nueva York bolsas de papel manila que
ruedan hacia Wall desde el Lower East —
un aliento sobre la cabeza de mi Padre en su departamento
en Park Avenue Peterson,
una fría brisa de septiembre que baja de East Hill, y el
temblor rojo de los arces en Cherry Valley,
por la Ciudad del Aire de Chicago el vasto aliento de la
Conciencia se disuelve, las chimeneas de las
fábricas y los autos sueltan humos muy caros en una
cinta a lo largo de las vías,
hacia el Oeste, una sola respiración recorre las
planicies, los campos de Nebraska cosechados & el
rastrojo que se dobla delicadamente con el aire del
atardecer
por las Rocallosas, de Cherry Creekbed en Denver se
levanta otro zafiro,
sobre el pico Peak una ráfaga helada en el ocaso, las
cumbres de Wind River flotando hacia Teton Pass,
 una respiración vuelve deslizándose por las praderas
punteadas por las vacas en Jackson Hole, a un rincón
de las llanuras,
por el camino de asfalto hasta el barro del lote baldío,
una brisa de inquieto septiembre, por las escaleras
de madera sube en el viento
hasta la cafetería de Teton Village bajo el montacargas
rojo
una serena respiración, una silenciosa respiración, una
lenta respiración que sale por mis fosas nasales.





Septiembre 28, 1973

P.O.V / LA PASIÓN DEL TECHNO-SAMSA por PABLO ESPINOZA BARDI




night-shot… el tono verdoso es fascinante. Las secuencias
se ven sobrenaturales cuando las repaso en mi cámara
con pantalla de 3 pulgadas. Esta noche una nueva
“pareja” pasará a formar parte de mi querida carpeta de
archivos... dos cuerpos friccionándose en la oscuridad de
un automóvil, y mi cámara lista (resoplando furiosa y
excitada), captará en miles de mega-pixeles la adiposa
unión de pelos, dientes, uñas, mugre, saliva y sebo. El
calor se siente en el ambiente... los hedores se
desprenden y las secreciones chorrean por el cuero
sintético del asiento trasero. Pero ya quisiera estar allí, en
el medio... sintiendo ese calor, sumergido en mares de
carne resbaladiza y seminal... interactuando en un
ménage à trois sin límites / ...y como en un eterno dèjá vu,
imagino que mi cuerpo se transforma en una enorme
cucaracha con la cámara adherida a mi organismo en una
repugnante fusión de cables, pixeles, zoom óptico y
circuito cerrado... captando cada movimiento, cada jadeo
(...) Una vez en casa, traspaso la información a mi laptop
para darle inmediatamente al play, y es entonces cuando
mi mente reacciona y mi cuerpo responde... y comienzo a
tocarme... primero suave, después con violencia... lo
hago repetidas veces, sin parar, hasta sentir el roce, el
dolor.... Luego pongo pausa, siento náuseas y vomito.

ABYECTA DE ELIZABETH NEIRA: LAS VILES DIMENSIONES DE SER MUJER por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE


La poeta Elizabeth Neira verso a verso explora y expone las diversas maneras y visiones en que una mujer puede llegar a ser despreciada y despreciable, desde la mujer que disfruta de su sexualidad, aquella que es capaz de llevar a un punto crítico la misma, aquella capaz de  manifestar sus concepciones  críticas para con el sexo opuesto, aquella que se prostituye, aquella víctima de violencia intrafamiliar.

La femenina espiritualidad de Neira se extiende como un horizonte capaz de cubrir las imágenes aceradas que les va entregando el mundo , una sociedad que intenta llegar a la igualdad de género, que brama y se arrastra cada vez que se atenta contra esa igualdad… sin lograr nada de fondo.

Pero eso no es todo, la atrevida estética de Elizabeth Neira amenaza en ese juego de vilezas de  auto despreciarse  ante una sociedad cuyo sistema busca siempre una forma de perpetuarse. La poeta se atreve, la poeta se desnuda mostrando sus pliegues, sus imperfecciones, su honestidad y capacidad de desdoblarse  en diversos papeles en oscuros  colapsos espirituales , un descenso a los bajos fondos de la femineidad, con un verso potente , humano, riguroso  y hasta salvaje.

Composición a composición nos va impresionando  en un  amplio espectro de sensaciones y sentimientos, promete jamás dejar impávido al lector, la capacidad de apelar a las moralidades de muchos en este siglo  donde se juega a doble estándar, crímenes privados y virtudes públicas, las diversas definiciones de  mujeres exitosas, de mujeres derrotadas, de compañeras que  a pulso aman o soportan a sus compañeros.

Este poemario, va más allá de esa pseudo poesía lacerante y autodenominada feminista que apunta siempre con la misma retórica a una denostación continua del sexo opuesto, quizás para legitimarse ante un sistema refractario y perspicaz. Elizabeth Neira contestataria, lúcida y atrabiliaria.

"Ahora nos dicen perras
ellos
los fornicadores
Y
Algunos se postulan para huevadas y en la micro
vemos sus nombres en las paredes de los eriazos"

También en Mi d(olor) II:

“Iba
fumando
iba fumando
una larga boquilla
de piedras incrustadas
Iba drogada
Le faltaba un zapato
y la risa le estrangulaba las mejillas
Iba montada
Iba montada en un lujoso auto
un mercedes rojo descapotable”

El estilo desvergonzado   y a instantes desgarrador de Neira resulta ser  una bofetada a los sentidos, transgresora no teme  enfrentar al varón de origen transversal, a pesar de que su  voz poética hace distingos premeditados y expresamente dirigidos, rayanos a la  crueldad a ratos. De entre las mejores composiciones se recomienda “El tiempo no fue generoso con nadie”, hay una interesante visión del arte en “Algunas consideraciones acerca del estado del arte en Chile”, “Corazón de molotov” .

La Liga de la Justicia Editores, nos entrega este  trabajo abismante e interesante de una poeta de firme trayectoria y de enérgica voz poética.            


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