martes, septiembre 28, 2010

EL ARTE DE LAS ALMAS FEAS por FRIEDRICH NIETZSCHE





Si se fijan al arte límites demasiado estrechos, si se exige que sólo las almas bien ordenadas, moralmente equilibradas, pueden tener en él su expresión. Así en las artes plásticas como en la música y la poesía, existe el arte de las almas feas al lado del arte de las hermosas almas; y los más poderosos efectos del arte, destrozar las almas, mover las piedras, cambiar los animales en hombres, quizá lo haya obtenido mejor aquel arte.

DE HUMANO DEMASIADO HUMANO. Aforismo 152.

MUERTE EN NIZA DE VÍCTOR QUEZADA: «THE TIME IS OUT OF JOINT» (por Daniel Rojas Pachas)




El poemario Muerte en Niza (Ediciones Marea Baja, 2010) del escritor antofagastino radicado en Santiago, Víctor Quezada, sorprende por su atrevimiento y valentía. A través de su obra todos somos conminados y no porque el autor como otros poetas del momento y al uso nos represente una realidad plana y sencilla, edifique un mundo utópico o una distopía, pontifique con revoluciones, proclame un malestar ante su ciudad o arguya con una experiencia y sobreexposición agotada de su sexualidad. Actitudes de “creadores” que al final sabemos por lo engañoso y contradictorio del
lenguaje, van a proponer unívocamente un mensaje estéril y burda mímesis que explota lo artificial de lo anecdótico. Quezada en cambio poetiza en torno a la ausencia. Su voz nos habla de lo indecible y se posiciona en las entrañas del vacío que genera nuestra lengua.
El poemario en ese sentido, si bien procura nominar la muerte en Niza a través de un diálogo intertextual con Garcilaso, poeta fallecido en dicha región y al cual Quezada invoca tomando versos de sus sonetos, la atmósfera general del libro participa de muchos otros cuerpos, variadas historias y va denotando que lo otro es parte de mí y yo de aquello. Esta situación remite a la noción de Derrida de presencia/ausencia en que el mundo se desenvuelve intercontaminado como un gran descalabro, indeterminable y que el filósofo grafica parafraseando a Shakespeare en
Hamlet: «The time is out of joint» Time: es el tiempo, pero es también la historia, y es el mundo. Por ende la muerte situada en Niza o en la atmósfera que Víctor Quezada construye, con el germen mismo de la confusión (el lenguaje), niega la posibilidad de morir y afirma la no existencia de la imposibilidad. Al someternos a semejante paradoja demuestra con belleza que las palabras no bastan para la verdad que contienen y así, todo lo escrito, todo lo pensado, dicho y realizado en este mundo de textos y discursos… será un continuo de la impotencia de presentar ad eternum nuestro deseo “inter-contaminado” por alcanzar la flor, cantar a la flor, nominarla una y otra vez o hacerla florecer en el poema, sin ninguna diferencia más allá de lo diferido.

lunes, septiembre 27, 2010

TEMOR DEL ARTISTA por FRIEDRICH NIETZSCHE




Por miedo de que se le objete que sus figuras no son reales, ciertos artistas, poseedores de un gusto que va menguando, son inducidos a formar aquellas de modo de que se les dé ciertas apariencias de locuras: lo mismo que, por un temor parecido,los primeros artistas griegos pusieron en los labios de los moribundos y de los hombres gravemente heridos la sonrisa en la cual reconocían el signo más cierto de la vida.

"Opiniones y sentencias diversas."

viernes, septiembre 17, 2010

SABIDURIA MAPUCHE, RAIZ DE NUESTRA NACION






Chemngetuimn chey mün femiawü?
rangiñwenu ngetuion chey?
antüpayñamku ngetuim?
antükütrükütrümgeimn?
antüküllengkulleng ngeimün
femrupaiawün?


¿En qué os habéis convertido en vuestro tránsito?
¿Os habéis hecho seres de la región del cenit?
¿Os habéis vuelto águilas del sol?
¿Os habéis vuelto peucos del sol?
¿Os habéis vuelto cernícalos del sol?
¿O sois apenas moscas azules en vuestro tránsito?


Ayülme küme che ngeakel
mülei mi newenuuküleakel

Si quieres ser hombre de calidad
debes hacerte violencia

¡Trepeloutunge küme kona!:
Eymu elmangekerkeimi mi
weñenmangeal mi wakellu

¡Despiértate buen guerrero!
¡A ti te están acechando
para robar tu caballo!


Ñall mi ülmenngen mew
rume ütrirlaiayu;
petu umaoqkülülmy
inche dewmakünuam tañi küdaw

POR MÁS RICO Y NOBLE QUE SEAS
NO TE TENDRÉ ENVIDIA
MIENTRAS QUE TÚ DUERMES
YO TERMINARÉ MI TRABAJO

Kom mapu kiñengey müten
kom kiñe mew müten deumaley:
pu ngünechen, pu pülli, ka pu wangülen
pu mawida, kura, ka pu che
Kom dungu kaley ñi ad nengümklekey
welu lakelay, lalay
Inchiñ taiñ pülli mawida rekeley
trupakey, tremkey, rayikey ka fünkey
ruf afkelay taiñ mongen
re fün ñi trolüf kaley ñi ad

Todos los mundos son uno solo
todo está hecho de lo mismo;
los dioses, los espíritus, las estrellas
las plantas, las piedras y las gentes
Todo cambia y se mueve
pero no se muere;
nuestro espíritu es como un árbol:
nace, crece, florece y da semillas
nunca terminamos de vivir
porque sólo cambia la cáscara de la semilla.

miércoles, septiembre 15, 2010

TESTIMONIO por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE





Cuando compartíamos la mesa , por allá 15 de Septiembre de 1992, don Eduardo Díaz Espinoza, en pleno cumpleaños hace mención de su muerte. A mi entender y por años de una sola crianza, era totalmente desusado, reprobable… bueno a los 23 años no se piensa ni se menciona la muerte a menudo.

De eso ya 18 años, cada celebración era lo mismo, se podría pensar que era simple y llana majadería. PERO NO. La madurez es una maestra rigurosa, adusta y exigente, pero sabia, la mención de esa muerte abstracta posible , onerosa para los seres amados, es a fin de cuentas lo determinante para abrazar la vida, para sostenerse en pie cuando los enemigos nos rodean , para mostrarse afectuosos cuando nuestros queridos cercanos nos acompañan.

Eso es lo que nos demuestra la madurez, ahora , la existencia de Eduardo Díaz a muchos incluso y para más de algún detractor, fue el canto a la pasión por vivir, al esfuerzo de construirse a sí mismo entre libros y escritos, a no confiarse de concursos ,ya que no son indiciarios de calidad, a escribir día con día como si se aferrase a la manilla del tren de la vida, una máquina muchas veces despiadada.

Por lo mismo una relación estrecha con la Parca es sana en el sentido de trazar nuestra vida con respeto único, como se hace con una amante esquiva pero fogosa, alguien que sigue sus pasos, una sombra o la idea de una apegada a nuestra piel.
Los poemas de Eduardo Díaz eran perfectibles, no hay duda de eso, pero hay algo de lo cual no se puede reprochar, la formación de espíritus, de trabajadores infatigables en el arte y la expresión, con la sencillez y la conciencia crítica de los buenos creadores.

Sus talleres, dogmáticos para algunos, inútiles para otros, fue el puntapié inicial para otros talleristas para otra simiente, la fuerza de voluntad impartida fue de tal magnitud , que aquellos oyentes fueron capaces de partir, con el espíritu libre por delante , hacia otras técnicas y dinámicas, para entregar el saber de la poesía, de la narrativa, y de la vida.

Hoy se cumpliría un año más de su existencia , si no fuera por aquel fenómeno universal que lo determinó para existir lo arrebatara de nuestras vivencias, aprendemos y aprehendemos día con día distintas facetas de nuestra cosmovisión, de nuestros recuerdos, están las voces de los que ya han partido, ya lo haremos nosotros posteriormente.

Las improntas son imborrables para aquellos cuya virtud es la pasión. Nos quedaremos algunos de los que tuvieron tu enseñanza con tu imagen de hombre severo pero afable, formidable crítico y sencillo trabajador de las palabras. Donde quiera que estés, este abrazo filial vigoroso, permanente, inolvidable.

INMORALISTAS por FRIEDRICH NIETZSCHE






¡Nosotros inmoralistas! El mundo que a nosotros concierne; el mundo en que se teme y se ama; el mundo en que se manda y se obedece; el mundo de los "casi", escabroso, capcioso, puntilloso, áspero y astuto, esté maravillosamente defendido contra los espectadores necios, contra la curiosidad desvergonzada. Estamos enlazados en un impenetrable tejido de deberes, del cual no podemos salir y solamente por esto somos hombres del "deber". Bien es verdad que a veces danzamos en medio de nuestras cadenas y de las espadas; pero más a menudo rechinamos los dientes por nuestra mala ventura. Los imbéciles y las apariencias dirán que nosotros no conocemos el deber. ¡Tendremos siempre contra nosotros a los imbéciles y a las apariencias!

FRIEDRIECH NIETZSCHE. MÁS ALLÁ DEL BIEN Y DEL MAL. AFORISMO 226.

martes, septiembre 14, 2010

700 metros o crónica desde el subsuelo minero por Rodrigo Ramos B.





