martes, mayo 13, 2014

EL ALMA ESCOGE por EMILY DICKINSON


El alma escoge su compañía.
Luego cierra la puerta.
Y sola en su divina mayoría,
para ninguno la deja abierta.
Inconmovible, nota el rumor
del coche que a su puerta se ha parado.
Inconmovible: un emperador
en el umbral está arrodillado.
Pero uno solo entre una gran nación
ha escogido ella;
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luego las valvas de su atención
cerró como peña.

NO HABITO por CATARINA NUNES DE ALMEIDA


No habito no quiero habitar nunca.
Habito en los campos casas de la casa
pluma de todos los úteros.
Muerdo la lluvia el cascaron de los animales
y ya no sé si existo por abajo de la piel
si por debajo del plumaje de las aves que pasan.
Roca por donde reptan los anfibios
yo soy todo los anfibios
el día que nace
en ninguna cama.

LA CIUDAD OLVIDADA por FILIPA LEAL


Ella dice: soy una ciudad olvidada
El dice: soy un río.
Se quedaron en silencio
cada uno en su ventana
mirando su ciudad, su río.
El dice: no soy exactamente una ciudad.
Una ciudad es diferente de una ciudad olvidada.
El dice: soy un río exacto.
Ahora cada uno en su balcón colgado:
un poco de aire entre nosotros.
Ella dice: escribo palabras en los muros que piensan en ti
El dice: Yo corro.
El teléfono entre el rostro y el hombro
para que al menos se liberasen las manos
cada uno con sus manos libres.
Ella temió el adiós, dice:
soy una ciudad olvidada.
El rió.

COMO POR MILAGRO por JACQUES PREVERT


Como por milagro
Naranjas en las ramas de un naranjo
Como por milagro
Un hombre se adelanta
Poniendo como por milagro
Un pie delante de otro para andar
Como por milagro
Una casa de piedra blanca
Detrás de él sobre la tierra está posada
Como por milagro
El hombre se detiene al pie del naranjo
Toma una naranja la monda y la come
Arroja la cáscara a lo lejos y escupe las pepitas
Saciando como por milagro
Su gran sed de la mañana
Como por milagro
El hombre sonríe
Mirando al sol que se levanta
Y que luce
Como por milagro
Y el hombre deslumbrado vuelve a su casa
Y reencuentra como por milagro
A su mujer dormida
Maravillado
De verla tan joven tan bella
Y como por milagro
Desnuda al sol
Él la mira
Y como por milagro ella se despierta
Y le sonríe
Como por milagro él la acaricia
Y como por milagro ella se deja acariciar
Entonces como por milagro
Pájaros de paso pasan
Que pasan como eso
Como por milagro
Pájaros de paso que se van hacia el mar
Volando muy alto
Por encima de la casa de piedra
Donde el hombre y la mujer
Como por milagro
Hacen el amor
Pájaros de paso por encima del jardín
Donde como por milagro el naranjo acuna sus naranjas
En el viento de la mañana
Echando como por milagro su sombra sobre el camino
Sobre el camino donde un sacerdote avanza
La nariz en su breviario el breviario en sus manos
Y el sacerdote caminando sobre la cáscara de naranja arrojada por
el hombre a lo lejos
Resbala y cae
Como un sacerdote que resbala sobre una cáscara de naranja y
que cae sobre un camino
Una linda mañana.

DONDE UNA VEZ LAS AGUAS DE TU ROSTRO por DYLAN THOMAS


Donde una vez las aguas de tu rostro
giraron impulsadas por mis hélices, sopla tu áspero fantasma,
los muertos alzan la mirada;
donde un día asomaron el pelo los tritones
a través de tu hielo, el viento áspero navega
por la sal, la raíz, las huevas de los peces.
Donde una vez tus verdes nudos hundieron su atadura
en el cordón de la marea, allí camina ahora
el vegetal destejedor,
con tijeras filosas, empuñando el cuchillo
para cortar los canales en su origen
y derribar los frutos empapados.
Invisibles, tus mareas medidoras del tiempo
irrumpen en las camas galantes de las algas;
el alga del amor se vuelve mustia;
allí en torno a tus piedras
sombras de niños van, que desde su vacío
lloran ante el mar colmado de delfines.
Secos como la tumba, tus coloreados párpados
no serán aherrojados mientras la magia se deslice
sabia sobre el cielo y la tierra;
habrá corales en tus lechos,
habrá serpientes en tus mareas,
hasta que mueran todos nuestros juramentos del mar.

PON TU FRENTE SOBRE MI FRENTE por PAUL VERLAINE


Pon tu frente sobre mi frente y tu mano
en mi mano.
Y hazme los juramentos que romperás
mañana.
Y lloremos hasta que amanezca,
mi pequeña fogosa.

