lunes, mayo 13, 2013
AQUI YACE por ANTONIN ARTAUD
I
Yo, Antonin Artaud, soy mi hijo,
mi padre, mi madre,
y yo;
nivelador del periplo imbécil donde cae preso
el engendramiento
el periplo papá–mamá
y el niño,
hollín del culo de la abuelita
mucho más que del padre–madre.
Esto significa que antes de mamá y papá
que no tenían padre ni madre
según se dice,
pues ¿dónde los hubieran conseguido
cuando se convirtieron en este cónyuge
único
que ni la esposa ni el esposo
pudo ver sentado o de pie?
antes de ese improbable agujero
que el espíritu nos procura,
para
asquearnos un poco más de nosotros mismos,
creando este inservible cuerpo
de carne y esperma loco
este cuerpo ahorcado, desde antes de los piojos,
que suda en la imposible mesa
del cielo
su olor calloso de átomo,
su aguardentoso olor de abyecto
detritus
expulsado del sueño
del inca de dedos mutilados
que tenía un brazo por idea
y una palma muerta como mano
porque había perdido sus dedos
de tanto matar reyes.
Aquí mientras suenan los címbalos de hierro
recorro el bajo camino cincelado
en el esófago del ojo derecho,
bajo la tumba del plexo rígido
que debajo del camino forma un recodo
para liberar al niño legítimo.
nuyon kidi
nuyon kadan
nuyon kada
tara dada i i
ota papa
ota strakman
tarma strapido
ota rápido
ota brutan
otargugido
oté krutan
pues fui Inca pero no fui rey
kilzi trakilzi
faildor
bara bama
barata
minee
etretili
TILI
te pellizca en la falzurchte de
oro
en el fracaso de cada cuerpo.
No había sol ni nadie,
ni siquiera un ser delante mío,
ninguna criatura que me tuteara.
Tenía algunos fieles que
no acababan de morir por mí.
Cuando estuvieron demasiado muertos para vivir,
sólo vi a los rencorosos,
eran los mismos que codiciaban los puestos de aquéllos,
demasiado cobardes para luchar contra ellos
cuando combatían a su lado.
Pero, ¿quién los liabía visto?
Nadie.
Mirmidones de la Perséfona Infernal,
microbios de gestos cóncavos,
flemas grotescas de una ley muerta,
quistes del que se viola entre ellos,
lenguas del avaro
forceps
que escarba sobre su propia
orina,
letrinas de la muerte huesuda
a la que siempre taladra el mismo
vigor
sombrío,
con el mismo fuego,
cuyo antro
innovador de un nudo
terrible,
enclaustrado
de vida madre
es la víbora padre
de mis huevos.
II
Pues el fin es el comienzo.
Y ese fin
mismo
elimina
todos los medios.
III
Y ahora,
a todos ustedes, a todos los seres,
tengo que decirles que siempre me hicieron
cagar
Y vayan a hacerse
montar
la mamut
de la parpuñet
ladillas
de la eternidad.
No me encontraré ni una sola vez más
con seres que devoraron el
clavo de vida.
Pues, un día, ni bien perdí
mi teta matriz, me encontré con los
seres que devoraron el clavo de vida,
el ser me estrujó debajo suyo,
y dios me devolvió a ella.
(EL MUY COCHINO)
Así me
extrajeron
a papá y a mamá
y a la fritura de ji en
Grito
al sexo (centro)
del gran estrangulamiento,
de donde se sacó este cru
zamiento del atáud
(muerto)
y de la materia
que dio vida
a Jizo–grito
cuando del excremento de
mí muerto
se ordeñó
la sangre
con la que se dora
cada vida usurpada
afuera
Así es como:
El gran secreto de la cultura indígena
consiste siempre en reducir el mundo a
nada,
mejor dicho
1) demasiado tarde que más temprano
2) lo que significa
más temprano
que demasiado tarde
3) lo que significa que lo más tarde
sólo puede volver si
más temprano se ha comido a demasiado temprano
4) lo que significa que en el
mismo momento lo más tarde
es lo que precede
a lo demasiado temprano
5) y a lo más temprano
y por muy precipitado que sea
más temprano
lo demasiado tarde
que no dice nada
que desajusta punto por punto
a todos los más temprano
está siempre ahí.
IV
COMENTARIO
Todos los cochinos vinieron
después del gran desajuste
manifestado de abajo hacia arriba
1) om–let esfera
(esto cuchicheado)
ustedes no sabían
que el estado
HUEVO
era el estado
anti–artaud
por excelencia
y que envenenar a Artaud
no hay nada
mejor que batir
una buena tortilla
en los espacios
persiguiendo el punto
gelatinoso
que Artaud
mientras buscaba el hombre por hacer evitó
como a una peste horrible
y es ese punto
el que restablecen en él,
nada mejor que una buena tortilla
rellena de veneno, cianuro, alcaparra
transmitida por el aire a su catastro,
para desarticular a Artaud
en el anatema de sus huesos
COLGADO SOBRE EL CADÁVER
INTERNO
Y 2) palaoulette tirando
largalouette calificándote
3) tuban titi tarftan
de la cabeza y de
la cabeza apuntándote
4) lomonculus del frontal
taladra
y de la pinza te putan
Lo voltea al patrón hediondo
a ese capitalista arrogante
de los limbos,
mientras nada hacía el nuevo pegote
del padre–madre al sexo hijo
para vaciar todo el cuerpo
por completo de su materia
y poner en su lugar, ¿a quién?
al que creó el ser y la
nada,
como se hace pipí.
Y TODOS SE LAS
PICARON
No, queda la barrena horrorosa,
la barrena–crimen
viejo clavo yernón
esa horrible
desviación en beneficio del yerno
[¿no se dan cuenta de que el yerno falso
es Jizi–grito?,
ya conocido en México
mucho antes de su huida a Jerusalén en un
asno,
y de la crucifixión de Artaud en el Golgotha.
Artaud
que sabía que no hay espíritu
sino un cuerpo
que se rehace como el engranaje del
cadáver con dientes,
en la gangrena
del fémur
adentro.
Todo lenguaje verdadero
es incomprensible,
como el clac
de los dientes cuando castañetean;
o el clac (burdel)
del fémur con dientes (en sangre)]
a los del dolor del hueso cerrado
dakantala
dakis ketel
ta redaba
ta redabel
de stra muntils
o ept enis
o ept atra
del dolor
sudado
en
el hueso.