100 metros. La tumba se llama mina Juanita y está a 70 kilómetros al noreste de Antofagasta. En su interior yace el cuerpo del pirquinero Manuel Martínez Vega. El 11 de octubre de 2008 fue sepultado por un derrumbe. En su momento se descartó el rescate por una cuestión de costo. En definitiva nadie quería cargar con el muerto. La faena no contaba con ningún tipo de permiso para operar, según denunció en su momento el SERNAGEOMIN (Servicio Nacional de Geología y Minería).
La familia de Martínez Vega no es indiferente al drama de los 33 mineros de la mina San José. Rosalba Thompson y su hijastra Ingrid: “Para nosotros como familia fue muy poco lo que se hizo. No por el hecho de ser una sola persona, el tema no se va a mover tanto, porque igual es un ser humano y necesitamos recuperar el cuerpo para que tenga un descanso como corresponde” afirmó su hijastra Ingrid.
Martínez Vega es uno de los 240 mineros que han fallecido en faena entre los años 1990 y 2010 en la Región de Antofagasta, cifra que la convierte en la zona del país con la mayor tasa de accidentes con desenlace fatal.
El impresionante número de decesos (un minero muerto cada 30 días en los últimos 20 años o 12 cada año) se explica porque la Región de Antofagasta concentra la actividad minera del país con 76.027 trabajadores distribuidos en 1.635 empresas, entre mandantes, contratistas y subcontratistas.
Pero también por las deficientes medidas de seguridad laboral, sobre todo en la mediana y pequeña minería; por la falta de fiscalización de los entes gubernamentales (Autoridad Sanitaria e Inspección del Trabajo); y por un cuestionable compromiso de los trabajadores con su propia integridad.


200 metros. “Entre morir de hambre o morir aplastado por un derrumbe, era preferible lo último: tenía la ventaja de la rapidez”, las líneas son de Baldomero Lillo en su cuento “El chiflón del Diablo”, escritor lotino, que logró tal vez en Sub Terra –título que ha inspirado muchas columnas por estos días– el registro literario más popular respecto a las extremas condiciones con que se desarrollaba la minería en Chile, a principios del siglo pasado. Los accidentes eran frecuentes. A este sumaba la alta mortalidad por silicosis y las pésimas condiciones de higiene. Había que ser valiente y punto, para meterse en las entrañas húmedas de la tierra, a través de túneles estrechos, oscuros y con evidente falta de oxígeno. También había niños laborando (cuento “La compuerta número 12”). El riesgo de un derrumbe siempre era inminente.
Al final la necesidad de comer era superior, como bien lo describe Lillo. La precariedad laboral en le minería fue evidente en la creciente industria del salitre, en el norte de Chile, zona que Lillo recorrió para elaborar la elaborar una novela que nunca concluyó. Muchas de estas luchas obreras terminaron en matanzas. Una quedó en la memoria colectiva como la matanza de la escuela Santa María de Iquique, y otra, más cercana, ni siquiera tiene uno monolito que la recuerde como es la matanza de la Plaza Colón, en Antofagasta.
Las extremas condiciones de la minería marcaron la literatura del Norte Grande, desde Tarapacá de Juanito Zola, pasando por la, en su momento, silenciada “Carnalavaca” de Andrés Garafulic donde el último capítulo un desastre en el mineral mata a veinte trabajadores. El dolor y la ira causados por la catástrofe impulsan a los trabajadores a avanzar un tramo en la consolidación de su conciencia proletaria y organizan el sindicato.
Los últimos acontecimientos en la mina San José –considerada de la pequeña y mediana minería en Chile–, en la Tercera Región, revelan que la llamada pequeña y mediana minería sigue siendo uno de los trabajos más extremos del mundo. Es así como el sacrificio del minero tiene recompensa en la calidad de vida que entrega a su familia, en un noble acto de generosidad. En contrapunto, los empresarios por abaratar costos muchas veces no invierten en seguridad con el riesgo inminente. Si bien habrá un “antes y un después” del los hechos de la mina San José, quedó claro que cierta minería en Chile seguía (o sigue) funcionando como la describió Lillo hace casi un siglo.


300 metros. En Antofagasta trabajar en la gran minería de multinacionales o la estatal CODELCO es un privilegio. El sueldo de un operario bordea o supera el millón de pesos. Ni detallar los sueldos de los supervisores a los gerentes. A estos se suma la rentabilidad de las empresas que le prestan servicio a la minería (desde productoras de evento hasta termoeléctricas). Los sueldos se reflejan en el crecimiento inmobiliario, en las ofertas de turismo y en especial en los automóviles. En las calles de Antofagasta circula hasta una limosina. El chorreo de dinero engorda desde el retail hasta el negocio nocturno y a la vez crea necesidades superfluas. Sin embargo, entre el 20% y 30% de la población de Antofagasta está vinculada en la actividad minera. El resto vive la realidad de cualquiera ciudad de Chile.
Un hecho grafica la poca simpatía que tienen los mineros. En sus conflictos sindicales donde pelean bonos de 10 millones de pesos, habitualmente hacen marchas por la ciudad. A diferencia con los profesores o trabajadores portuarios, la gente es indolente hacia ellos, y hasta agresiva. En definitiva no les cree aunque también a la mayoría les gustaría estar en el lugar de ellos.
La realidad opuesta está en la pequeña y mediana minería, ubicada al sur de Antofagasta, en Taltal, pasando por la Región de Atacama hasta llegar a la Región de Coquimbo, y cuya producción va casi en 100% a ENAMI. En este negocio confluyen empresarios cuya premisa es producir a bajo costo –como quedó demostrado en San José–. Cuando el cobre está alto un empresario con una mina mediana fácilmente puede ganar al mes una cifra superior a los 100 millones de pesos. Cuando el precio está bajo muchas veces las minas quedan congeladas.
Quienes explotan estos yacimientos, en especial los subterráneos –donde la dinamita se trabaja, como en el tiempo de Lillo, de manera manual–, son hombres provenientes de poblaciones rurales que por generación, al igual que los pescadores, han heredado estos trabajos. También son migrantes que por diversas razones no accedieron a la gran minería, y ganan experiencia trabajando en este tipo de faenas. En este tipo de minas los sueldos no superan los 500 mil pesos.
Para cualquier trabajo se necesita tesón y perseverancia, también la experiencia de años de trabajo. En el caso de San José son trabajos de hambre, necesidad y miedo. Tener familia con el imperativo de sostenerla deja abierta la brecha para optar bajo cualquier costo ante esa premisa. Por un lado los mineros en estas condiciones piden que no se cierre la mina, por otro los empresarios no la quieren cerrar, porque el precio está bueno y lo que pagan es mísero ante la ganancia que obtendrán. Así está hecha la plataforma del abuso.


400 metros. 400 mineros de la pequeña y mediana minería quedaron cesantes por efecto de una inédita fiscalización de SERNAGEOMIN, tras el derrumbe en San José. El alcalde de Taltal, Guillermo Hidalgo, manifestó su preocupación por el problema social que esto podría acarrear para su comuna de alrededor de 10 mil habitantes y ubicada a 280 kilómetros al sur de Antofagasta. Dijo que en total ya cerraron 35 faenas, la mayoría entre “Montecristo” y “Mina Julia”.
En efecto, precisó que la economía de su comuna depende en casi un 50% de la pequeña y mediana minería. “Es una situación que nos mantiene en alerta. No queremos repetir la crisis de 1998 cuando llegamos a poner banderas negras y bolivianas”, apuntó.
El empresario minero Carlos Casareggio, precisó que SERNAGEOMIN por muchos años no fiscalizó en buena forma y ahora pretende recuperar “este tiempo perdido” con controles demasiado drásticos. “Esto es una reacción histérica de parte del gobierno tras el derrumbe en la mina San José”.
El empresario reconoció que si bien varias faenas carecen de elementos de seguridad: “Hay un asunto de criterio por parte de SERNAGEOMIN”.
Lo anterior pues “al cerrarnos las minas no nos permiten implementar las vías de escape y las otras indicaciones de seguridad”.
“Además si nos cierran las minas, con qué recursos desarrollaremos esos trabajos. A esto se suma la cesantía”, sostuvo.
Más claro que el agua fue el presidente de la federación minera de Chile, Christian Arancibia. Dijo que la mediana y pequeña minería, en vista de la situación en San José y la fiscalización, ha despedido a muchos a trabajadores: “Tenemos 33 personas atrapadas bajo tierra y, muy pomposamente en el Senado el dueño de la mina les echó la culpa del accidente a los trabajadores. Pero de la situación es tan responsable el empresario como el Estado, porque éste ha permitido, gracias a un precaria fiscalización las actuales condiciones”.
En efecto, Casareggio hizo hincapié en lo que denominó “el problema cultural del minero”. “Ellos han trabajado 30 y 40 años en lo mismo y a su medida. Muchos no aceptan trabajar con implementos de seguridad. Es distinto en la gran minería donde les hacen cursos de inducción y aceptan”.
Casareggio, quien citó al rubro de la construcción como el que lejos lidera la cifra negra en accidentes fatales den Chile, recordó –en el marco de un consejo de lectores de un medio de Antofagasta, donde también participan ex intendentes y periodistas– el último accidente fatal en su mina. “El joven era medio poeta o decía serlo. Por esto era medio despistado, taciturno. Decía que lo esperaban en París. Creo que su carácter desprevenido hizo que no tomara la precauciones y se produjera el accidente fatal”.