ESPERA por OLIVERIO GIRONDO


Esperaba
esperaba
y todavía
y siempre
esperando,
esperando
con todas las arterias,
con el sacro,
el cansancio,
la esperanza,
la médula;
distendido,
exaltado,
apurando la espera,
por vocación,
por vicio,
sin desmayo,
ni tregua.
¿Para qué extenuarme en alumbrar recuerdos
que son pura ceniza?
Por muy lejos que mire:
la espera ya es conmigo,
y yo estoy con la espera...
escuchando sus ecos,
asomado al paisaje de sus falsas ventanas,
descendiendo sus huecas escaleras de herrumbre,
ante sus chimeneas,
sus muros desolados,
sus rítmicas goteras,
esperando,
esperando,
entregado a esa espera
interminable,
absurda,
voraz,
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desesperada.
Sólo yo...
¡Sí!
Yo sólo
sé hasta dónde he esperado,
qué ráfagas de espera arrasaron mis nervios;
con qué ardor,
y qué fiebre
esperé
esperaba,
cada vez con más ansias
de esperar y de espera.
¡Ah! el hartazgo y el hambre de seguir esperando,
de no apartar un gesto de esa espera insaciable,
de vivirla en mis venas,
y respirar en ella la realidad,
el sueño,
el olvido,
el recuerdo;
sin importarme nada,
no saber qué esperaba:
¡siempre haberlo ignorado!;
cada vez más resuelto a prolongar la espera,
y a esperar,
y esperar,
y seguir esperando
con tal de no acercarme
a la aridez inerte,
a la desesperanza
de no esperar ya nada;
de no poder, siquiera,
continuar esperando.

PLURAL DE NADIE por FERNANDO PESSOA


No existe nada, ninguna realidad, excepto las sensaciones.

Las ideas son sensaciones, pero de cosas
no situadas en el espacio, y a veces ni siquiera en el
tiempo.

¿Qué pensará el muro de mi sombra?

La literatura, como cualquier forma de arte, es la
confesión de que la vida no basta.


Amar es la eterna inocencia. Y la única inocencia
es no pensar.
Mi alma es una orquesta secreta; ignoro cuáles instrumentos
pulso y cuáles rechinan dentro de mí.
Yo sólo me conozco como una sinfonía.

Dormimos la vida, criaturas eternas del destino.

El mundo no se hizo para pensarnos en él (pensar
es estar enfermo de los ojos) sino para mirarlo y
estar de acuerdo…

Fui como yerbas y no me arrancaron.

¿No habrá un cansancio de las cosas, de todas las
cosas como hay uno de las piernas o de los brazos?

Yo no reflexiono, sueño…

No quiero recordar, ni conocerme. Somos demasiados
si miramos quién somos.

En este mundo en que olvidamos, somos sombras
de lo que somos.

No busques ni creas: todo está oculto.

Dios es el Hombre de otro Dios más grande.

He aquí la única misión en el Mundo: existir claramente
y saber hacerlo sin pensar.

El mito es la nada que es todo.

El abismo es mi límite, ser yo no tiene medida.

No soy nada. Nunca seré nada. No puedo querer
ser nada. Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños
del mundo.

Quisiera vomitar por aquello que he visto, vomitar
por el solo hecho de haberlo visto, el estómago del
alma revuelto por ser yo…

Yo cultivo el odio a la acción como una flor de invernadero.

Sólo existo para disfrazarme.

Pensar una flor es verla y olerla, y comer un fruto
es saborearle el sentido.

Hay que ser de vez en cuando infeliz para poder
ser natural.

El poeta es un fingidor. Finge tan bien que hasta finge
que es dolor el dolor que de verás siente.

Vivir no es necesario, lo que es necesario es crear.

lunes, mayo 12, 2014

AFORISMOS por GEORG CHRISTOPH LICHTENBERG


Hoy le permití al sol levantarse antes que yo […]

Varias veces he sido censurado por faltas que mi
censor no tuvo el ingenio o la energía de cometer.

Aunque mi filosofía tampoco descubra nada, al
menos tiene suficiente corazón para considerar
inexistentes los pensamientos establecidos.

Uno no puede estar tan feliz como cuando tiene
la certeza de vivir sólo en este mundo. Mi desgracia
estriba en no vivir jamás en este mundo sino en
sus posibles desarrollos […]

He notado claramente que tengo una opinión
acostado y otra parado. […]

Entonces, cuando el alma aún era inmortal.

Eso que ustedes llaman corazón está bastante más
abajo del cuarto botón del chaleco.

Al pueblo lo arruina la concupiscencia carnal
contra el espíritu y al intelectual la concupiscencia
espiritual contra el cuerpo.

Las torres de las iglesias: embudos invertidos para
que el rezo llegue al cielo.

¿Cómo habrá sido la conversión de las putas en la
antigüedad?, ¿ya habría beatas?

Cartas sobre la más reciente literatura: y le doy
mil gracias a Dios de que me haya permitido
volverme ateo.

El sacerdote: “Vosotros sois antropófagos”. El
neozelandés: “Vosotros, teófagos”.

Cuando un libro choca con una cabeza y suena a
hueco, ¿se debe sólo al libro?

El primer libro que habría que prohibir en el
mundo sería un catálogo de libros prohibidos.

Os entrego este librito, no como un lente para
ver a los demás, sino como un espejo.

Aquello tuvo el efecto que por lo general tienen
los buenos libros. Hizo más tontos a los tontos,
más listos a los listos y los miles restantes
quedaron ilesos.

Darle el último toque a una obra, es decir,
quemarla.

En todo momento hacemos lo que ignoramos.

Esta capacidad irá en aumento hasta que llegue el
día en que el hombre haga todo sin saberlo; su
misma razón será la de un animal pensante. La
razón tiende a lo animal.