Del dolor minado del hueso
nació algo
que se convirtió en lo que fue espíritu
para limpiar en el dolor motriz,
del dolor,
esa matriz
una matriz concreta
y el hueso
el fondo de la toba
que se convirtió en hueso.
Moraleja
No te fatigues nunca más de lo necesario
aunque tengas que fundar una cultura sobre el cansancio
de tus huesos.
Moraleja
Cuando la toba fue comida por el hueso,
que el espíritu roía por detrás,
el espíritu abrió mucho la boca
y recibió en la parte posterior
de la cabeza
un golpe como para descarnar sus huesos.
Entonces
entonces
entonces
hueso por hueso
volvió la igualación sempiterna
y el átomo eléctrico giró
antes de derretirse punto por punto.
CONCLUSIÓN
En cuanto a mí, simple
Antonin Artaud,
no me acostumbro a la influencia
cuando uno sólo es un hombre
o
dios.
No creo ni en padre
ni en madre,
no tengo
papá–mamá
naturaleza
espíritu
o dios
satán
o cuerpo
o ser
vida
o nada
nada que esté afuera o adentro
y menos aún la entrada de ser,
agujero de una cloaca horadada de dientes
donde siempre se contempla
el hombre que mama su sustancia
en mí,
para sacarme un papá–mamá
y rehacerse una existencia
libre de mí
sobre mi cadáver
despojado
del vacío
mismo,
y husmeado
de vez
en cuando.
Hablo
por sobre
el tiempo
como si el tiempo
no estuviera frito,
no fuera esta tajada frita
de todos los disminuidos
del comienzo
embarcados otra vez en sus ataúdes.
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ANTONIN ARTAUD
LA CLARA TORRE por ANDRE BRETON
Fue en el negro espejo del anarquismo donde el surrealismo
se reconoció por primera vez, mucho antes de definirse a sí
mismo y cuando era apenas una asociación libre de individuos,
que rechazaban espontáneamente y en bloque las opresiones
sociales y morales de su tiempo. Entre las fuentes de inspiración
en las que bebíamos, en esa posguerra de 1914, y cuya
fuerza de convergencia era inconmovible, figuraba esta final de
la “Balada de Solness”, de Laurent Tailhade:
Arrebata nuestros corazones en disparada, en harapos
¡Anarquía! ¡Oh portadora de luz!
¡Expulsa la noche! ¡Aplasta a los gusanos!
¡Y yergue al cielo, aunque sea con nuestros túmulos,
La clara Torre que sobre el mar domina!
En ese momento, el rechazo surrealista es total, absolutamente
inapto para dejarse canalizar en el plano político. Todas
las instituciones sobre las que reposa el mundo moderno y que
acaban de resultar en la Primera Guerra Mundial son tenidas
por nosotros como aberrantes y escandalosas. Contra todo aparato
de defensa de la sociedad es que luchamos, para comenzar:
ejército, “justicia”, policía, religión, medicina mental y legal,
enseñanza escolar. Todas las declaraciones colectivas, así como
los textos individuales del Aragon del pasado, de Artaud, Crevel,
Desnos, del Éluard de antaño, de Ernst, Leiris, Masson, Péret,
Queneau o los míos, testimonian la voluntad común de hacer
se los reconociera como flagelos y, como tal, que fuesen combatidos.
Sin embargo, para combatirlos con alguna posibilidad
de éxito, es preciso atacar su armadura, que, en último análisis,
es de orden lógico y moral: la pretendida “razón” en uso y de
etiqueta fraudulenta que recubre el “sentido común” más desgastado,
la “moral” falseada por el cristianismo con el objetivo
de desalentar cualquier resistencia contra la explotación del
hombre.
Un gran fuego se conserva bajo las cenizas –éramos jóvenes–
y creo mi deber insistir sobre el hecho de que ese fuego se
avivó constantemente para liberarse de la obra y de la vida de
los poetas:
¡Anarquía! ¡Oh portadora de luz!
No se llamen ya Tailhade, sino Baudelaire, Rimbaud, Jarry,
a quienes todos nuestros camaradas libertarios deberían conocer,
así como deberían conocer también a Sade, Lautréamont o
el Schwob de El libro de Monelle.
¿Por qué no pudo, en ese momento, operarse una fusión
orgánica entre elementos anarquistas, propiamente dichos, y
elementos surrealistas? Todavía, veinte años después, me lo estoy
preguntando. No cabe ninguna duda de que la idea de la
eficacia que fuera el espejo de toda esa época decidió las cosas
de otra forma. Lo que se puede considerar como el triunfo de la
Revolución Rusa y la realización de un Estado obrero provocaba
un gran cambio de visión. La única sombra del cuadro –que
se definiría como una mancha indeleble– residía en el aplastamiento
de la insurrección de Kronstadt, el 18 de marzo de 1921.
Los surrealistas nunca consiguieron pasar por alto aquello. Entretanto,
hacia 1925, sólo la III Internacional parecía disponer
de los medios deseados para transformar el mundo. Podía creerse
que las señales de degeneración y regresión ya fácilmente observables
en el Este todavía podían conjurarse. Los surrealistas
vivieron, entonces, en la convicción de que la revolución social
extendida a todos los países no podía dejar de promover un
mundo libertario (algunos decían, un mundo surrealista, pero
es la misma cosa). Todos, inicialmente, juzgaban las cosas de
esa forma, incluso aquellos (Aragon, Éluard, etc.) que, más tarde,
abandonarían su ideal primero hasta el punto de hacer en el
stalinismo una carrera envidiable (a los ojos de los hombres de
negocios). Pero el deseo y la esperanza humanos jamás podrían
estar a merced de aquellos que traicionan:
¡Expulsa la noche! ¡Aplasta a los gusanos!
Es bien sabida la rapiña despiadada que se hizo de aquellas
ilusiones durante el segundo cuarto de este siglo. Por una
terrible ironía, el mundo libertario con el cual se soñaba fue substituido
por un mundo en el que la más servil obediencia es obligatoria,
donde los derechos más elementales son negados al
hombre, donde toda la vida social gira en torno del policía y
del verdugo. Como en todos los casos en que un ideal humano
llega a ese cúmulo de corrupción, el único remedio es
refortalecerse en la corriente sensible en la que se originó, remontarse
a los principios que le permitieron constituirse. Hoy
más que nunca, en la propia finalidad de ese movimiento se
encontrará al anarquismo, y solamente a él, ya no la caricatura
que nos presentan ni la cosa hedionda que pretenden hacer de
él, sino aquel que nuestro camarada Fontenis describe “como
el socialismo mismo, es decir, esa reivindicación moderna por
la dignidad del hombre (su libertad tanto como su bienestar); el
socialismo, concebido como la simple resolución de un problema
económico o político, sino como la expresión de las masa
explotadas en su deseo de crear una sociedad sin clases, sin
Estado, donde todos los valores y aspiraciones humanos puedan
realizarse”.