500 metros. La lucha entre el desierto y tejido urbano es una constante en la mayoría de las ciudades del Norte de Chile. Si los hombres desaparecieran –como propone un programa de Nat Geo– el desierto inevitablemente se comería a las ciudades. Para afirmar que la tierra está viva, “los viejos mineros” o “los viejos” –en esa forma de graficar la experiencia que puede sonar hasta despectiva– señalan a los derrumbes. Ellos conviven con esa posibilidad. “No le tememos –dice Carlos Rivera– que trabajo por 15 años en la mina subterránea Mantos Blancos, a casi 80 kilómetros al norte de Antofagasta. Los miedos se pasan con la rutina”.
La sapiencia de los “viejos” también la rescata el gerente de Geología de Minera Escondida, Walter Véliz, quien lideró el equipo de profesionales –también de otras empresas– que hizo contacto, a través de sondajes, con los mineros. La tensión del pasó de los días sin resultados, se aplacaba cuando conversaban con los compañeros de trabajo de los 33 mineros.
“Ellos que conocían la mina, siempre nos dijeron que los mineros estaban con vida pues había aire y agua, y que sabían perfectamente que hacer y como mantenerse con vida. Esto nos ayudó a sopesar la impotencia del paso del tiempo sin resultados positivos. Nos queríamos regresar a nuestros hogares con la sensación de no haberlos rescatado”.
Los mineros de San José tuvieron la suerte que no tuvo el hombre que quedó dentro de la minera Juanita. Para fortuna de estos, coincidieron varios hechos. Aquí:
- El derrumbe se produjo días antes de la celebración del Día del Minero, 10 de agosto, en conmemoración a San Lorenzo, patrono del sector. Para esa fecha, la gran minería hace grandes celebraciones en sus faenas con toda la farándula del momento. Todo esto se suspendió y en efecto, a modo de solidaridad, las empresas prestaron inmediata ayuda con profesionales y maquinarias. Como antecedente, la gran minería totalizó ganancias, en conjunto, sobre los US$ 4.000 milllones –el costo del Plan Bachelet para combatir la crisis–. Escondida, de la anglo-australiana BHP Billiton, obtuvo una utilidad de US$ 1.607,5 millones entre enero y junio. Sus utilidades registraron un salto de 53%, frente a los US$ 1.050 millones del primer semestre de 2009.
-El bajo momento de popularidad del presidente Sebastián Piñera. Creerlo o no a Piñera, es problema de cada uno, no obstante el derrumbe le cayó del cielo y a través de este reforzó su imagen de superhéroe y la del ministro de minería Laurence Golborne, catapultado hasta de candidato presidencial por la prensa oficialista.


600 metros. La mujer es detenida en una esquina por un periodista. Después que la cámara la apunta, llora. Cuenta que escapó por milagro. Que su cama quedó debajo de la muralla. Que su 20 años de trabajo se fueron a la basura, pero que las cosas materiales se pueden recuperar, eso está intacto dice, después, entre sollozos, reconoce que gana 200 mil pesos al mes y que el mar se llevó a su hija.Detrás del televisor, a otra mujer, se le escapa una lágrima y cae sobre la taza de té provocando ondas sobre el líquido. Por alguna razón ella recuerda un crisis que tuvo hace rato, algo con su marido. Baja la cabeza y recuerda. La otra mujer, la de la televisión, dice algo peor: el cuerpo de su hija, de 13 años, fue hallado recién ayer. Apúrate Alberto, replica la mujer mordiendo el pan con paté en la mano. Mira, qué terrible.El periodista sabe que con ese caso captará televidentes. En el canal también lo saben por esto revisan uno a uno los canales de la competencia. Después de esto, concluyen que este caso es el más impactante del momento.Mi hija tenía el rostro pálido y blando, describe la mujer, demasiado blando. Parecía un angelito. Llora y se cubre los ojos con ambas manos. El periodista saca un colchón de papel higiénico desde el bolsillo de su camisa. La mujer se seca y sigue. Mario le toca el hombro a su mujer.Mi hija había pasado a segundo medio. Siempre quiso ser famosa ella. Le gustaba la televisión. Veía los realities. Era una niña llena de vida. Habilosa, linda. Hilda no puede contenerse, y lanza un sollozo que provoca un ladrido de Luisa. Alberto acaricia el pelo a su mujer. El periodista besa a la entrevistada, y dice que casos como estos aparecen a cada rato aquí, en Constitución. Luego la música de funeral en la televisión.


700 metros. Enterrados a 700 metros de profundidad, además de los mineros y cápsulas del tiempo, están varios hechos, pero aquí van cuatro:
- Los 32 presos mapuches que permanecen en huelga de hambre.
- 1.192 compatriotas que aún permanecen como detenidos desaparecidos.
- La insoportable desigualdad educacional.
- La contaminación con Pet Coke y el alto índice de cáncer en Tocopilla.
- Los errores de la FFAA, como los 77 conscriptos de Antuco y la coordinación post terremoto de febrero.

AUTOSATISFACCION MORAL PARA COMENZAR por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE





Ebrio llevaba a cuestas treinta premios literarios, desde la infancia hasta la adultez, siempre le interesó la literatura , desde que sintió la caricia de su primer profesor de castellano hasta las últimas caricias de las putas de Serrano, leía lo que podía, lo que daba el tiempo de trabajo en la mina y los turnos extenuantes pero para él, pletórico de virilidad y esfuerzo más las costumbres de la ciudad , Antofagasta  le hacían la gracia de beber día tras día de su descanso. Los turnos diez por diez son así, diez de tensión , trabajo y diez de relax; en que el alcohol se mezcla con cotidianidad y brillantes pensamientos, la moral da para todo, es así que Ernesto Chávez Chaparro soñaba con más premios, más fama, mientras las “siete gambas” le daban para comer y sobrevivir. Observó el horizonte, añoró un cúmulo de recuerdos y suspiró, la vida es bella, simple, llena de amor…. No comprendió jamás a aquellos que pensaron diferente…Auto-satisfacción… dulce es su sonido

jueves, agosto 26, 2010

MAIAKOVSKI. NUBE EN PANTALONES 3. PELIGRO Y UTILIZACIÓN DE LAS REFERENCIAS por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE


(texto íntegro en este blog)

Uno de los recursos del discurso lírico, son las referencias a personajes, textos, símbolos u otros elementos que enriquecen o son claves para enlazar otros textos a modo de intertextos, entendiéndose por estos, textos que refuerzan al texto general, creando así otras dimensiones. Además la inclusión de estas referencias reafirma ideas en el contexto general de la obra poética. Hasta ahí queda clara la función. El problema es cómo se manipula este material, se trataría pues, de un material delicado en el sentido que puede ensalzar un texto embelleciéndolo y elevarlo a un nivel seductor al intelecto. Desde personajes de la Biblia, de obras literarias diversas, comics, historia universal, historias nacionales, películas, farándula, etc. desfilan indiscriminadamente en poemas que en diversos niveles apelan a la cultura general del lector. He ahí el peligro que conlleva utilizarlos en número y medida que potencialmente atenten en contra del lector. Un caso célebre sería la novela “Rayuela” de Julio Cortázar, al incluir en diversos capítulos párrafos en idioma francés, aquel que no domine esa lengua se pierde de referencias que en cualquier sentido, enriquecen el texto y la trama en general, este pensamiento se ve eclipsado por esa técnica y sugerencia, no antojadiza de leer de manera dirigida y desordenada los capítulos de esta obra literaria. Hace años atrás , 2005 se realizó un encuentro de escritores jóvenes en que uno de los invitados, un poeta laureado y reconocido Tomás Harris, quien se quejaba “amargamente” de una crítica de su obra Tridente, en revista Libros de El Mercurio de Santiago, este libro trata en tres planos o tres vivencias, la primera de un Edipo escribiendo cartas desde Colono , en un futuro indeterminado de la humanidad, un “Marine” norteamericano que combatió en Medio oriente y un Francisco de Goya y Lucientes decadente dentro de la Quinta del Sordo, texto en la línea estilística de la Recopilación llamada “Cipango” donde referencias , nombres y planos de realidad se configuran en un opus poético , firme, imaginativo, sugerente y crítico. La reseña en cuestión atacaba a Harris y su obra, de un excesivo “culteranismo” entendiéndose por este una especie dentro del género del “conceptualismo” estética del barroco español. Si bien las referencias abundan en el texto, no es menos cierto que el lector sobre la media, se ve cautivado por los versos hasta el final del libro. Los peligros y las bondades de este tipo de recursos literarios estará en entredicho por mucho tiempo dentro de las lides creativas de la lírica, sin llegar a una conclusión final.

En Maiakovski y el poema la Nube en pantalones no se escapa de estos alcances, las referencias o agilizan enriqueciendo la imaginación u obstaculizan, en la tercera parte de este se incluyen referencias que pasaremos a mencionar y a delimitar, dejándonos en condiciones mínimas de emitir un juicio.

“ Y
Como en la tragedia de un acorazado
entre espasmos asfixiantes
los marineros se lanzan por la escotilla abierta:
a través de
mi ojo desgarrado hasta el grito
salía, enloquecido, Burliuk”

Burliuk

Esta referencia está aislada dentro del poema, se complementa con otras, y trata de David Davidovich Burliuk, poeta y pintor soviético, co-fundador con Maiakovski de la corriente del Futurismo, un artista injustamente olvidado y del cual textos no se encuentran a mano como para graficar esta tendencia artística. Entonces vemos que este elemento , este apellido inmortaliza un “compañero de viaje” del autor, nos lo trae de una manera vaga, que de buenas a primeras puede ser un objeto como puede ser un personaje imaginario.

“¡Que bueno
Si cuando te lanzan a los dientes del patíbulo
Alcanzas a gritar:
“Tomen cacao de van gutten”! ”

Cacao de Van Gutten

Resulta una imagen dura, siniestra y no menos irónica, se puede colegir algún pie forzado en ella, al menos para el lector desprevenido. Sin embargo esta cita tiene un sórdido origen en la realidad: su origen yace en un artículo tomado de la prensa de la época, la citada firma prometió pagar una pensión a la familia de un condenado a muerte con la condición de que instantes previos a la ejecución gritase “ Bebed cacao de Van Gutten”. Publicidad infame, efímera pero efectiva ya que a este tipo de “espectáculo” asistían multitudes de extremo morbo.

“ Y entre el humo de tabaco
Como una copa de licor,
Se alarga la cara abotagada-ebria de Severianin

Cómo se atreve a llamarse poeta
Y gorjear tan gris como una codorniz?
Hoy
Hace falta
Pegarle duro al cerebro del mundo
Con una manopla”

Severianin

Igor Severianin es un poeta creador y presidente de un movimiento futurista llamado los “Ego Futuristas” en San Petersburgo, obviamente estos versos atacan directamente a su vox poética, nada más que decir, otro compañero de viaje, visto con sorna y crítica.