La mucha lectura nos ha brindado una barbarie
ilustrada.

No es que los oráculos hayan dejado de hablar:
los hombres han dejado de escucharlos.

En verdad hay muchos hombres que leen sólo
para no pensar.

A lo más a lo que puede llegar un mediocre es a
descubrir los errores de quienes lo superan.

Hay ineptos entusiastas. Gente muy peligrosa.

Casi todos los hombres fundan su escepticismo
respecto a una cosa en la fe ciega en otra.

Nosotros, dejados de la mano de Dios: siervos,
negros, lacayos, asalariados.

La tableta de chocolate con arsénico en la que se
escriben las leyes.

El hombre tenía tal entendimiento que ya casi no
servía para nada.

Nada puede contribuir tanto a la tranquilidad del
alma como no tener opinión alguna.

En la Francia libre, donde ahora uno pude
ahorcar a quien quiera.

El bien público de ciertas naciones se decide a partir
de la mayoría de votos, a pesar de que cualquiera
acepta que hay más hombres malos que buenos.

Mi proyecto tenía más bilis que fundamentos.

Quedé exhausto antes de realizarlo. […]

El primer americano descubierto por Colón hizo
un descubrimiento atroz.

Amarse a sí mismo al menos tiene una ventaja: no
hay muchos rivales.

El mejor refugio contra las tormentas del destino
sigue siendo una tumba.

Me parece imposible demostrar que somos la
obra de un ser superior y no el pasatiempo de
uno bastante defectuoso.

Un pueblito donde cada rostro rima con otro.

He conocido personas que bebían a escondidas y
se emborrachaban en público.

Hacer todo lo contrario también es imitar. Imitar
todo lo contrario.

[…] Sé, por experiencia irrefutable, que los
sueños conducen al autoconocimiento. […]

[…] Vivir cuando no se quiere es repugnante, pero
aún más terrible sería ser eterno sin desearlo […]

IMPOSIBLE por VLADIMIR MAIAKOVSKI


Sólo no podré llevar el piano,
y menos aun la caja de hierro.
Si no fuera la caja,
y el piano,
mi corazón lo llevaría de vuelta.
"Los banqueros saben:
somos ricos sin límites,
nos faltan bolsillos guardamos
en la caja de hierro".
Mi amor, por ti,
es un tesoro,
y lo guardo en mi caja de hierro,
y como un Creso ando contento.
Y sólo cuando tengo muchas ganas,
saco una sonrisa,
media sonrisa,
o menos,
y emborrachándome con otros,
gasto a media noche,
unos quince rublos de lirismo en moneda.

ABRAZA LA OSCURIDAD por CHARLES BUKOWSKI


la confusión es el dios
la locura es el dios
la paz permanente de la vida
es la paz permanente de la muerte.
la agonía puede matar
o puede sustentar la vida
pero la paz es siempre horrible
la paz es la peor cosa
caminando
hablando
sonriendo
pareciendo ser.
no olvides las aceras,
las putas,
la traición,
el gusano en la manzana,
los bares, las cárceles
los suicidios de los amantes.
aquí en estados unidos
hemos asesinado a un presidente y a su hermano,
otro presidente ha tenido que dejar el cargo.
la gente que cree en la política
es como la gente que cree en dios:
sorben aire con pajitas
torcidas
no hay dios
no hay política
no hay paz
no hay amor
no hay control
no hay planes
mantente alejado de dios
permanece angustiado
deslízate.

EHH!! por GREGORY CORSO


No hay ningún dios
parecido a María, la rubia exitosa
la mejor estudiante de su clase en Vassar
No hay ningún dios del tamaño de la boca de
Joan Crawford
que en la muerte sonríe en el polvo
como una línea de blanca
No hay ningún dios
que se haya lamentado por el dinosaurio
más de lo que lo hizo el tipo más sincero
en el bar más decrépito de Baltimore
No hay ningún dios
como el de Mozambiqure Mort
excepto quizás el de Iwo Jima Jennifer
o el dios de Al el abisinio
o el dios de Sid el sumerio
o no hay ningún dios
el día después de Milwaukee
Ningún dios
cincuenta años después de la leche derramada
ningún dios
más grande que
la arrogante reina de la belleza de América
en un accidente automovilístico
con su bmw
Sin dios
el reverendo Jerry Falwell
podría estar despachando hamburguesas con
rodajas de cebolla
a los parroquianos de un bar, el White Swallow
quizá
Sin dios
millones de inteligencias eternas de los
creyentes muertos se joden
Con dios
millones de creyentes vivos hieden
Por qué debe existir algún dios
para aquellos como vos o como yo
cuando el hombre de las cavernas
nunca conoció al dios de Billy Graham
y nunca un cavernícola fue judío
Dame las pruebas de la existencia de un dios
parado entre los culos arrugados
de un Rex Roberts y de un Oral Humbard
Yo puedo probar que no existe un dios
de Missouri
Yo soy de la ciudad de Nueva York
como si a los testigos de Jehová les importara
Cómo puede haber un dios
cuando los burros prefieren la paja al oro
y las personas que algo más saben, prefieren
el oro
y huyendo con él son baleados en las piernas
No puede haber Dios cuando los pollos comen
huevos duros y
seguramente no puede existir un dios
cuando los Gregorios son llamados Goyos