Esa concepción de una revuelta y de una generosidad
indisociables una de la otra y, a despecho de Albert Camus,
ilimitables tanto una como la otra, los surrealistas la hacen suya
hoy, sin reservas. Liberada de las brumas de muerte de estos
tiempos, la consideran como la única capaz de hacer resurgir, a
ojos cada vez más numerosos,
¡La clara Torre que sobre el mar domina!
André Breton
Le Libertaire, 11 de enero de 1952
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ANDRE BRETON,
SURREALISMO
EL SURREALISMO EN CUESTIÓN por MAURICE JOYEAUX
Estaríamos tentados a escribir que el procedimiento intelectual,
cuyo fruto será el surrealismo, ha sido un procedimiento
clásico en el avance de las ideas, en el discurrir de la historia, si
el surrealismo no hubiese escogido, en un determinado momento,
romper con el sistema económico, político, social y moral, cuya
expresión cultural había sido, incluso él, el prudente apaciguador.
Antes del surrealismo, el romanticismo, del cual aquél es el
hijo adulterino, había cuestionado un cierto número de principios
de la sociedad vigente, colocando sus pasos en los de la
Revolución Francesa. Todavía, la diferencia entre las clases que
la revolución había respetado, aunque modificando sus relaciones,
le parecían un obstáculo infranqueable, y sus contactos
con el socialismo incluso en sus comienzos no habían sobrepasado
las “acostumbrados condolencias” por la miseria de los
pobres y el egoísmo de los ricos con los la madre Sand y el
padre Hugo temperaron sus literaturas. ¡Con el surrealismo las
relaciones entre la cultura y la sociedad van a cambiar de modo
radical! Tradicionalmente, las Artes y las Letras eran el espejo
donde las clases ricas se miraban, se pavoneaban por la superioridad
de su espiritualidad, consagrándose, en ocasiones, a
discernir sus defectos para corregirlos. El romanticismo, con su
gusto por la exageración, por la deformidad, por la exuberancia,
va a acentuar los aspectos repugnantes de la sociedad burguesa
antes de que el surrealismo lance un adoquín contra su
vitrina de suficiencia.
El surrealismo habría podido contentarse con ser una propuesta
estética diferente, y se habría hablado de su “revolución”
como se habló, en su tiempo, de aquella que introdujeron
Poussin y Delacroix. Algunos miembros del grupo
surrealista soñarán, en sus comienzos, con detenerse allí y,
rápidamente, se apartarán del núcleo invocando la anarquía,
como si la anarquía fuese simplemente una propuesta estética
y no un proyecto de civilización económica y cultural diferente.
Esa facilidad que consiste, para la cultura, en contentarse
con acompañar a las sociedades vigentes, sobrepasándolas en
ocasiones apenas lo necesario para atraer sobre sí las candilejas,
el surrealismo va a rechazarla, y esos jóvenes burgueses
de temperamento escandaloso van a dirigirse al pueblo, no
para conducirlo o para integrarse a él, sino para proponerle la
formación de una sociedad diferente en la que el surrealismo
tendría su lugar. No se trataba para la cultura de ser un elemento
de acompañamiento que reflejara la sociedad vigente,
sino una búsqueda estética de expresión, paralela a la búsqueda
de liberación económica del pueblo. El procedimiento era
suntuoso. Era preciso darle un marco. El surrealismo escogió
el marxismo. ¡Fue un error por el que el surrealismo paga,
hoy, el precio!
¿Por qué el marxismo? ¿Por convicción personal? Los jóvenes
que formaban el grupo surrealista no debían tener un conocimiento
demasiado profundo del marxismo, y sobre todo
del leninismo, cuyas obras no habían sobrepasado el marco de
los especialistas del partido socialista de la época. Se plantea la
pregunta, por lo tanto. Cuando los surrealistas escogieron como
compañeros de marcha a los comunistas, ¿esperaban ir rumbo
a la facilidad? ¡En 1924, el marxismo es representado por un
partido que detestará a los surrealistas y que los surrealistas
execrarán! Durante años sus querellas van a alegrar a la burguesía
intelectual y pasarán por encima de los trabajadores, a
quienes todos intentarán reducir y a quienes esas disputas les
parecerán, erróneamente, payasadas. Es probable que esos jóvenes
burgueses atiborrados de literatura simbólica fuesen tomados
por un ouvrierisme de “redención” que proyectará al
movimiento obrero hombres tan diferentes como Henri
Barbusse y Romain Rolland, quienes conducirán la estética
hacia una colaboración clásica con el poder venidero, esto es,
el bolchevismo, en tanto que otros, tales como Henri Poulaille,
intentarán empujarla hacia la anarquía. Tal vez Breton y sus
amigos, en el punto de unión entre el liberalismo histórico y la
presión revolucionaria sobre “un sexto del globo”, la cual podía
esperarse que alcanzase toda la Tierra, hayan sido seducidos
por la facilidad que consistía en seguir un camino paralelo
a una ideología que tenía el viento en popa. Después, evidentemente,
ya será muy tarde, ¡y Breton responderá por ello! Por
muy críticos que puedan ser los dos Manifiestos de André
Breton, ellos inscriben al surrealismo en el marxismo, e incluso
cuando Breton se oponga violentamente al partido, no es el
partido lo que él condenará, sino su contenido. Y sus relaciones
con Trotski, así como la Oda a Charles Fourier lo apartarán
del camino en el que el surrealismo se comprometió en su
origen. Esos pasos laterales sólo aumentarán la confusión política
del surrealismo.
El grupo surrealista esperaba inscribir su procedimiento intelectual
al lado de aquellos que preparaban, con mayor chance
de obtener el éxito, la revolución social. Fue un error agravado
todavía más por el temperamento de los hombres arrastrados
por un paroxismo caricaturesco. Breton no comprendió que su
grupo no tenía la estatura del semejante, que la evolución de la
cultura y de la economía debían andar a un mismo paso, y que
en Rusia, o en cualquier otro lugar, en el estado intelectual en
el que se encontraban los pueblos, los comunistas se verían
obligados a recurrir a la imaginería de Epinal2 para resaltar a
grandes rasgos su proyecto, que en ese estado no habría más
lugar para la búsqueda estética, ¡y que el tiempo de los campesinos
de Millet rezando el avemaría había regresado! El semejante
ideal del surrealismo en esa época era la anarquía. Pero
Breton y sus amigos rechazaban la anarquía y se declaraban a
favor de una revolución clásica, en tanto que la anarquía rechazaba
al surrealismo y se pronunciaba a favor de una estética
clásica. Y esas dos partes de la revolución nunca se unirán.