“De detrás de una nube, un trueno, furioso, salió
Y se sonó las narices desafiante.
El rostro del cielo se crispó por un segundo
Con la mueca severa del férreo Bismark”

Bismarck

Otto Eduard Leopold von Bismarck-Schönhausen. Figura conocida por muchos. Estadista, burócrata, militar, politico alemán, causante de la unificación alemana de fines del siglo XIX, cualquier otro comentario está demás.

“¿Usted piensa
Que el sol, tierno,
Palmea la mejilla del café?
Pues no, es el general Galiffet
Que va a fusilar a los rebeldes”

Galiffet

Gastón Alexandre Auguste de Galiffet, fue un infame aristócrata, militar y político francés que reprimió con extrema dureza la insurgencia de la Comuna de París, por allá 1871, episodio que antecedió a la Comuna de Petrogrado. Personaje felizmente olvidado por muchos. Dentro de la estructura de esta tercera parte del poema, estos versos son el preámbulo perfecto para la arenga que dirigida al pueblo en las calles llama al alzamiento general, un trampolín perfecto, originar repudio , energizar a las masas.

“ ¡Vengan
Los lunes y los martes,
Coloreémoslos con sangre como días feriados!
¡Que la tierra se acuerde al sentir los cuchillos
De aquellos que quiso ultrajar!
¡La tierra,
Cebada como una amante
De las ya usadas por Rothschild!”

Rothschild

Presumiblemente Mayer Amschel Rothschild, fundador de una dinastía capitalista europea cuya historia se remonta al padre de este, Amschel Moses Bauer, orfebre, quien por el año 1743 abre su negocio llamado “Escudo Rojo”, por el cual fue reconocida su familia y que Mayer adoptara como su patronímico ya que el nombre en alemán de dicho establecimiento es rothschild. Se figura en esta cita, lo detestable que era el capitalismo para Maiakovski, encarnado en este caso con el estereotipo de esa corriente económica en Europa.

“ No ve
Que el cielo vuelve a ofrecer como un Judas
Un puñado de estrellas salpicadas de traición?

Y por fin cae la noche.
Festeja como Mamai,
Posando su trasero sobre la ciudad.”

Mamai

Jefe militar de la Horda Azul, uno de los kanatos formados después de la muerte de Gengis Khan, por ende , una buena persona llena buenos sentimientos, entre los años 1370 al 1380 intentó obligar a los rusos a que presentaran sus tributos, en lugar de hacerlo ante la Horda de Oro, la fama de tal formidable guerrero ha perdurado durante siglos. Dentro de los dichos de la sabiduría popular se encuentra este: “Como si Mamai hubiera pasado”, como para graficar un desastre de proporciones.

“Esta noche, tan negra como Azef,
No habrá ojos que la atraviesen”

Evno o Yevno Fishelevich Azef.

Fue un ruso revolucionario y socialista, cuando estaba en boga serlo, actuó como doble agente: de día participaba en el Partido Revolucionario Ruso, de noche era agente de la Okhrana , Policía Secreta Imperial. Desempeñó su rol de Agente Provocador a la perfección, llevando a cabo actos de terrorismo. Respecto de “tan negra” tiene una doble interpretación… negra por el color de alma o por la tez, ya que al ver fotografías de semejante prócer, uno puede colegir que es moreno, negro como la noche (licencia poética).

Ahora explicitando estas referencias, hay otras dentro de este poema, pero que son de rápida asimilación tales como Napoleón, marsellesa, Gólgota, Barrabás, etc. Puestos estos elementos podemos enjuiciar la funcionalidad de las referencias en el contexto del poema analizado, es obvio que para el lector ruso, lúcido, sean precisas estos elementos dando un plus de agilidad de sentido, incluso , podría arriesgarme a asegurar que la pronunciación en el idioma original, los nombres citados enriquecen el ritmo y musicalidad de la obra.

De todas maneras esta tercera parte del poema “NUBE EN PANTALONES” se denota en una función de contrapunto en pos de una cuarta parte más elevada, más intensa y aún más intima que la analizada en esta ocasión.

lunes, agosto 23, 2010

LA DANSE MACABRE DE TITO MANFRED por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE




De pequeños nadie nos dijo, nadie nos enseñó que se podía golpear con poesía o que la Poesía podía golpearnos el alma. Para ello los “tecnicistas”, los críticos, el público en general y los poetas que solo son leídos por poetas postulan que un lenguaje procaz, austero y a la vez transgresor sería el arma contundente con que la poesía nos debería golpear… golpear, quizás un eufemismo para decir: embargar, abismar, abrumar y muchos verbos terminados en “er”.

Desde la carta introductora un desasosiego no confirmado se asienta delicadamente en nuestros sentidos, “Yo” el poema nos deja faltos de algo que aún no delineamos, “Uno”, la perfección de las líneas, la cita y el interlocutor fantasma preciso para desviar la atención a una madre una madre mayor a la carnal quizás, sólo quizás, encarnada en nuestras madres.

“Explosiones en el cielo” nos embriaga en el arco perfecto de la fantasía, unas imágenes sobrecogedoras y amantes, un remate de línea fina estimula al lector a saciarse de más versos e daguerrotipos de otras almas y lares. “Sombrita, píntame la luz en tu boca”, de golpe nos encontramos con un segundo epígrafe, que da los lineamentos a un universo que para algunos resultaría desconocido y a otros profundamente familiar, en el mismo trazo nos llega “Love Love Love” con epígrafe de The Organ, y se crea un contrapunto original, un primer quiebre en la estructura general en el que el lector desprevenido tiene una opción continúa este lúdico planear poético o tropieza de bruces.

“Pulverización de los últimos pudores” es una composición de prosa poética con rica musicalidad. “Visiones desde la herida” con epígrafe de Interpol, con desusada cotidianidad nos visitan estos versos, “Las perras no dicen miau miau como la niña que yo amo” lúdico, incisivo vuelve a golpear con un coctel variopinto de imágenes elementos de matices procaces, mitológicos cotidianos, referenciales, un trabajo interesante de ritmo: un trabajo compacto.

Si bien trabajar con referencias en materia poética es un trabajo riesgoso, ya que según algunos puede llevar a un excesivo “culteranismo” y para otros sólo trae la probabilidad de desviar el eje de atención del lector y vaciarse de buenas a primeras en la cita , en la referencia , con “Disco 3000” no sucede y no por la variación de “Disco 2000” de Pulp, sino por el texto mismo donde se incrustan códigos de lenguaje, traducción del nombre de un grupo musical, la lírica de una canción, un trabajo referencial delicado intimista dirigida abiertamente a quien goza de esos tópicos de ese estilo musical.

“Otredad” salón de múltiples espejos desemboca en un acto, común , descarnado propio. Ajeno.

“Canción” con citas incrustadas en el texto con “ I disappear” de The Faint, un trabajo elegante dentro de lo referencial , encaminando a un hipertexto simple pero decidor, un recoger de escena, un transporte al lector a ver un écran manchado pero íntimo. Otro golpe a los sentidos.

Con “No me soporto” se comienza a visualizar este “Totentanz” esta danza macabra, una serie de poemas que son viñetas a la usanza de un Holbein el joven, grabador y retratista de la muerte.

Hay que hacer un alcance aunque se entrevé la intención del autor en el epígrafe de “No podrás dejarme de amar cuando esté muertito/ muertito, serás siempre mía” el tema “Wild is the wind” originalmente cantada deslavadamente por Johny Mathis, nos dirige a la versión de Cat Power, aunque Nina Simone da tintes más dramáticos y sufridos a la misma y aunque el gran David Bowie entregue la versión más sentida y hermosa de esta canción, esto se entiende por una motivación de contemporaneidad, una suerte de rescate. Sugerencia al lector, lea esta composición poética con esa canción de fondo. Con cualquiera de las tres versiones.

“Papelitos Sueltos” es una suerte de puente en la estructura final del poemario, poemas breves, especulaciones líricas y experimentaciones que más que ser interesantes preparan el siguiente capítulo de esta unidad titulada “La Danse Macabre”: “ Entre tu Apocalipsis y mi muerte” .

Referencias abundan y la primera golpea, porque si bien es cierto muchos se han ahorcado en Manchester, hay para los cultores de dark- gotic-post punk, uno en especial, lejos de ser un tributo a Ian Curtis, resulta irónica una suerte de invocación burlesca, transgresora, no se trata aquí de santificar a un artista que marcó a una generación o entrego la línea que apareció a comienzos de este milenio con agrupaciones como Interpol, Editors, Monomen y otros, tratando de “ahorcadito” pero en el contexto en esta “desvaluación” se ve una proyección, concepto freudiano, del autor en si, como ansias “suicidas” de opereta, lejos de restarle valor o interés a la obra en sí, le da otro giro, un cariz amargo, deslucido , apoyándose en Goethe, o Gondri da la sensación de la recta final del suicida, la vida pierde sentido… una intensidad decreciente… un poemario digno de ser leído.

martes, agosto 03, 2010

El Miedo ( de El descuartizado de Rodrigo Ramos)






Leonidas todavía se sorprende con las relaciones jefe y subordinados. Tal vez Leonidas sea ingenuo. Nunca ha sabido de pagas y horas extras, nunca le ha trabajado un día a nadie, ni tiene intenciones de hacerlo todavía, por esto de las relaciones jefe y subordinados. Leonidas, un personaje comodín dentro de la baraja, arriesga morir de neumonía como un vagabundo que pide plata en las puertas del supermercado. Aquí, los macheteros son quienes mendigan, en su mayoría jóvenes trashumantes. La gente les da plata más bien por temor que por compasión. Temen que el machetero les pueda poner el cuchillo en el cuello. La gente teme. Demasiada televisión. El temor se transa en la bolsa.