LA CONDICIÓN DIABÓLICA por PHILIP LAMANTIA


Como las mujeres que viven al alcance de cada
cuerpo
descienden de las regiones polares
hacia el círculo de los demonios
Yo me preparo para ofrecerme a las suaves y
rojas serpientes entrelazadas en las cabezas de
los brujos
Entre los negros brazos llegan sobre la
ciénega abalanzándose para abrazarme
y el sol distante en el que habitan los
hombres que tienen a su alcance
prístino los Depravados Ojos
entre las tumbas y los hechos de los
deshuesados mangos
que trabajaron en el secreto de las torres
abandonadas
a pesar de mi cuerpo fugitivo ausente
a pesar de los lagartos arrastrados dentro de
los altares en que las potencias tienen preparada
la vida
a pesar del antiguo templo Dórico transportado
por los amantes del arte
a pesar del nido de mendigos dementes
el canto se oye
y las palabras del canto están escritas en los
oceánicos jardines
Los límpidos muros han cantado adiós
Nosotros hemos entrado en la ciudad donde el
maestro muerto habla de catacumbas y la cornuda
bruja del África
El sortilegio prosigue en las calles y en el
cielo
Hemos ascendido hasta el ilimitado cosmos de
la arquitectura
Nos hemos arrastrado de espaldas hasta los
enormes corazones
aquel salto sobre la nieve hacia la subida a
nuestros cuerpos
Llega mi ritual cera y círculos
mi rosa escupida de sangre
Cuando el día es iluminado por nuestros
mágicos candiles
y las horas aúllan sus sádicas canciones y
succionan con ahínco
en la noche cuando los gatos invaden nuestros
cráneos
entonces sabremos que los destructores han
surgido
en el mundo para observar nacer el cataclismo
como la ola de fuego final se derrama de sus
corazones

MUERTE Y FAMA por ALLEN GINSBERG


Cuando yo muera
me da igual lo que pase con mi cuerpo
si lanzan las cenizas al aire, las dispersan
en el
este del Río
o las entierran en una urna en Elizabeth, New
Jersey, cementerio B'nai Israel
Pero quiero un gran funeral
Catedral de San Patricio, iglesia de San
Marcos, la mayor sinagoga de Manhattan
Primero, está la familia, hermano, sobrinos,
activa madrastra Edith de 96 años de edad, tía
Honey la del viejo Newark,
Doctor Joel, primo Mindy, tuerto y uniorejudo
hermano Gene, rubia cuñada Connie, cinco
sobrinos, hermanastros & hermanastras, sus
nietos,
compañero Peter Orlovsky, celadores
Rosenthal & Hale, Bill Morgan...
Luego, el espíritu del Maestro Trungpa
Vajracharya, y están Gelck Rinpoche, Sakyong
Mipham, Dalai Lama alerta, posible visitante
de
Norteamérica
Salchitananda Swani Shivananda, Deborahava
Baba, Karmapa XVI, Dudjon Rinpoche, fantasmas
de Katagari & Suzuki
Baker; Whalen, Daido Loorie, Qwong, frágil y
de pelo blanco Kapleau Roshis, Lama Tarchin...
Después los más importantes, amantes de todo
un medio siglo
Docenas, un centenar, más, colegas mayores
calvos & ricos
jóvenes conocidos recientemente desnudos en
la cama, multitudes sorprendidas de verse unas
a
otras,
innumerables íntimos, intercambiando
recuerdos
"Él me enseñó a meditar, ahora soy un antiguo
veterano del retiro de los mil días..."
"Yo toqué música en los andenes del metro,
soy hetero pero le quise y me quiso"
"A los 19 sentí que me quería más que nadie
nunca"
"Nos tumbamos bajo mantas, cotilleos, leyó
poemas míos, abrazos & besos tripa contra
tripa,
brazos alrededor uno del otro"
"Yo siempre me meto en la cama con ropa
interior & por la mañana los calzoncillos
estaban en el suelo"
"Los japoneses siempre querían que me
enrollara con un maestro"
"Hablamos la noche entera de Kerouac &
Cassidy sentados como Budas, luego dormimos
en su cama de capitán"
"Parecía necesitar mucho afecto, una pena
no hacerle feliz"
"Antes nunca estuve en la cama desnudo con
nadie, fue tan cariñoso, el estómago
se me estremeció cuando deslizó el dedo por
mi abdomen de pezones a caderas..."
"Lo único que hice fue estar tumbado con los
ojos cerrados, él hizo que me corriera con la
boca & los dedos deslizándose por la cintura"
"Me hizo una mamada maravillosa"
Así son las conversaciones de amantes de 1946,
el espíritu de Neal Cassidy mezclándose
con carne y sangre de la juventud de 1997
y sorpresa: "¿También tú? ¡Si yo creía que
eras hetero!"
"Lo soy, pero Ginsberg fue una excepción,
por algún motivo me gustó"
"Olvidé si yo era hetero, gay, loca o
divertido,
era yo mismo tierno y cariñoso para que me
besen la coronilla,
la frente, garganta, corazón & plexo solar,
en pleno vientre, en la polla me dio mucho
placer
con la lengua en el culo"
"Me encantaba el modo en que recitaba:
"Pero a mi espalda siempre oigo el carruaje
alado
del tiempo que se apresura acercándose", manos
juntas, ojo en el ojo, en la almohada..."
Entre amantes, una hermosa juventud que
ofrece el trasero
"Yo asistí a sus clases de poesía, era chaval
de
17 años, hice algunos recados hasta su piso
sin ascensor,
me sedujo y no quería, hizo que me corriera,
fui a casa, nunca le volví a ver, nunca
quise..."
"No se podía levantar pero me quería",
"Un viejo limpio",
"Se aseguró de que yo me corriera antes"
Esta es la multitud más orgullosa sorprendida
en el lugar de honor de la ceremonia...
Luego poetas & músicos -bandas grunge de
universitariosenvejecidas
estrellas del rock, Beatles,
fieles guitarras que acompañan directores gay
de música clásica,
desconocidos compositores de jazz muy pasado,
trompetistas funky, bajos con arco & trompas,
genios negros,
cantantes de folk, violines, con dobro,
pandereta, armónica, mandolina,
arpa de boca, silbatos y zazoos
Después artistas italianos realistas
románticos
educados en los años 60 en la India, pintorespoetas
toscanos, los últimos fauves, dibujantes
clásicos de Massachusetts, diablillos
surrealistas
casados con mujeres del continente, pobreza,
cuadernos de dibujo, maestros de escayola,
óleo,
acuarela de las provincias norteamericanas.
Luego profesores de instituto, solitarios
bibliotecarios irlandeses, delicados
bibliófilos,
tropas de liberación sexual, mejor dicho
ejércitos,
damas de uno y otro sexo.
"Le vi docenas de veces y nunca recordaba mi
nombre, de todos modos le quería, un auténtico
artista"
"Un ataque de nervios después de la
menopausia,
el humor de su poesía me salvó del suicidio"
"Charmant, un genio de modales modestos,
fregaba los platos, estuvo invitado una semana
en mi estudio de Budapest"
Miles de lectores, "Aullido me cambió la vida
en Libertyville, Illinois"
"Le vi leer en Montclair State Reacher College
y decidí ser poeta..."
"Me enganchó, empecé con rock de garaje
cantando canciones en Kansas City"
"Kaddish me hizo llorar por mí mismo y por
mi padre que vivía en Nevada City"
"Padre Muerte me consoló cuando mi
hermana murió en Boston, en 1982"
"Leí lo que dijo en una revista, me puso
en órbita, comprendí que por ahí había otros
como
yo"
Bardos sordos & mudos firmando brillantes
gestos con la mano
Luego periodistas, secretarias de editores,
agentes, retratistas y aficionados a la
fotografía,
críticos de rock, trabajadores culturales
historiadores de la cultura vienen a
presenciar el
histórico funeral
Super-fans, poetastros, beatniks de
edad madura & seguidores fieles de los
Grateful Dead,
cazadores de autógrafos, distinguidos
paparazzi,
mirones inteligentes
Todos saben que fueron parte de la "Historia"
exceptuados los muertos que nunca supieron
lo que pasaba exactamente
ni siquiera cuando yo estaba vivo.