Breton y sus amigos inscriben su procedimiento en una organización
centralizada, y los anarquistas recurren a una expresión
clásica de las Artes y de las Letras. ¡Ésta es la paradoja del
inicio del siglo!
Los surrealistas dejaron escapar una buena oportunidad, y
la lucha entre ellos y el partido comunista se tornó despiadada.
Evidentemente, una minoría de trabajadores siguió, por un instante,
la revuelta del surrealismo contra el partido, por intermedio
de los grupúsculos trotskistas, pero su rechazo del stalinismo
no será una adhesión al surrealismo, ¡ante el cual los
obreros seguirán siempre reticentes! Los surrealistas son intelectuales
burgueses, y los pocos trabajadores que los seguirán
hasta el final serán atraídos por el carácter provocador de la
expresión cultural más que por la ideología marxista. El
funcionamiento del pensamiento, la escritura automática, las nuevas
relaciones entre la expresión y, en particular, la pintura y el
psiquismo les interesarán menos que el cuestionamiento del stalinismo
y de la URSS. Y bajo su influencia, Breton y sus amigos
volverán a engañarse al jugar la carta trotskista. El trotskismo,
sucedáneo del leninismo, así como éste partidario del centralismo
jacobino, no tenía ninguna chance de representar un papel
político independiente, pues era la otra cara de la misma moneda,
a pesar del excelente libro de Trotski sobre las Artes y las
Letras en el que reconocía la independencia de la expresión en
un socialismo a su manera, pero que no convenció a nadie. El
trotskismo, así como el leninismo y el stalinismo en el poder, se
veía obligado a recurrir a la imaginería popular, a la de las imágenes
santas de los católicos, la de Lenin hablando ante el Comité
Central, o la de Stalin, Buda petrificado exponiendo al
pintor su mejor perfil.
Lo que esos jóvenes, que nunca pusieron los pies en una
fábrica, no comprendieron es que los intereses de la libertad
de expresión y de lo económico estaban estrechamente ligados,
y que colocar uno de ellos entre comillas sería impedirle
al otro desarrollarse. Un pequeño grupo de anarquistas que
intentará, después de la Segunda Guerra Mundial, restablecer
relaciones con el surrealismo chocará contra los mismos obstáculos:
que es imposible ligar una economía marxista centralizada
y una ética y estética libertarias, donde la ley del número
está excluida. En lo que a mí respecta, yo comprendería
muy rápidamente que el trecho de camino posible junto al
surrealismo nunca sobrepasaría el día a día y que solamente el
tiempo podría tal vez permitir al movimiento revolucionario
renunciar simultáneamente al centralismo económico y al clasicismo
de la expresión. No seré el único en pensar de esa
forma, y entre 1930 y 1940 el surrealismo explotará, deshaciendo
el equívoco. Los surrealistas de tendencia marxista
dejarán el movimiento para retornar a la expresión clásica en
el arte y en la literatura; otros se unirán a la democracia,
reinventando una expresión vecina al simbolismo del que
Breton había partido, y otros, finalmente, ¡abandonarán incluso
el hecho social por la “divina anarquía”, la del egoísmo
stirneriano!
Ahora bien, ¿qué querían los surrealistas en el campo social?
Yo estaría tentado a decir, si el término no fuese demasiado
duro, que se trataba de la tranquilidad de su conciencia para
continuar con su búsqueda, y finalmente, es lo que su ruptura
les traerá. Aragon se tornará un escritor clásico, Sadoul el historiador
del cine, Eluard un poeta al alcance del hombre de la
calle –con el sentimiento interior de inscribir sus artes en la
lucha por la emancipación de los pueblos–; otros, como Vitrac,
se introducirán en la buena sociedad literaria; algunos otros,
como Desnos, no resistirán la presión intelectual, Prévert inventará
una poesía para todos, cuyo barroco seducirá a las
multitudes y, finalmente, algunos “viejos” del callejón harán
negocios. Los pintores del grupo surrealista resistirán mejor, tal
vez porque en la huella de Picasso su Arte seducirá a los esnobs,
que, a falta de entender algo, transformarán sus obras en valores
“coloreados” como acciones de la Bolsa.
¿El surrealismo es la libertad en la expresión? Se puede estar
aproximadamente de acuerdo en cuanto a esta fórmula, aun
cuando Breton y sus amigos no siempre han dado el ejemplo de
la tolerancia. ¿El surrealismo es el rigor? Vale para el rigor del
pensamiento, aunque la bufonada no siempre estuviese ausente
de la lógica surrealista. Pero el surrealismo ciertamente no fue
una disciplina revolucionaria y Breton y sus amigos nunca pudieron
o nunca quisieron librarse del marxismo, procurando en
las diversas interpretaciones hechas por los partidos aquella que
mejor combinaba con sus preocupaciones culturales.
En realidad, la aventura que le sobrevino al surrealismo en
torno de los años veinte es una aventura clásica, la del desfasaje
entre la cultura y su marco. Habría sido preciso, en aquel momento,
que el surrealismo asociase su futuro al de la anarquía,
de manera que creciesen juntos. Habría sido preciso que la anarquía
se librase de su actitud ridícula del buen alumno que hace
como que le perdonen sus audacias económica y política, comportándose
convenientemente en la mesa de la universidad. Hoy,
el surrealismo, vaciado de todo contenido revolucionario, tan
sólo es señal de una forma de expresión que, por haber enlodado
la anarquía y haberse arrojado en los brazos del marxismo,
se reduce a seducir al burgués en las galerías de arte, de las que
ha desaparecido todo soplo revolucionario.
Entretanto, si el surrealismo pictórico invadió todo nuestro
universo plástico, como numerosas escuelas filosóficas, económicas
y culturales, fue devorado por su propia conquista. Con
todo, ese papel que el surrealismo no supo representar, una escuela
de pensamiento sabrá hacerlo un día, no integrada por la
revolución social, sino caminando a su lado, pari passu, comunicándose
sus descubrimientos una a la otra, asociadas ambas
en ese trabajo indispensable: ¡destruir la economía capitalista
de clase y asegurar el espectáculo de esa obra pía!