En los trabajos del Tercer Mundo se asume el rol de abusador o abusado. En los trabajos el jefe manda la mayoría de las veces con arrogancia y despotismo. Son tipos que alteran su personalidad, tratando de imitar a algún mandamás de fuste. Por estos lados el ejemplo más utilizado es el de dictador. Pinochet es el ejemplo. El orden militar es el ejemplo. El país funciona mejor como tropa. Castigo a quien la caga. Castigo. No es raro que así sea pues somos un país heredado de un dictador, un país milico.

El resto -los empleados- obedecen, nada más por miedo a quedar cesantes. Son pobres: pobres trabajadores endeudados. Gente que quiere vivir mejor por eso gasta lo que no tiene. Con ese miedo juega el jefe. Es un tipo sin misericordia. Te puede aplastar como una cucaracha, a pesar de que sea asiduo a la misa dominical. Te podrá decir que sólo Dios tiene misericordia. Buena excusa. Dios está en todas partes, omnipresente, desde el cielo a la cloaca.

Su tesis es que el miedo hace funcionar a los trabajadores o que el miedo –o la obsesión de tener un sueldo seguro- mueve a la industria, al país. Definitivamente para él, los trabajadores son unos cobardes.

Al final justificaron los despidos de Mirko y Celeste como “necesidades de la empresa”.

Puede que Mirko tenga malas experiencias laborales, no obstante es la única realidad que conoció como pobre y desclasado que es. Podría esgrimir falta de talento, pero aquello depende como se mire.

A Leonidas le provoca risas que los subordinados siempre se hagan las víctimas, cuando podrían tomar el toro por las astas. Simplemente boicotear. La posición de Leonidas es cómoda.

Matar al jefe no debe resultar fácil, pero es una manera de ajusticiar y de quedar tranquilo, relajado por dentro. El cadáver de su canalla jefe puede fondearlo en el mar junto a una piedra de varios kilos, práctica común en la era maldita de Pinochet. Luego vendrán los cangrejos carroñeros.

De todos modos faltó aprovechar mejor el contexto, el maldito contexto de la dictadura, para deshacerse de algunos canallas abusadores como todos los jefes que Mirko tuvo en su vida. Pero era complicado. Casi todos los jefes de esa época eran pinochetistas. Si los denunciabas, te apaleaban a ti. Hace rato que los jefes casaron a sus hijas con los milicos.

Mirko también vendió medicamentos. Negoció con médicos, tipos que se creían dueños del mundo, de la ciencia, de los cuerpos; pequeños dioses al fin y al cabo. Algunos les pidieron viajes por recomendar su laboratorio. Los recién egresados viajes al Caribe, y los más viejos, a Africa (Egipto) o Asia (Indonesia). Cualquier lugar era mejor que Antofagasta, decían los médicos. Antofagasta era el lugar perfecto para ganar dinero. Minería=contaminación=cáncer.

Cuando vendió medicamentos, Mirko se mimetizó con los hombres que hacían trámites en los bancos o aquellos que ensimismados atravesaban por la Plaza Colón. Su apariencia es la de un oficinista con traje de mala calidad. Oficinista de cuarta estofa. Oficinista con resaca. Olía. No le alcanzaba para un Ives Saint Laurent o si tenía uno lo utilizaba toda la semana. Portaba un maletín grande, pasado de moda, donde llevaba las pastillas, jarabes y otras drogas, además de una colección de bisturís, regalo de los médicos por los viajes.
Los bisturís, al final, los ocupó para trozar en cuadrados como calguas al dictador de turno.

¿Hasta qué punto el sistema nos acorraló y no nos dejó sostener nuestras vidas?


Al principio nos costó, pero después cuando le tomamos el pulso, cuando nos acostumbramos, cuando nos mediocrizamos –si se me permite aquella expresión- nos sentimos útiles. Por fin nos ubicamos dentro del mundo laboral. Por fin podríamos optar a los créditos. Por fin podríamos cambiar el refrigerador y el lavaplatos. Entonces de acuerdo al cálculo del vendedor de crédito que también es vendedor de la isapre y que también vende AFP y que también es garzón por las nochas y que va con cara de espectro en el mismo vagón del metro o en el micro, tu vales un poco que el tipo de al frente porque viste un traje de mala calidad y menos que el que se bajó recién pues tiene cara de gringo. El crédito será igual a extender por 10 años o más tu trabajo de hacer las marquitas verdes a las tasas que fabrica en la empresa donde trabajas. Tú eres un obrero especializado en pintar tazas. Puedes hacer lo mismo toda la vida, y claro la vida se extiende con los créditos.

La calidad de vida = sacrificio. El tipo se sacrifica por su familia. Por esto cuando llega a su casa quiere estar tranquilo sin embargo hay imprevistos. Se descontrola con los imprevistos. No está para huevadas. Entre muchas cosas también descontrola no poder satisfacerle los gustos de quien ama. Siempre exigen. Exigen lo que sale en la tele. Exige en la escuela. Exigen las cuentas.
De lunes a viernes, el despertador a las 6 de la madrugada. Luego lo mismo de siempre.

Si claro, soy víctima de este sistema. Lo asumo. Es imposible salir. Te aprieta. El trabajo es algo necesario. Eso de dignificar es un mal chiste. El trabajo como está dado acá, en Chile, no te dignifica. Te tecnifica. En trabajar debo ocupar una mínima parte de mi cerebro. Las cosas están dadas así. Nadie discute en el trabajo respecto a porqué las cosas están dadas así. Esto es por miedo. Por miedo al desempleo. El desempleo es el peor escenario.
¿Qué le diré a mi familia si me echan?

El Escritor Fondeado (de El descuartizado de Rodrigo Ramos)




Mirko supo de la muerte de Berríos a través de una llamada telefónica. Al parecer no hay otro método más limpio para comunicar una muerte. Quien llama, se ahorra la expresión de quien recibe. Se ahorra, por ejemplo, el llanto y los mocos y las frases de manual que siempre se dicen en ese momento.

Mirko repasó historias en común con Berríos. Recordó el último encuentro en una panadería en Iquique. Estuvieron por unos minutos en la fila esperando el pan. Berríos le preguntó sobre un amigo en común, un músico que se había ido a Santiago a probar suerte.

Berríos vendía sus publicaciones en una feria de cachureos. Vendía fotocopias de sus poemas. Vendía fotocopias de sus cuentos. Le iba regular. Le iba mejor con la ropa usada que compraba por fardos a los chinos. Sólo le alcanzaba para comer. Por esto le faltó dinero para pagarse una atención médica de calidad. La atención pública jamás fue oportuna. Nunca. En el hospital le inyectaron un calmante y lo devolvieron a casa. Pensaron que era diarrea. Un perro con diarrea. A las horas se puso amarillo como cáscara de plátano. Falleció de Hepatitis. En el recuento de lo que comió, apareció desde chucrut descompuesto hasta un guiso de garbanzos. Se cocinaba el lunes y el viernes. El lunes garbanzos y el viernes, fideos. No tenía problemas en comer lo mismo todos los días. Tampoco tenía problemas con las cucarachas enquistadas en la cocina y en el baño. Cucarachas hay en todas partes.
Se habló de envenenamiento. El escritor siempre despierta envidia, decía Berríos, recordando una vieja columna de Joaquín Edwards Bello. Culpaba a un grupo de académicos de la envidia. Según Berríos, los académicos no tenían talento para escribir a pesar que todos los semestres sacaran libros financiados por la misma universidad. Los libros se lo leían ellos. Pajas. Según, los académicos, Berríos era un escritor provinciano pues para dejar de serlo, según los académicos, había que publicar en una editorial trasnacional, de lo contrario seguiría igual, expuesto a los males que afectan a los escritores provincianos: envidias, rencores y el peor de todos, hambre.

Publicadas quedaron dos novelas y varios libros de cuentos. “El Funeral de la Felicidad” se llamó su libro más conocido pues lo publicó en un editorial con tiraje en Chile. En la contratapa del libro sólo cabía su foto en blanco y negro. La mirada era soberbia, como la de cualquier escritor que ha esperado tanto tiempo para publicar en una editorial de renombre. Ahí estaba Berríos, cargando sus casi 40 años donde sobresalía su paso por Holanda. Autoexiliado. Su autoexilio partió de esta manera: Cuando le vencía la visa en Ámsterdam -donde partió como turista a la casa de un tío exiliado- llamó a un viejo amigo en Iquique, pinochetista. El plan le resultó. El pinochetista envió una carta al director del diario La Estrella de Iquique, donde hablaba pestes de Berríos. Por ningún motivo ese comunista debía volver a Chile, pues se estaba ante un agitador social. Esa publicación fue presentada por el tío de Berríos en Holanda, y con ello se ganó la estadía en el país europeo, además de un sueldo por no hacer nada. Como consecuencia de esto, se dedicó a leer y posteriormente a escribir. Para que entienda su estilo, los académicos calificaron su literatura como realismo mágico de segundo orden. Lo de segundo orden estaba demás. Realismo mágico donde Iquique era Macondo y pasaban una serie de situaciones con personajes urbanos entre sobrenaturales y reales. Cosas como que a un vagabundo se la aparecía una novia.

Regresó a Iquique, su terruño querido, con una holandesa tetona que robaba miradas cuando caminaba. Era cuestión de tiempo que le robaran a la holandesa. Lo mismo le pasó después con la cubana. El problema era que Berríos era enfermo de celoso. Obsesivo. Otro punto en contra, era que la vida que le daba en Iquique a ambas mujeres no era como ellas imaginaron al subirse al avión. La comodidad en la casa de Berríos era escasa y el aseo también. Vivía con tres hermanos. Dos cesantes y el otro medio alcohólico. Los hermanos también ojeaban a las minas y no aportaban un peso a la olla, salvo cuando pescaban. Por esto, en un momento, terminó peleado con todos.