LUCIEN MEDIANOCHE por JACK KEROUAC


Morir es éxtasis.
No soy un maestro, ni un
Sabio, ni un Roshi, ni un
escritor o profesor, ni siquiera
un vagabundo del dharma risueño, soy
hijo de mi madre & mi madre
es el universo—
Qué es este universo
sino un montón de olas
Y un deseo anhelante
es una ola
Perteneciente a una ola
en un mundo de olas
Entonces... para qué humillar
a ninguna ola?
Ven, ola, OLA!
El rebuzno del burro
brotando jijo
Es una triste sacudida solitaria
por tu amor
Amante ola
Y qué es Dios?
Lo inexpresable, lo inenarrable,
Alégrate en el Cordero, canta
Chistopher el Espabilado, que
me vuelve loco, porque
es tan espabilado, y yo soy
tan espabilado, y ambos
estamos locos.
No —¿qué es Dios?
Lo imposible, lo censurable
Incensurable Precio-dente
del Universo Pepsi-dente
Pero sin cuerpo & sin cerebro
sin ocupaciones y sin ataduras
sin velas y sin altura
nada sabio y nada espabilado
nada nada, nada no-nada
nada algo, no-palabra, sí-palabra,
todo, lo que sea, Dios
el tipo que no es un tipo,
la cosa que no puede ser
y puede
y es
y no es
Kayo Mullins siempre está gritando
y robándoles los zapatos a los viejos
La luna vuelve a casa borracha, catacrock,
Alguien le pegó con un orinal
El Mayor Hopple siempre está bufando
¡Coño! Blaf blaf y todo eso
Enseñando a los niños a volar cometas
Y rompiendo ventanas de fama
¡Pobre de mí! Lil Abner se ha ido
Su hermano está bien, Daisy Mae
y el Niño-lobo.
¿Y a quién le importa?
Los argumentos me ponen enfermo
todo lo que quiero es C'est Foi
Esperanza alguna vez
mierda en el árbol
Estoy cansado de que se rían de mí
y me hablen de imágenes enfermas
Ejem, cof cof
Creo que me desharé de todo esto
Se lo voy a dar al gato