Naturalmente, para proponer defender, propagar “el automatismo
psíquico… para expresar, ya sea verbalmente o de cualquier
otra manera, el funcionamiento real del pensamiento”, el
surrealismo, que iría a chocarse de frente con el conocimiento y
con la cultura de la época, necesitaba de un clima de libertad, o
al menos de una tolerancia agradable, que no obstante rechazó,
por su aspereza para con viejos nombres de la filosofía y de la
literatura tales como el padre France, por ejemplo, y por sus
complacencias para con el marxismo centralizador, que podía
crear ilusiones alrededor de los años veinte, pero que ya es inexplicable
en los años cuarenta, principalmente cuando es comprendido
por medio de Trotski, el verdugo de los marineros de
Kronstadt. Eso es algo que no se puede comprender, sino por la
franqueza de intelectuales fatuos, que adoran broncear sus alas
al sol enrojecido de las notoriedades consagradas.
Sesenta años después de la explosión surrealista, todo está
por hacerse, a fin de construir la expresión de los tiempos futuros,
a partir de un surrealismo liberado de su resaca marxista
que lo sofoca, y resituado en la carretera del infinito, después
de haberse desembarazarse de su ropaje teórico en el que el
Señor Marx lo había encerrado, para juntarse, en las carreteras
estrelladas, con la divina anarquía.
Maurice Joyeux
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SURREALISMO
APOSTÁNDOLE A LA MUSA por CHARLES BUKOWSKI
jimmy foxx murió de alcoholismo
en un cuartucho de hotel
de mala muerte.
beau jack terminó lustrando
zapatos,
justo cuando empezaba.
hay docenas, cientos,
más, tal vez mil más.
ser un atleta envejecido
es uno de los más crueles
destinos,
ser reemplazado por otros,
no escuchar más las
aclamaciones y a los conocedores, ya no ser
reconocido,
ser solamente un hombre viejo
como cualquier otro
viejo.
casi como para no creerte
a ti mismo,
revisas el álbum de recortes
con las amarillentas
páginas. y ahí estás,
sonriente;
ahí estás,
victorioso;
ahí estás,
joven.
la multitud tiene otros
héroes.
la multitud nunca
muere,
nunca envejece
pero la multitud a menudo
olvida
ahora el teléfono
no suena,
las muchachas se han
ido,
la fiesta
terminó.
por eso escogí
ser un
escritor.
si vales una
maldita cosa
puedes seguir con
tu relajo
hasta el último minuto
del último
día.
puedes seguir
mejorando en vez
de empeorar,
puedes seguir
golpeándolos contra la
pared.
a través de la oscuridad, la guerra,
con buena o mala
suerte
puedes continuar
golpeándolos,
con el deslumbrante relámpago
de la
palabra,
derribando a la vida en la vida,
y a la muerte demasiado tarde para
ganar verdaderamente
contra
ti.
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CHARLES BUKOWSKI
sábado, mayo 11, 2013
EUFORIA DE MARTIN ACOSTA: LA ALIENCION DE ALIENARSE ASI MISMO por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE.
Para entender el concepto de alienación aplicado a la
reseña de este libro debemos aclarar que es en el sentido hegeliano, es decir,
la idea de cómo algo ajeno y hostil lo que le es propio de cada uno. Martín
Acosta es un poeta joven (24 años) quien con oficio y una constante visión crítica,
sufre la angustia primaria del poeta, su relación con la Poesía, el misterio de
las palabras de cada verso o la utilización de la palabra preciso, rebelarse o
ser receloso con el concepto poesía, con las miserias de la forma y lo tortuoso
del fondo. Dentro de esto le vemos abstraerse de roles, alienarse como
observador, incluso como figura
de una pareja interpelando de esta forma:
¿Quieres detener el viento que se
infiltra
y endurece tus pezones a través
del agujero
de tu blusa?
¿Obligar a dos cosas comunes y
corrientes
a convivir, como dos hermanos
que tienen que vivir juntos?
La profundidad del ego poético
que apela directamente a la primera impresión del lector, en el sentido de la esencia
del ser que busca superar la alteridad del lector, hay dos lectores de la poesía ( la mayoría son
poetas) el lector que busca el disfrute de la poesía ,la musicalidad y el
fondo, utilitario o no y el lector que
busca adentrarse en la alteridad del escritor, el tratamiento afilado o no de
los sentimientos, este poemario es para el segundo de los lectores.
La cotidianeidad intimista apunta descarnadamente a un análisis de la
vida misma en el encierro de cuatro paredes una humanidad que se desarrolla en
el desarraigo del mundo adentrándose en su interior.
Una capacidad casi sobrehumana (capacidad
de poetas) de sobrellevar cualquier dolor y es más el dolor que muchos poetas
tratan de sobrellevar verso a verso, el dolor de vivir, ese el justo sentido de la Euforia . Acosta golpea esto con una ironía inusitada:
No tienen para qué comprar flores
ni recuerdan fechas, planifican
poco y no se proyectan,
les gusta lengüetear el momento,
no discriminan porque gustan de
muchos lectores
y no saben nunca el nombre de su
acompañante
ni dónde pasarán la noche ni con
quién ,
no suspiran ni quitarán jamás
horas de sueño.
¡Pero ay las ansias de perro en
celo que tienen!
Y esto Acerca de los poemas. Cómo deberíamos ver a los
poemas, los poetas como deben verlos o los lectores comunes, aquí no se puede
hablar de un sentido utilitario de los poemas muy a pesar de lo que algunos
pueden pensar. Pero Martín Acosta no se
escapa de un leitmotiv de todo poeta, la poesía como algo inasible
indescifrable y sumamente criticable. Un gran porcentaje de los poetas se
vuelcan a desnudar a esta madre a esta amante o hermana, sin asco, sin temor a
que un lector desprevenido se haga una mala imagen.
El conflicto del yo real, el
concreto, con el yo poético (hablante) es notorio y aquí es donde quiero
detenerme, el impulso de alienarse tiene una doble función, la catarsis de
sanarse a sí mismo a toda costa o en su defecto fomentar un juego en que el
lector entra en la dimensión del hablante e identificarse, Acosta utiliza este
juego sin aspavientos, asola, intuye e impulsa esta dinámica certera.
Estructuralmente el poemario tiene
tres fases a saber: Las meras palabras, La voz del cuerpo y Griterío del mundo.
La visión de las meras palabras nos toma
de la mano a la laberíntica realidad de la alienación de la realidad dentro y
fuera del hablante lírico y la visión abstracta de lo que le rodea sin
abandonar la visión personal y crítica de ésta. En La voz del cuerpo se invita
a este a ingresar a este juego despiadado de versificar una visión postural del
poeta:
Hagamos un pacto y dejémonos ser.