Mirko lo conoció en Iquique, en la redacción de El Nortino, en 1998. A Mirko le tocó cubrir el lanzamiento de “El Funeral de la Felicidad” en Iquique, en una coqueta librería de calle Gorostiaga, con libreros de pino oregón . Hizo una crónica condescendiente, demasiado. El escritor quedó contento y le regaló un libro donde firmó: para un periodista talentoso. Fue bueno eso de pe-rio-dis-ta-ta-len-to-so. Así Mirko se atrevió a mostrarle unos cuentos, en busca de “orientación literaria”.

Berríos los destrozó. Definitivamente malos. Pésimos. Había que golpear en la primera línea, atrapar de inmediato. Le aconsejó leer a Guy de Maupassant.
Pedro lo envidió desde el primer momento en que lo vio feliz con su libro bajo el brazo la noche del lanzamiento. Como le habría gustado estar en el pellejo de Berríos. Nunca superó que aquel escritorcillo le haya destrozado sus cuentos o que ni siquiera se fijara en su potencial. Nada. Tal vez Pedro envenenó a Berríos, para quedarse con su ta-len-to.

miércoles, julio 28, 2010

BORIS YELTSIN O BORIS JELZIN por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE





Hace dos semanas no importaba esta diferencia semántica, en noche de sábado de carrete , si ver una película entre amigos y beber espirituosos brebajes se puede considerar tal. El capital invertido en tal actividad resulta como todo en esta nación, escueto. Esta es la razón y no otra para adquirir en la botillería de la esquina un vodka del más barato.

No había Eristoff, más que por el sabor o sus letras cirílicas en relieve sobre el vidrio se bebe por su precio,obvio que lejos preferiría un “Stolich”, a pocas monedas casi el mismo efecto. El sabor es distinto, pero uno va en pos del efecto.

Lo definitivo fue una botella de Jelzin, así, sin letras cirílicas al borde, que insisto, es un bello detalle y con una figura de botella de Shampoo Glossy de fines de los setenta.

Todo marchaba sobre ruedas, la película era el Ente, antigua, de buena factura y algo exagerada, Carla Morán nuevamente era víctima de los vejámenes sexuales de un ente invisible pero bien dotado.

Al sonido de los vasos chocando y la tapa del Jelzin abriéndose y cerrándose comencé a notar un efecto ligeramente agresivo en el comportamiento de mi compañía femenina… la mano se crispaba con ira y las palabras iban subiendo de tono… o volumen… razones habían pero no de la entidad suficiente como para provocar dichos estragos, luego de recibir un par de arañazos en los brazos y un poco ofendido por un par de frases, levanté mi traste de la silla en pos de un resto de “Eristoff” que estaba reposando en el refrigerador.

Las frases continuaron en violencia in crescendo, perplejo, incliné la botella de tutti frutti sobre el vaso, los hielos, el vodka, pasaron los minutos y nos fuimos a la segunda película, Santiago Segura se lucía con su peli “La comunidad” hasta ahí todo “ameno”, mi compañera me invita a nuestros aposentos y ni corto ni perezoso marcho tras ella.

Todo bien, no caeré en detalles innecesarios, hasta que recibo dos puñetazos sincronizados entre las costillas y el sacro, la cadera, en fin, la anatomía, para los biólogos.

Lo que vino después fue una serie de discursillos con retórica explosiva, IN VODKA VERITAS, terrible… la paciencia de santo operó a toda máquina… no a la vocación de mártir.

La mañana fue aún peor, eso de la amnesia selectiva femenina es de temer. Pero punto aparte, no culpé al vodka, que culpa tenía ese producto destilado del centeno, que prácticamente es agua y etanol, una de las tantas variaciones del espíritu de Dios en la tierra, sin discusión, por eso es espirituosa, no definitivamente no le recae culpa.

Al fin y al cabo todo quedó en una anécdota y antecedente inolvidable. Sobró poco más del tercio de la botella en el “refri”.

Dos sábados después en una francachelas de esas, el dueño de casa da con el hecho que el mentado Boris yace en su freezer, siempre de genio afable y apacible se vió con dos copas y un odio acérrimo a los concurrentes.

A mis cavilaciones les fue imposible pasar por alto un hecho innegable: un demonio habita en ese vodka, casi… se me viene a la memoria la botella diabólica de R.L. Stevenson, con diablillo y todo, el dueño de casa manifestó días después de que ese licor… el inocente producto de la cebada era extraído “de las mismas entrañas de Mordor” sin inscripción ni en anillo.

Si bien es sabido que todo alcohol relaja los frenos inhibitorios morales, no es menos cierto que liberan nuestros demonios más profundos, la poesía tiene el mérito de catarsis voluntaria y premeditada, sin embargo el alcohol los desata involuntariamente ya sea en la calidad y cantidad, acompañados a ciertos estímulos del momento, la cerveza llorada, el vino in vino veritas, el tequila hiperkinético, el mezcal y su gusano impresentable, la famosa absenta…

Aquel sábado un demonio se presentó dentro de una botella. Una sola frase salió de mi intelecto embriagado: “Así como Boris Yeltsin casi caga a Rusia, Boris Jelzin casi caga mi relación”

EL CAZADOR DE INSTANTES de José María Memet Por Ana Montrosis





No es fácil dedicar un libro, José María Memet lo escribe y lo forma con coraje, con la sola intención de testimoniar en el presente un pasado aún en pañales. MI GENERACION NO CAMBIO EL PAIS/ PERO IMPIDIÓ QUE SU ESPIRITU MURIERA. Este libro dedicado a todos los que lucharon contra la dictadura: a nuestros muertos, a nuestros sobrevivientes, a los que estamos vivos soñando el país: las generaciones 73 y 80.
EL CAZADOR DE INSTANTES, tiene la particularidad de recuperar todos aquellos valores que la historia de un pueblo no puede esconder; la libertad unida a los conceptos de igualdad y justicia está presente de principio a fin en los versos de Memet.
El hablante no solo plasma el momento, sino también se pregunta por el pasado, cuestiona el presente y en los sueños, la libertad del hombre en resistir el poder en toda su forma /Nunca se es más libre que en un sueño/Los sueños no tienen moral ni ética, son sueños y las estrellas son hermosas/.
Un libro que pese a su carga social y crítica se levanta airoso y optimista, donde la voz del hablante se trasporta frontal. Lo político es una temblor permanente, inagotable, hecho verso hasta lo medular /No me digan que fuimos soñadores/No me digan que el país estaba muerto/En este presente, que le duela al poder/Tenemos que abrir la prisión/Un pueblo no puede vivir allí/.
En la obra aparece la mujer como un complemento, como un sentimiento permanente que el poeta plasma poéticamente /Hay sentimientos que no se parecen a las actitudes/que tiene un hombre frente a una mujer/Es lo que decía ella, en ausencia del marido/Las gotas de lluvia pueden resbalar en las ventanas/. La mujer más que un símbolo, es la imagen de la realización de la libertad, esa libertad que Memet busca y rebusca inagotablemente /Si la mujer no está terminada/uno tampoco lo está/Es un candado a cualquier libertad/el hielo y el desprecio trasformados/ Un empedrado de almas. .
Cabe mencionar que EL CAZADOR DE INSTANTES, recibió para su escritura la Beca de Excelencia del Consejo Nacional del Libro. Un libro que nos estimula a soñar en aquellas largas vigilias, en esas siestas eternas o cuando/ La realidad es enorme, es un mar/Cuando pierdas el sueño quédate tranquila/no morirás aunque seas infeliz, pero reza/Reza para que otro sueño llegue/La tierra es pequeña, necesitas el universo.
Queda abierta la invitación a leer un libro valiente, honesto, exento de retóricas, donde la fuerza poética de José María Memet, es un canto que nos convoca a soñar en la libertad del hombre por sobre el poder.



Biografía: Nacido en Neuquén (1957), Argentina, y nacionalizado chileno en 1970, José María Memet es uno de los poetas más representativos de la promoción de escritores que se forjaron durante el período de la dictadura, se le caracteriza como un poeta político, con un gran compromiso social. Entre sus publicaciones se cuentan: "Poemas crucificados" (1977); "Bajo amenaza" (1979); "Cualquiera de nosotros" (1980); "Los gestos de otra vida" (1985); "Canto de gallos al amanecer" (1986); "La casa de ficción y otros poemas" (1988); "El duelo" (1994); "Un animal noble y hermoso cercado entre ballestas" (1995) y "Amanecer sin dioses" (1999). Ha recibido más de cuarenta premios de poesía, entre otros el Gabriela Mistral en 1977 y el Pablo Neruda en 1996. Fundador del festival iberoamericano ChilePoesía y ha participado en más de 30 festivales de literatura tanto en chile como en el extranjero.
EL cazador de instante.Editorial CONTINENTAL, 2009.75 páginas.

martes, junio 29, 2010

PLANES por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE





Llevaba los calzones metidos en el culo. La vio saltar de la cama con esa habilidad felina que concede el vodka combinado con néctar de piña.

Ese vaivén hacia justicia al milagro de su cintura. Habían concluido sus lamentaciones y lágrimas.

Un vaso de vodka reposaba sobre el velador. Caló su cigarro y exhaló el humo como una lenta y paciente catarata. Pensó. Resumió. Sus amantes le superaban en muchos aspectos. Sin lugar a dudas. Les conocía todos en diversas ocasiones. No era una lista extensa, pero lo suficiente para preocuparse. Se incomodó.

Se sobó la entrepierna para reanimar el aparato. Sabemos que la presencia de otros amantes apaga cualquier ardor pasional.