CRISTO SE BAJÓ por LAWRENCE FERLINGHETTI


Cristo se bajó
de Su Árbol desnudo
este año
y huyó a donde
no hubieran árboles de navidad arrancados
Cristo se bajó
De su árbol desnudo
Y huyó a donde
No hubiera árboles de navidad dorados
ni árboles de Navidad plateados
ni árboles de Navidad de papel de estaño
ni árboles de Navidad de plástico rosado
ni árboles de Navidad de oro
ni árboles de Navidad negros
ni árboles de Navidad celestes
adornados con velitas eléctricas de lata
y tíos pesados y creídos
Cristo se bajó
de su Árbol desnudo
este año
y huyó a donde
ningún intrépido vendedor ambulante de Biblias
recorriera el países
en un cadillac de dos tonos
y donde ningún nacimiento de Sears Roebuck
completo con niño de plástico y pesebre
llegara por correo certificado
el niño con entrega inmediata
y donde los Magos de televisión
no cantaran alabanzas al Whisky Lord Calvert
Cristo se bajó
de su árbol desnudo
este año
y huyó a donde
ningún gordo desconocido y bonachón
vestido de franela roja
con barba de mentira
caminara haciéndose pasar
por una especie de santo del Polo Norte
a través del desierto de Belen Pennsylvania
en un trineo Volkswagen
arrastrando por renos retozones de Adirondack
con nombres alemanes
y cargado de sacos de Humildes Regalos
de Sacks de la Quinta Avenida
para el Niño Dios que cada uno se imagina
Cristo se bajó
de su árbol desnudo
este año
y huyó a donde
los cantadores de villancicos de Bing Crosby
no lloriquearan que la Nochebuena es fría
y los ángeles del radio City
no patinaran sin alas
en un país de las maravillas todo nevado
entrando a un cielo de alegres cascabeles
diariamente a los 8:30
con matinés de la Misa del Gallo
Cristo se bajó
de su árbol desnudo
este año
y se fue a refugiar silenciosamente en
el vientre de una anónima María otra vez
donde en la noche oscura
del alma anónima de cada uno
el espera otra vez
una inimaginable
e imposible
inmaculada Reconcepción
la más loca
de las Segundas Venidas

DEFENSA DEL ÁRBOL por NICANOR PARRA


Por qué te entregas a esa piedra
Niño de ojos almendrados
Con el impuro pensamiento.
De derramarla contra el árbol.
Quien no hace nunca daño a nadie
No se merece tan mal trato.
Ya sea sauce pensativo
Ya melancólico naranjo
Debe ser siempre por el hombre
Bien distinguido y respetado:
Niño perverso que lo hiera
Hiere a su padre y a su hermano.
Yo no comprendo, francamente,
Cómo es posible que un muchacho,
Tenga este gesto tan indigno
Siendo tan rubio y delicado.
Seguramente que tu madre
No sabe el cuervo que ha criado,
Te cree un hombre verdadero,
Yo pienso todo lo contrario:
Creo que no hay en todo Chile
Niño tan malintencionado.
¡Por qué te entregas a esa piedra
Como a un puñal envenenado,
Tú que comprendes claramente
La gran persona que es el árbol!
El da la fruta deleitosa
Más que la leche, más que el nardo;
Leña de oro en el invierno,
Sombra de plata en el verano
Y, lo que es más que todo junto,
Crea los vientos y los pájaros.
Piénsalo bien y reconoce
Que no hay amigo como el árbol,
Adonde quiera que te-vuelvas
Siempre lo encuentras a tu lado,
Vayas pisando tierra firme
.O móvil mar alborotado,
Estés meciéndote en la cuna
0 bien un día agonizando,
Más fiel que el vidrio del espejo
Y más sumiso que un esclavo.
Medita un poco lo que haces
Mira que Dios te está mirando,
Ruega al Señor que te perdone
De tan gravísimo pecado
Y nunca más la piedra ingrata
Salga silbando de tu mano.