Dame un poco más de auspicio como
hasta ahora.
Dame calcio, dame tejidos, dame
la densidad
cruda de las partículas, que sin
ti soy nada,
que sin ti simplemente no hay
ninguna cabida.
Ven y no te muevas de donde
estás.
Y aquí la alienación opera en
animales, en personas manteniendo una impertérrita ajenidad, notable. El sexo
no escapa al leitmotiv pero no es ni siquiera redentor, es un elemento más
dentro de la cosmovisión. Es contraproducente a esta altura de hablar de
alienación, la pérdida de identidad para adherirse a otras entidades a una visión
ajena se quiebra, entrando punzante en la mente del lector.
Griterío del mundo, hay una
visión cínica en el sentido filosófico griego y no en el común. El mundo como
representación de malignidades es digno de ser vapuleado con versos afilados y mortalmente atingentes, hay un desapego
total, el mundo casi como un ente execrable:
Tengo la lengua reseca y un
buquetazo tremendo
por el sabor malsano que me deja
parte del mundo al probarlo.
Y luego dentro de esas
representaciones una actitud denunciante y desmitificadora. El ciclo de la
alienación como actitud sanadora ha completado su ciclo.
Euforia de Martín Acosta, La Liga
de la Justicia Ediciones. 2013
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jueves, mayo 09, 2013
CRITICA A PROLOGO DE NORTE POESIA por DANIELA ROJAS
Apenas accedí a la antología salté inmediatamente hasta la página donde estaba yo. Me encontré con una sensación inefable, bastante linda y emotiva. Para una novata en las letras, ver su nombre por primera vez impreso al lado de tres poemas propios es una gran hazaña. Lamentablemente, me di cuenta de que mis poemas fueron sometidos a una minúscula edición que no deja de ser molesta, en especial porque te esfuerzas por poner signos de puntuación con una clara intencionalidad, pero que al final, al parecer la intención no fue tan clara y pasó desapercibida. No importa, me dije, ¡salgo en la antología!
El proceso de selección lo desconozco, mas uno se encuentra con mucha página curiosa sólo con ojear Norte Poesía. Hallamos fanatismos con figuras, con dramas amorosos, metáforas sexuales, excursiones filosóficas, desquites con el sistema, entre otros. Sin embargo, lo más curioso de toda la antología es, lejos, su prólogo de fatales errores sintácticos y que consta de cinco planas incapaces de situarse en el siglo XXI. Y eso no lo es todo. Cuando uno lo lee con verdadero detenimiento, se entiende que es algo de severa gravedad.
En el prólogo de Norte Poesía hay párrafos muy notables. Algunos -la mayoría- son de referencias arcaicas; hay uno de lástima hacia los “retrasados” provincianos, pobres seres alejados del centro; una página entera hablando sobre el rol de la mujer en la poesía nortina, para concluir que el sexo no es un dato significativo; el párrafo de cortesía que alude pobremente a los fondos utilizados para la antología, etc. ¿Lo realmente interesante? No menciona en ningún momento a la antología de la que, se supone, estuvo escribiendo.
A rasgos generales hay una importante separación entre los párrafos que, llegado a cierto punto, da a pensar que en realidad son varios textos en uno. La bizarra mezcla de referentes y el desorden en la composición dejan bastante que desear. El punto de mayor unidad en redacción lo encontramos cuando cita al rol femenino en la poesía, pero es a la vez el punto más alejado a la temática ideal del prólogo. El resto es vagamente un montón de párrafos dispuestos bajo un patrón desconocido.
Primeramente nos encontramos con el título: Palabras iniciales. La creatividad utilizada en esta frase no tiene precedentes. Un encabezado de gran atractivo, significación, de estética envidiable. Inmediatamente después nos topamos con el texto, que parte con una nueva, nueva poética; que es parte, parte de nuestras letras; de poetas con su propio celo, con su propio amor, por sus propios textos. La concatenación aquí es imperceptible.
En el siguiente, sorpresivamente habla sobre la antología, aunque sólo son cuatro líneas copadas de nombres obligatorios y descompuestos, un dato estadístico escrito con número, y a la redundante doble mención de los poetas-participantes-invitados al principio y al final del párrafo.
Más tarde, menciona a los cánones disímiles casi como un estornudo, a los “consagrados”, que, al parecer, son un sinónimo de “los más publicados”, finalizando con un hipérbaton grotesco, de mal gusto, y la “reaparición” de la temática sobre Juan López, también conocido como “el infaltable”.
Un poco más abajo, aparece una frase llamativa: “antologías anteriores” (¿no era esta la primera?), junto a la escasísima participación femenina en ellas. Aquí, Sabella, “el infaltable 2” , hace su aparición. Siempre enfatizando la poca participación de la mujer, salta de la cita sabeliana (1929) a la antología de Bahamonde (1966) para aclarar que aquí participaron diez mujeres, y que eran de varias partes del norte. Y, después de un párrafo sólo de nombres, en donde volvió Raquel (¿a dónde te habías ido, Raquel, que nunca te vi?), Sergio Gaytán hace su aparición como un personaje de importancia, hablando en tercera persona y con extremada modestia de su Selección de Autores y Temas de la II Región, utilizando los nombres que aparecieron en el párrafo anterior para rellenar un poco, y terminando con el consejo de “mantenerse en el tiempo” dedicado a los participantes en esa cosa a la que le estaba escribiendo.
Después de ese punto aparte se va por la rama étnica, cuyo mundo aún está por descubrir e incorporar, que merece ser narrado, y que, por supuesto, tiene ofrecida la palabra.
El párrafo más divertido es el que viene ahora. Luego de hablar una página entera, y quizás un poco más, sobre el rol femenino, de antologías antiquísimas, y llenar media página con solamente nombres de mujeres poetas, aparece lo siguiente: “El rango etéreo también es disímil, dado que la participación no tenía restricciones, el verdadero poeta no tiene edad ni sexo, son sólo categorías para la estadística y puede que sean o no, datos significativos”. Una volátil página, de cinco, que puede o no ser significativa.