Haciendo acopio de vigor logró una precaria erección. Ella llegó al umbral de la puerta bamboleando deliberadamente sus tetas, eran pequeñas, bien hechas, pero caídas. Treintainueve años. Sobrevaloradas y con estrías. Eran de su gusto. Siempre se consideró un hombre amante de las tetas por excelencia. Volvió a darle al cigarro. Suspiró.

Con un diestro movimiento de piernas y cadera se despojó de su escasa lencería dejando al aire, un pubis rasurado, de dimensiones precisas, funcional. Se diría un trabajo de depilación perfecto.

Detalles encantadores. Pero ya era hora de migrar a carnes cálidas y más jóvenes, la impagable terneza de la juventud. Como operación mental comenzó ese proceso desgastador de observar rasgos imperfectos, fomentar una repulsión cuyo desenlace sea el abandono.

-¿Te caliento?- preguntó con voz melosa, me pareció improcedente.

- Sí y no

- Explícamelo – rió quedamente

- Sí: porque me gusta tu cuerpo y No: porque cuando te visito, me hablas de tus amantes!

La mujer amplió su sonrisa, pareció no importarle.

Abrió sus piernas. El no quiso besarla. Hundió su rostro en la almohada para evitar el influjo de esos ojos verde grises.

Al sentir el estremecimiento propio del contacto de la carne con la carne, cerró los ojos, comenzó a mover su verga lentamente, ella estaba lubricada, parecía todo el tiempo mantener ese estado. Su lubricación era aséptica como todo en ese lugar.

Acrecentó el ritmo. Sus estertores y leves quejidos, sus tetas pegadas a su pecho enardecido, mientras hundía aún más y más suS toscos rasgos de hombre curtido por el tiempo y el sol del norte. Se le antojó que la funda floreada exudaba sudor, las flores liberaban el aroma originario de la lujuria. Un pasmo de ira pareció apresar su voluntad, ira de tenerla. De pronto su pene sintió como el gatillo se echaba para atrás y el tambor giraba dejando el proyectil en posición de descarga.

En ese momento se convenció que debía distraerse mientras continuaba con el bombeo. Imagino una serie de escenas ridículas. Todo sea para retardar el desenlace.

De pronto apareció la imagen de César, el único amante al que aquella mujer profesaba una férrea devoción. El pene dejó de concentrarse en su labor. La languidez le hacía presa, había sobrepasado ese nivel, en que ese decaimiento colaboraba con el placer, era, a fin de cuentas, una potente, nociva y vergonzosa languidez.

Se puso de pie de un salto. A paso decidido caminó hacia el baño. Sacó su miembro frente al lavamanos y lo aseó con fruición.

El espejo reflejaba la imagen que intuyó comenzaba a desfigurarse, la nariz roja, aparentemente ebrio, en contraste con la piel cetrina, ojos cansados y enrojecidos, arrugas surgiendo en la frente. Esa barriga prominente. Las canas conquistando la cabellera.

Era hora de que ella lo abandonase.

Pronto escasearían las piezas dentales. Y languidez seria la regla general en el sexo.

Cerró los ojos y comenzó a deshacer el plan trazado.

Hasta que escuchó su nombre provenir del dormitorio.

ENTRE NEGRAS por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE



“Gato negro” obtuvo su préstamo de consumo.

Saldría a celebrar. Invitaría a sus secuaces de juerga a una gira por las schoperías de calle Condell y las de Matta.

¡Qué le hace el agua al pescado?- preguntó

A veces lo asfixia- contestó Arnaldo.

Luis y Mauricio se reunirían con ellos en el “Savage”, local donde una larga fila de asientos y mesas a cada lado de un largo pasillo que remataba en los baños y en un jukebox, estaba abarrotado de ebrios y mujeres, no del oficio pero de moral relajada, un ambiente más que apropiado para sus fines, según “Gato Negro”, desbordando confianza en sí mismo.

Pronto las cervezas “Escudo” llegaron a la mesa, las traía una colombiana preciosa, nunca habían visto una mulata que tuviera unos senos como esos, con la comprensible duda, de que si eran producto de la silicona o de la madre naturaleza con esa bendición estética. Un culo como tallado para máscara proa y una cintura que sobrepasaba los niveles del milagro. Los ánimos quedaron encendidos y pronto se recurrió a las maquinas fotográficas y teléfonos celulares.

Los minutos corrían y la mesa se repletó unas seis veces con los envases.

Salieron de allí con rumbo vacilante hacia las una de la madrugada. El público noctámbulo deambulaba en las calles; hombres, papas rellenas, dealers y féminas ligeras de ropa.

Los pasos se dirigieron al “Beer Boys” decididos a “rematar” donde hubiese mujeres dispuestas.

Al llegar, se miraron entre sí. El ambiente era oscuro las paredes negras. Comenzaron a transar con un par de morenas que ofrecían un extraño “paseo por montaña rusa” o quizás era un “pajeo a la rusa”, el oído les fallaba.

Al momento de cotizar precios, un cortocircuito acalló la música. Los parroquianos se alteraron y las linternas no se dejaron esperar. Los cuatro gentiles decidieron retirarse del lugar. Las mujeres obstaculizaron el camino con arrumacos ofertas y dulces exigencias. Hasta que una de ellas le pregunta solicita a Luis que contesta:

- Hay que hablar con el “Jefe” y al “Jefe” no le agradó el local- Indicando a “Gato Negro”

En fracción de segundos tres negras se abalanzaron sobre el Jefe y lo tironeaban de un lado a otro tratando de convencerlo. Los demás aprovecharon la batahola para alejarse. A poco caminar se percataron que el felino amigo continuaba siendo acosado por las fulanas, que parecían no dar su brazo a torcer.

Era una jauría de perras atacando al indefenso hombre.

Salió arañado y por poco le sacan la camisa que llevaba ostentosamente el logo de la empresa en que cumplía sus funciones. Las risotadas no se dejaron esperar.

Continuaron con el itinerario.

La próxima parada era el “Blue Moon”. Entrando se encontraron con un indigente que departía de una manera feroz con una de las chicas. Un espectáculo goyesco. Se retiraron inmediatamente.

“Ángel Negro” , tugurio que si no es por la música estridente y el video que se proyectaba, era capilla mortuoria. Por lo visto los difuntos eran los miembros.

El cuarteto camino por calle Uribe hacia abajo. Los adoquines removidos y las reparaciones del asfalto, agravaron lo accidentado de la caminata.

Giraron a la derecha por Condell.

Sin pensarlo mucho entraron al antro vecino al “Amazonas”. En diagonal las “muchanchas” del “Colaless”, otro local del rubro, les gritaban para evitar su perdición.

Hicieron oídos sordos. Era espacioso, pero lo que hacía intransitable el pasillo, eran los sillones en forma de medialuna de tevinyl rojo y de frente un pequeño escenario, sin caño.

“Gato Negro” invitó a sentarse a su tropa y comenzó las tratativas con el mozo, llegaron las cervezas de medio litro “Escudo”. En tres tiempos aparecieron cuatro negras de alto tonelaje y de ropa ligera.

Arnaldo se abrazo inmediatamente con dos de ellas, mientras sus grandes manos acariciaban lascivamente un seno de cada mano.

“Gato Negro” con su mujer correspondiente, luego comunicó las tarifas, cinco mil un trago “cariñoso”, diez mil con “cariño intensivo”. Obvio que se pidieron tres tragos cariñosos y uno intensivo.

“Gato Negro” subió las escaleras acompañado, perdiéndose de vista entre las sillas y las mesas de un segundo piso “privado”, donde dominaba todo el panorama.

Luis dejó a su “pareja” subir al escenario mientras Arnaldo manoseaba concienzudamente a la suya y perdía su mirada en la entrepierna de la bailarina que por lo oscuro de su piel, la distancia y la luz de baja intensidad no distinguía el diseño del pubis. Ella se desató el Colaless blanco que quedó colgando como una graciosa cola.

Luego Arnaldo vio marchar a la suya, todas dejaban el apéndice blanco colgar desde sus nalgas.

Mauricio conversaba con un gesto de desprecio y asco, con la mejor de las bailarinas.

Desde donde estaban “Gato Negro” sonreía con los ojos cerrados y de la mujer no se veía nada más que un lomo que subía y bajaba.

El sostén Calipso se perdió en la oscuridad, mientras el cuello y el trenzado cabello surgía y desaparecía con una velocidad inusitada.

Arnaldo volvió a estar en compañía.

Se abrazó como si se tratara de una pareja que brindara un cariño maternal. La mujer declaraba tener tres hijos y veintisiete años. El descubrió lo difícil de determinar la edad de una mujer de raza negra, mientras su boca, se pegaba a un pezón inmenso en su circunferencia.

La boca de la mujer de Calipso, estrujaba el glande de “Gato Negro”.

Entonces Lorena, la “mujer” de Arnaldo le pregunta si se atrevía con un trago de diez mil y el “cariño intensivo” correspondiente.

Arnaldo entre irónico y afectado repuso:

- Mira, me agrada tu piel, me encanta su color, pero nunca he pagado por sexo y creo, que esta no va a ser la ocasión de hacerlo…

Lorena, la colombiana de alto tonelaje, tomó con su gran mano la nuca de Arnaldo y dirigió su cabeza hacia su entrepierna, la que dejaba entrever un pubis negro como un alma y baratamente perfumado.

Arnaldo opuso resistencia.

Luis y su “pareja” se devoraban a besos como dos enamorados, un abrazo fundía a ambos en un aire intenso.

Arnaldo se opuso nuevamente a bajar su rostro en esa entrepierna.

Su mente deambuló en una excusa de peso”. Entonces con voz dulzona y afectada argumentó:

- No tengo dinero, mi jefe tiene, tendría que hablar con él.

Lorena indico donde “Gato negro” se encontraba.