El párrafo siguiente también merece un juicio riguroso: “Vemos, desgraciadamente, que los más alejados de un determinado centro, continúan en un distinto estadio de evolución […] Pese a los atractivos que pueda deparar Internet, respecto del conocimiento intelectual, algunos permanecen en los márgenes. Aún no se puede determinar si es mejor o peor aquello…” Y, para rematar, concluye con que “la vida a cada ser humano le otorga opciones distintas”. ¿Un retraso poético, limitado conocimiento intelectual? ¿Cómo se mide eso? ¿Hay bases estadísticas, siquiera? Me parece una falacia muy grave, una generalización peligrosa y llena de prejuicios. Además, ese “desgraciadamente” usado al principio apesta a lástima, a pena, y también discriminación.
Para relajar el ambiente lastimero del párrafo anterior, propone nuevamente una introducción que muy bien pudiera haber ido entre las primeras líneas y que termina con la repentina iluminación de “ya estamos en otro siglo”. Después, continúa con sus referencias arcaicas sobre el salitre (el infaltable 3), el cobre (el infaltable 4), el litio, y el… ¿azufre?
Finalmente, alude a que el lector siempre tiene la última palabra. Que felicitaciones, que estas iniciativas deben continuar, y que ojala estas palabras no se las lleve el viento.
Ojala se las llevase el viento.
En resumen, son cinco páginas que muy bien puede arrancar de la antología, archivarlas a algún diario o revista, y llevarlas al baño para reírse un rato. Pero no con la preciosa antología que tendrá en sus manos al leer por primera vez el prólogo, por favor. Norte Poesía y su prólogo son cosas distintas, muy distintas.
Norte poesía es una antología de poesía financiada por la CORE.
Norte poesía es una antología de poesía financiada por la CORE.
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MANUAL DE GUERRILLA TACTICA PARA TERMINAR UN NOVIAZGO DE LOS KFGC por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE
No. No alucine, esto no es un
manual, es un poemario, claro que hay instrucciones a lo sumo muy interesantes.
Los KFGC se autodefinen como: “Los KFGC se juntan los sábados en una
vulcanizadora a tomar cerveza y hablar de mujeres. Solo usan lo de escribir
como coartada. ”y también como “un colectivo de pseudo escritores adictos a la
televisión con demasiado tiempo libre.” La verdad es que KFGC es un colectivo
literario cuyo nombre son las iniciales de KIKIN FONSECAS Y EL GRINGO CASTRO y este Manual una muestra de
su actividad, literatura liviana , intuitiva, certera , sarcástica , y en lo
personal creo que más de algún consejo o guía se puede rescatar de este
opúsculo “subversivo” está en formato pdf de libre circulación, de leerlo descubrirán
que autores no hay , solo poesía , prosa poética, prosa, microcuento, guía,
buenos deseos e imaginería atroz. Recomendable.
La alineación de este equipo es:
Oliver H. AKA: “El Güero”, Andrei Vásquez. AKA: “El Andrei”, Jorge Sosa. AKA:
“Goldfish”, Jorge Posada. AKA: “Costa sin mar”,Ánuar Zúñiga Naime. AKA: “Lost
child”.
Entre los textos de este manual sobresalen:
“SALTO CUANTICO EN 5 PASOS” Y “DICCIONARIO DE AVES”. No insista los textos no
tienen autor, es el colectivo, la edición gráfica está a cargo de León Bengala.
Para contactar a este grupúsculo y adquirir un ejemplar sólo basta con enviar un mail, chequeen estos enlaces:
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lunes, mayo 06, 2013
LA INFAMIA DE LAS MARIPOSAS (ONCE) por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE
(ONCE)
Dime que estoy ciego
Que cada vez que mis pies
Posan en la tierra
Miento y existo y miento
Hay un mar dentro de tu memoria
En que los dos nadamos
Ocultos del mundo y sus miserias
En que escribimos nuestros deseos
Sin siquiera vernos las manos
Dime que he perdido la cabeza
Que la concentración es un
Laberinto sucio en que extravié
Mis palabras más importantes
Pero fuimos pequeños
Pero fuimos dos
Que morían ante la sorpresa
De la piel y la invención
de los besos
Dime lo que quieras
Porque no hay
Fuegos que mueran con simples
Soplos, hay ardores que consumen
La sangre
Y eso
Lo sabes muy bien
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LA INFAMIA DE LAS MARIPOSAS
sábado, mayo 04, 2013
viernes, mayo 03, 2013
CUADRO DOS por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE
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CUADRO UNO por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE
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poesía visual
jueves, mayo 02, 2013
DANIELONKO: EL POETA QUE SE REHABILITO CON AYAHUASCA por RODRIGO RAMOS BAÑADOS
Kanatrán Padilla, músico, malabarista, iquiqueño y quien con Danielonko conforman el multifacético dúo el “Imperio del dragón”, califica a la poesía de éste último como subversiva. Puede decirse que Kanatrán, que tiene mil historias por efecto de muchos viajes circenses por la panamericana, es quien regula el desvarío juguetón de Montaño, cuando ambos se presentan en la calle o algún escenario.
A Danielonko le gusta provocar.
Respecto al libro impublicable e insultante que lleva por nombre “Feliz día del p…”, Danielonko dice que está buscando un manera legal de sacarlo. En el sugerente poemario, el señor no deja títere iquiqueño con cabeza. Despotrica contra apellidos célebres de esa ciudad y el establishment (medios de comunicación, entre otros). Le preocupa alguna demanda; en consecuencia pretende consultar a un abogado amigo antes de arrojar el asunto.
Danielonko nació en Antofagasta, pero ha vivido toda su vida en Iquique. Estudió periodismo en la Universidad Católica del Norte durante los años 90; en ese tiempo se destacó como un excéntrico cantautor. Se le recuerda también por sus excesos.
Kanatrán dice que Danielonko, que usa una pluma sobre un gorro parecido al de un aviador de la Primera Guerra Mundial y una nariz de payaso, hoy experimenta un vértigo creativo.
Ambos se complementan y expelen un trabajo con buenos dividendos. Más allá de sus vestimentas, concitan atención por lo música y poesía. “Hay que aprovechar el momento creativo de Danielonko; hoy él hombre está lúcido y bien”, afirma Kanatrán, con voz silenciosa, desde la mesa de una café, en la Filzic.
Hace más de un año el protagonista de esta crónica suspendió un período oscuro, abisal.
Las drogas químicas mantuvieron a Danielonko en el borde. El poeta recuerda hasta quitadas de droga y actos delictuales. Historias sobran de ese período, pero no son el quid de ésta crónica.
a la selva peruana
El asunto es que Montaño llega a la selva peruana medio engañado por familiares y amigos.
Es otro ambiente; otro aire.