Cuando Arnaldo observó, casi palidece, jamás en su existencia había visto a una mujer moverse así. Era una masa indistinguible, de pronto pudo ver la pequeña cabeza del hombre que pugnaba por realizar un buen desempeño a pesar de que esas carnes oscuras y firmes lo envolvieran casi completamente formando un todo en ese tevinyl ajado del “privado”.

El movimiento se volvía aun mas frenético y el rostro de “Gato Negro” tomaba tintes azules, los glúteos parecían batallar para engullir su humanidad.

De pronto Lorena se yergue y se despide después de la negativa.

La mujer que acompañaba a Mauricio terminó de un trago la copa y se acercó a Arnaldo preguntando si su amigo era homosexual o no. Se encogió de hombros quedando solo en el sillón observando el deplorable baile de la chica de turno.

Entonces se aproximo una exuberante mujer, seguro atraída por la virilidad de Mauricio. Le sonríe se presenta, algo le dice al oído y le va a abrazar. Mauricio le responde de una manera brusca.

“Gato Negro” venía descendiendo por las escaleras cuando presencia a la mujer que envía un derechazo al mentón derribando a Mauricio.

Arnaldo con estupor no supo cómo reaccionar limitándose a lanzar una risotada. Esa fue la alarma que movilizó a tres mujeres, a los mozos y al matón del local. Pronto un par de sillas volaron por los aires.

Luis estaba sobre una mesa pateando botellas y ofreciendo sus puños.

Arnaldo se había incorporado pero las manos de las negras se confundían con sus cabellos y volvía a sentarse a la fuerza.

Los puños y las botellas iban y venían.

Mauricio aterrizó de quijada en la acera. Luis cayó de golpe sobre él. Arnaldo caía de bruces sangrando profusamente desde la frente.

De pronto se dibuja una silueta en la puerta del local que arrojada con fuerza, dignamente cae de pie. El hombre miró a su alrededor.

Sonrió.

Las mujeres del “Colaless” mostraban sus blancas nalgas gritaban y reían:

“Las vieron negras chiquillos!!!”

viernes, junio 25, 2010

EL CANTAR DE LOS HOMBRES GRISES por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE




I

La tristeza determina la figura
somos
Sustitutos de mil sustitutos…

El origen de la botella es el origen del cosmos
Habría que beberse el mar
Una solución salina venenosa y absurda…


Cuanto temor en las palabras

Ciegos
A bailar sobre bolsas de basura
A morder la piel de las putas
Lánguidos labios
Ausentes de amor
Los libros ajados
Las fotografías arrojadas al suelo
Y noches

La mierda jubilosa del mundo
La mierda jactanciosa del orbe:
Somos hombres grises

Con piel colgando mísera desde los pómulos

Manos en los bolsillos
Buscando seguridades inexistentes
Vacío el espacio
Vacío el futuro:
Somos hombres grises

EL CANTAR DE LOS HOMBRES GRISES II por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE




Un Juicio final
Sin testigos, ni intervinientes
Un puñal que rasga nuestros pechos
Sólo para sentirnos humanos
Aunque sea un segundo

Uno
Un segundo
Y un segundo
Y otro:
humanos
En el ejercicio de respirar

El deber marcando el ritmo
Idiota del corazón

Aberturas si es posible


Insensible la música:
Mudo el arte del pensamiento.

jueves, junio 24, 2010

EL CANTAR DE LOS HOMBRES GRISES III por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE





Condenados a vagar
En oficios inútiles
Concentrados en el parásito
Que atormenta el tórax

Sustituir
Reemplazar pasajero
Efímero y estéril
Suplir

Arrojados a los techos del mundo
Morando bajo un cielo amargo

Viviendo este infortunio
Oscuros
Atorados en verbos y adjetivos

Volcados a morir desdichadamente
Más temprano que tarde

Humillados

Indigentes:
Un canario embriagado
En una mina de carbón
Olvidado
Inerte y sonriente.

EL CANTAR DE LOS HOMBRES GRISES IIII por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE




Sin embargo,
La sangre es una eterna promesa
De luz futura

Aún brilla la córnea
cuando visita la emoción

Aún loca la esperanza
Danza un ritmo insistente

Aunque no sonriamos
En la última sala del espíritu
Yace un niño muriéndose de risa
Muriéndose de angustia

Hay algo en el alma
Que pugna por enarbolar banderas
Una barca en la muerte para cruzar un
Mar de desaciertos

Infundir temor en nuestros
Brazos de músculos
prestados y siniestros


El tránsito de las visiones
engaña para marchar y marchar
Con un espíritu más ancho que el horizonte

Sólo llorar en la infancia
Un niño juzgando su siniestra silueta

Tiempo
Sal en las yagas

Atados de manos y pensamientos:
somos los hombres grises.


Somos los hombres grises.

jueves, junio 17, 2010

POP - Rodrigo Ramos Bañados por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE





Cuando Ramos Bañados nos sorprendió con Kalule su proyecto de novela, no previmos a POP, si bien es cierto, nos habíamos acostumbrado a la crítica y a veces cruel realidad encarnada en sus historias y personajes, esta vez nos encontramos de golpe con esta novela corta, dúctil, ágil, llena de ironía y reveses en que la critica a una realidad que nos determina como sociedad contemporánea aflora cada cierto tiempo en una trama abarrotada de hedonistas, donde la moral, fuere cual fuere el eje que la determine, prácticamente se halla ausente.

Sin embargo como un escenario festivo, esas líneas en que se relata los eventos pasados, nos interioriza de una decadencia constante, nos hace parte al cerrar los ojos y abrir las alas de la imaginación de escenas indescriptibles que apelan a los instintos más atávicos de cada uno de nosotros:

“Los goatseanos son una secta de cochinos, exhibicionistas de Fotolog y sádicos sexuales que se van introduciendo porquerías –u objetos de diámetro creciente- por el ano hasta alcanzar una dilatación exagerada. Así, el orificio logra un tono rojizo, de rosón, de donuts de paco gringo (recuerdo la película Fargo) o de molusco chupador de roquerío.”

El lenguaje directo impacta, modela nuestras escenas, las citas se atiborran para demostrar que vivimos en una sociedad en que orbitamos alrededor de una cultura despiadada en ejemplos y paradigmas, en que la imagen lo es todo o la imagen nos determina, ávidos por ver la película de moda o la de “cine independiente” que de igual manera nos subyuga:

“A Tarantino podría gustarle hacer la película de Romo, la biografía, con una serrucho de utilería y una bolsa de sangre y detrás la imagen de Pinochet, con esos lentes negros de carey. Podría rodar la película en los desiertos de México, país del perfumadito Alejandro González Iñarritu, el de “Amores Perros”, que ya no parece mexicano, que ya no parece latino. Engreído, diría la “Gata Salvaje” de la teleserie.”

Y hay mucho más. A la cultura globalizante , envolvente, Ramos Bañados la enfrenta, la contrapone a la realidad variopinta de esta América Latina, logrando contraponerla y superarla, más allá de una operación de dialéctica a la usanza clásica aún más allá de la dialéctica Marxista, esta realidad vence a la visión globalizante, no como algo que viene a rescatarla, sino que sólo viene a exhibir la realidad que nos envuelve y que muchos,de todos los niveles socioculturales tratamos de mayor o en menor medida de huir. Se diría: “América Latina , apesta”. No lo decimos, pero muchas de nuestras actitudes parecen decirlo.

“San Juan de Lurigancho, Lima=Alto Hospicio x 10= ó miles de casas dormitorio sembradas en el desierto, donde las pieles se ponen ásperas y la cabeza pica con el sol por los costrones de tierra y los ácaros gordos que se escabullen como si el cuero cabelludo fuera cuero de perro y los piojos fueran garrapatas y a Luci parece importarle un carajo, como a los niños gitanos de la Plaza Colón de Antofagasta que corren descalzos y a veces desnudos, con las costillas marcadas en sus pieles de terciopelo y las plantas de los pies negras como carbón y sus opacos cabellos rubios, pegoteados como los pelos con pintura seca de un brocha le dan un valor, un precio, según la parvularia (en ese tiempo, esposa del Farolo), porque así, en esa inmundicia, parecen chicos europeos de campo de concentración Nazi de la película de Spielberg, y para mi estos chicos mugrientos pero rubios, ya eran parte del paisaje de la Plaza Colón como los perros, las palomas, los borrachos y son (serán) inmunes a las enfermedades en contraste con los estornudos de los niños que pasan de la manode sus madres y la parvularia, toda solidaria, ya pensaba quitarle los chicos a las gitanas y darlos en adopción a familias europeas para que tengan una mejor vida, decía con tono bondadoso, un mejor futuro, una familia que los cuidados los transforme en criaturas indefensas, pensaba, y estos chicos de San Juan de Lurigancho, como los de las tomas de terreno de Alto Hospicio, mantienen la misma inmunología antimicrobios, de los gitanos, y sus dientes lucen sanos y fuertes, y su mirada es juguetona como la de los perritos pequeños y saltarines que comparten sus juegos y la española me dice que es buen lugar éste pueblo=ciudad campamento con la mayoría de la calles de tierra, con graffiti en las paredes sobre el Che Guevara, equipos de fútbol y otros de influencia…”

A mano firme, a mano descubierta, con incisiva pluma nos va deleitando el autor, pero eso no es todo, hay una historia aparte, interesantísima , hasta el momento sólo me he limitado a describir y citar el escenario, la… se podría decir con cierta insolencia “utilería”. La línea central del relato va afinándose con una serie de flashbacks utilísimos a la hora de perfilar los personajes. Una acción avasalladora, violenta...

Más allá de lo interesante que pudiera ser recorrer esas páginas bien narradas, descansan dos aspectos: creatividad y espíritu crítico del autor y la excelente edición de Cinosargo. Las pruebas están a la vista, busquen esta novela, léanla, desgránenla e intenten luego decir lo contrario a estas líneas, de hecho, a mi humilde entender compartirán la visión expuesta en este comentario.
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