Le cambia la vida una vez dentro de Takiwasi ( http://www.takiwasi.com/) un centro de rehabilitación de toxicómanos ubicado en la periferia de la ciudad de Tarapoto, en la alta amazonía peruana. En ese lugar experimenta purgas vomitivas con plantas. Hasta contra el dengue luego de ser infectado por un mosquito, pero vamos por parte.
Dice que en el período de un año y medio, bebe 37 vasos de ayahuasca que son parte del tratamiento. Dice que medio vaso del ayahuasca pura que bebió, es una cantidad suficiente.
De inmediato, Danielonko aclara que “los payasos de la secta que mataron una guagua”, hacían un uso irresponsable del ayahuasca.
Dice que en general, en Chile no se conoce bien el efecto ni la manera de administrar esta infusión de plantas a la que no considera como una droga pues no hay chamanes; más bien se usa con fines de esparcimiento y de manera irresponsable por gurúes chantas.
Reconoce que por lo anterior ha rechazado invitaciones a beber el brebaje en Iquique, donde se puede conseguir en polvo, dice. “Algunos creen que yo soy un chamán y por eso me invitan. No soy nada de eso”, dice Montaño, mientras una mujer recita en el escenario de la Filzic.
El poeta explica que el ayahuasca es una infusión de cortezas y lianas de la selva. Hay un curandero, guía o chamán quien orienta el viaje; también hay un sicólogo. Las visiones comienzan al cabo de unos minutos. Luego vienen alrededor de cinco horas de efecto. El objetivo es ir al espíritu de la planta, alcanzarlo. En medio de esto, hay vómitos.
Una vez hecho el viaje expresamos lo que vimos, a través de dibujos o lenguaje.
espíritu de la planta
Danielonko dice que la reacción de la ayahuasca es distinta en cada persona. En su caso, la infusión le ayudó a reconocer el problema y luego enfrentarlo. Hay mucha soledad, en esto, dice.
Montaño cuenta eso como si el ayahuasca fuera una persona, con la cual se puede dialogar. La lucha con el espíritu de la planta fue gigante, extrema, dice. Al final me ayudó.
Entretanto, Danielonko fue picado en la selva por un mosquito con dengue. Dice que de un millón de mosquitos, uno porta el mal. La enfermedad se le evidenció con fiebres altas e imposibilidad para caminar. Fueron 10 días. Afirma que la picadura pudo ser mortal.
Sin embargo, reconoce que una nueva picadura puede ser mortal.
Danielonko debe regresar a la selva, para continuar una segunda etapa del tratamiento. Admite que la idea le complica por la actividad artística que está llevando a cabo.
Kanatrán cuenta que en Iquique su amigo se las arregla con lo que gana en la calle cantando o recitando, para ayudar a vagabundos que viven en la playa. Es una actividad solidaria que desarrollan con lo que ganan, pues ambos, dicen, no les interesa el dinero.
“Podemos sobrevivir con lo justo, dice Kanatrán, pues ambos tenemos calle”.
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RODRIGO RAMOS BAÑADOS
miércoles, mayo 01, 2013
LA INFAMIA DE LAS MARIPOSAS (DIEZ) por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE
(diez)
Si estamos
uno al lado del otro
como dos niños
Yo nervioso
porque los sentimientos
se acumulan en mi boca
amenazando salir
en un torrente
de palabras
relámpago y azul
Estoy
Y estás
Y hay una atmósfera
sometida al sitio
que nos rodea
Ni las manos rozamos
Y los sueños
se convierten
en el crudo
arquitrabe
de una catedral
a oscuras
llamado
Destino
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LA INFAMIA DE LAS MARIPOSAS
LA INFAMIA DE LAS MARIPOSAS (NUEVE) por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE
(nueve)
Sueño como nadando
por quietudes
El mar se te asemeja
Y en mi mano eres
una pequeña caja
con todas mis maldiciones y
con todas mis bendiciones
Ni el aire te toca cuando estás
amurallada y distante
mil versos no pueden abrirte
Y llaves se pierden
en todos los rincones
de este vacío infinito
Las sábanas te memorizan
como teniendo las claves
de todos los desastres
soy un compendio de
atroces miedos
arboledas momentáneas
Paisajes que caben sólo en
abandonadas miradas
ansias meditabundas
atroces misterios
Acá muero
como cuando termina
una oración y comienza un
Amén milagroso
Aleluyas momentáneos
Ya no juro
Y las imágenes
son
altos murallones
donde reposo desnudo
Inerte
ampliamente mesurado
ambiguamente monstruoso
Soy
artero mapa
donde se
acumulan miles
de tus eclipses
azules moradas
donde pierdo la cordura
Allí miras
desde las alturas
mis movimientos
de títere sin cabeza
Sin credo
nadando en el vacío
con el color del silencio
blanco como un trazo
de tiza
Me voy diluyendo
con los días
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LA INFAMIA DE LAS MARIPOSAS
LA INFAMIA DE LAS MARIPOSAS (OCHO) por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE
(ocho)
Si te recuerdo
dueles más que dos dagas en el pecho
la angustia gira sobre su eje
escribiendo adiós
para los cuatro vientos
que nos empujan
Has vendado tus ojos y los míos
mientras la lluvia deforma paisajes
levantas hogares
donde no hay piedras
ni suelos
vendada de ojos e
infiernos
Alguna dulzura hubo de crearte
mujer roja
mujer azul de estaños y relámpagos
mujer de infancia verde
es estéril esta mano que se aferra a ti
es gris como los barriales donde
nuestros pasos sobreviven
en el desequilibrio
Hay sueños en que no te hallo
Y otros en que
prefiero no hacerlo
las imágenes logran una agudeza
de daga y el cielo
infinito se divide en dos
por tu sola mirada
Arisca , alada
Atónita
Alzada
Alazán y salvaje
Va tu alba palabra
pariendo pesares
en cada una de mis
existencias
La próxima oportunidad
detengo tu mano
para que dejes de escribir
para que tus recuerdos
dejen de doler
como dos soles detrás
de los ojos llorosos
Y entre esos labios
el veneno que
escribió historias
en mi frente y en mis brazos
Ven
Volátil
Venturosa
Vacía
de volutas
Y el tabaco expandiéndose
en el espacio
Detente
Detente
en este vuelo hacen
falta tus alas
el reloj no miente
Y los abismos
se abren
para recibirnos
ciegos
heridos
atentos
a las próximas
vidas ya que ya laten
buscándonos
Todas con el mismo
futuro escrito
todas
con el final
que tú
has deseado.
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LA INFAMIA DE LAS MARIPOSAS
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