EL DIABLO ESTABA ENFERMO por BRUCE ELLIOT


Habían transcurrido evos desde que un paciente violento de verdad atravesó por la
fuerza el umbral del Asilo de Cuerdos, Había pasado tanto tiempo, que el ojo del
observador ya no se detenía para leer las palabras fundidas en el duradero cristometal
que figuraba en la entrada. Antaño un desafío a lo desconocido, el tiempo las había
convertido en una frase típica: “Un malvado no es más que un héroe enfermo". La
autenticidad de tal divisa era probada, ya no merecía consideraci6n. Pero las palabras
permanecieron allí... hasta el día en el que Acleptos tomó el cincel para cambiar dos de
ellas.
Todo comenzó porque hallar un tema inédito para una tesis se había hecho más difícil
que graduarse. Acleptos descubrió, después de ardua investigación, tres temas que
creyó podrían ser aceptados por la Máquina como originales.
Tragó saliva al presentar la lista al ojo omnisciente del computador. Decía: Sedimento
activado y qué hacían los antiguos con él. La Caída de la democracia y por qué se
produjo. Diablos, demonios y demonología:
La Máquina contestó casi al punto: "En el año 4357 Jac Bard escribió la última palabra
sobre sedimento activado. Doscientos años más tarde el último elemento desconocido
con relación a la caída de la democracia fue analizado detalladamente por el historiador
Hermios".
Hubo una breve pausa. Acleptos contuvo la respiración. Si el último había sido ya
estudiado, necesitaría otros veinte años de trabajo para hallar más posibles temas. La
Máquina respondió: "Hay dos aspectos de los demonios que hasta ahora nadie me ha
propuesto. Consiste en si son reales o imaginables, y si son reales, lo que son. Si son
imaginarios, cómo se producen".
Acleptos sintió que su interior se inundaba de una nueva vida y esperanza. Enderezó
sus hombros y se alejó de la: Máquina. Por fin, después de tantos años tenía una
oportunidad. Por supuesto _y el pensamiento le hizo dudar_, por supuesto, era
probable que no consiguiera arrojar nueva luz sobre tal problema. Pero ya disponía de
algo con qué trabajar. Los años pasados en las enormes bibliotecas, y todo el trabajo
efectuado en casi todos los campos del saber humano, habían producido al fin algún
resultado.
Una década atrás, la última vez que presentó una lista a la Máquina, había creído
encontrar un tema cuando descubrió referencias, en la sala de documentos antiguos,
sobre alguien conocido bajo el nombre de Dios. Lo que le había llamado la atención
había sido la letra "D" mayúscula aplicada al nombre. Pero la Máquina le había
proporcionado una gran cantidad de detalles sobre aquel tema, terminando con un
texto escrito hacía unos mil años y en el que se demostraba la inexistencia de tal ser.
Esta tesis, así creía la Máquina, había acabado con todas las futuras especulaciones
sobre el tema.
Por simple curiosidad, Acleptos había comprobado la referencia y se mostró conforme
como siempre, con el dictamen de la Máquina.
Había sido en verdad un golpe de genio pensar en la antitesis de Dios, decidió Acleptos
sonriendo para sí. Ahora podría seguir adelante. Realizaría sus investigaciones, se
graduaría, y entonces... entonces ya no habría nada que le detuviese. Podría
abandonar la Tierra y dar su próximo paso. Echó la cabeza hacia atrás para contemplar
las estrellas. Aquel era el camino a seguir. Se permanecía atado a la Tierra hasta
efectuar alguna investigación original, pero una vez terminada el derecho autorizaba
emigrar adonde se quisiera.
Había un planeta más allá de Alfa Centauro, que ella había elegido. Y le había
prometido esperarle por mucho tiempo que pasara. Acleptos no se sintió tan deprimido
en su vida como el día que la Máquina aprobó la tesis de ella. Durante largo tiempo
tuvo la impresión de haberla perdido para siempre. Pero ahora los años ya no parecían
interminables. Su investigación había dado resultado.
Silbando alegremente penetró en el archivo y comenzó a trabajar. Oprimiendo el botón
que mostraba las letras d-i-a y d-e-m-o, esperó a que el intrincado sistema de relés
ejecutase su función. Con un suave zumbido resbalaron por el tubo neumático los
carretes adecuados.
Tres semanas más tarde decidió que poseía más conocimientos sobre diablos,
demonios y "otras bestias de piernas largas que vagan durante la noche" que cualquier
otro habitante de la tierra. Acleptos movió la cabeza pensativo. ¡Pensar que el hombre
había descendido tan bajo como para creer en tales cosas!
Se vio obligado a trabajar horas extraordinarias en la máquina de traducir. Todo cuanto
había encontrado estaba escrito en latín. ¡Y pensar, también, que durante todos sus
años de estudio jamás había oído hablar de aquella lengua!
¡Qué basura! Acleptos se indignaba al descubrir la existencia de una época en la que el
homo sapiens había creído en tales tonterías. Increíble, pero aquello ocurrió
muchísimos años antes. Se encogió de hombros. Llegó el momento de ponerse a
trabajar sobre el problema básico. Su más íntimo amigo, Ttom, entró en el laboratorio
de investigación. Ni siquiera le había hecho una visita. ¡Ni tampoco le había
comunicado su éxito!
_¿Qué...?
Ttom examinó de una ojeada la impecable estancia verde. Sobre la mesa de cristal, un
cocodrilo disecado le miraba fijamente. Descansando contra su escamosa piel había
vasijas de vidrio de diferentes formas y rodeaban al saurio cajas, bandejas con polvillo.
Sobre la pared una máquina del tiempo anunció:
_...Esta noche habrá luna llena, y...
Acleptos la apagó.
_¡Llegas oportunamente! _exclamó con alegría.
_¿Para qué?
Tras esta pregunta el rostro de Ttom se sonrojó como el de un niño y exclamó a
continuación:
_¡Lo has conseguido! ¡Has encontrado un tema!...¡Acleptos... me alegro tanto!
_Gracias.
Y acto seguido Acleptos se vio obligado a preguntar a su vez:
_¿y tú?
_Todavía nada...
Pero Ttom se sentía demasiado contento por el éxito de su amigo que volvió a
preguntar:
_¿Y se puede saber qué has encontrado?
-Diablos y demonios _respondió Acleptos, iniciando de nuevo la mezcla de unos
cuantos polvos.
_¿Qué es eso?
_Una superstición primitiva. Mi trabajo consiste en averiguar si fueron reales o sólo una
palabra para designar a los malvados o enfermos... o lo que los antiguos denominaban
con estas palabras.
_¿Cómo piensas hacerlo? ¿Qué son todas esas cosas que tienes ahí? _preguntó
Ttom, señalando los objetos que había sobre la mesa.
-Voy a seguir las fórmulas anotadas en unos viejos manuscritos y observar qué sucede.
Acleptos había trabajado mucho para reunir todos los extraños objetos que el
manuscrito mencionaba. Y miró hacia la mesa y vio que tenia cuanto necesitaba.
Aquella misma noche, con la luna llena...
_Muchos elementos intervienen en el proceso de "conjurar demonios". Si quieres
esperar, quizá lo encuentres interesante.
_Naturalmente. No tengo nada que hacer. Pensé que había tropezado con algo
nuevo..., y lo de siempre, alguien se me había adelantado ya. Acleptos, ¿qué sucederá
cuando ya no queden más campos de saber humano, cuando no haya temas que
tratar, ni nada sobre lo que escribir?
_¡Yo me hacía esa misma pregunta hasta que descubrí a los demonios! Pero creo que
eso tardará en ocurrir y que la Máquina habrá tomado ya sus medidas.
_Estoy empezando a creer que ya ha llegado el momento. Acleptos, ¡eres el único que
ha encontrado un tema en cinco años!
Y al pronunciar estas últimas palabras, Ttom trató de esconder una nota de amargura.
_Sé lo que diría la Máquina, Ttom. _le respondió Acleptos_. Diría que si yo he
descubierto un tema también puedes hacerlo tú.
Al tiempo que hablaba, Acleptos vertió un liquido rojo en una probeta y luego añadió
cierta cantidad de polvillo violeta.
Ttom gruñó:
_Supongo que tienes razón. Sin embargo, olvidemos mis problemas. ¿Qué sucede
ahora?
_Nada hasta la medianoche. Cuando la luna esté llena, pronunciaré ciertas palabras,
encenderé estas cosas que hay aquí _en el manuscrito las llaman velas_ y aguardaré
la aparición de un diablo o un demonio.
Ambos se echaron a reír.
A medianoche, todavía sonriente, Ttom, tomó asiento al borde de un dibujo peculiar
que Acleptos había trazado en el suelo. Se llamaba pentáculo. Acleptos había colocado
una vela negra en cada uno de sus ángulos. También había quemado ciertos productos
químicos, pronunciando unas frases que Ttom ni siquiera trató de entender.
Al principio fue divertido. A medida que pasaba el tiempo, los dos hombres se
impacientaron. Nada sucedía. Acleptos dejó de pronunciar sus extrañas frases y dijo:
_Bien, ya conozco la respuesta a la primera pregunta de la Máquina. Los demonios son
imaginarios y no reales.
Y entonces fue cuando sucedió.
Se extendió por la estancia un olor mucho más intenso que el de los productos
químicos. Luego se produjo una especie de gris luminosidad cerca del dibujo trazado
en el suelo.
Acleptos gritó:
_¡Ttom, lo olvidé! Los antiguos libros dicen que es preciso permanecer dentro del
pentáculo para protegerse... de lo que sea.
Poniéndose en pie de un salto, Ttom se acercó precipitadamente al pentáculo. Pero
antes de lograrlo, la cosa se había hecho ya sólida. Alzó sus cerrados párpados y
cuando sus ojos se fijaron en él, vio tanta malevolencia concentrada en aquella mirada
que Ttom sintió algo que jamás había experimentado antes. Sólo gracias a sus
numerosas y variadas lecturas supo que tal sensación se denominaba antiguamente
miedo.
La cosa dijo:
_Por fin.
Hasta su voz era enervante. Acleptos estaba aturdido. Había realizado el experimento
porque era el sistema lógico de investigación, pero nunca imaginó que tal experimento
llegase a tener éxito.
La cosa se frotó unos extraños dedos que mostraban muchas falanges, y dijo:
_Miles de años, esperando... esperando en la obscuridad la llamada que nunca
llegaba. Al principio creí que El había vencido..., pero entonces yo habría dejado de
existir.
Encogió sus escamosos hombros y abrió más los ojos rojizos. Eran fascinantes. Las
extrañas pupilas cambiaban constantemente de color. Miró primero a Acleptos y luego
a Ttom y dijo:
_Así que nada ha cambiado. Los adeptos y el sacrificio, como siempre.
La cosa cloqueó en un terrible estertor. Luego añadió:
_¿Qué recompensa deseas a cambio? _preguntó mirando a Acleptos.
La cosa no esperó respuesta. Volvió a frotarse los largos dedos. El sonido resultante
fue lo único que se oyó en la estancia. La cosa miró a Acleptos y dijo:
_Ya veo, nada ha cambiado. Una mujer. Muy bien, aquí está.
La cosa hizo una serie de gestos en el aire y antes de que Acleptos pudiese aclarar la
garganta para negar, ella ya estaba allí. Parecía atemorizada. Sus cabellos eran lo más
hermoso que Acleptos hubiese visto en su vida. Y también su cuerpo. Estaba desnuda,
como él había imaginado, puesto que el planeta elegido por ella era cálido. Pero no
había vergüenza en su actitud. Sólo temor.
_¡Envíala de nuevo allí! ¿Cómo te atreves a arrastrarla por el espacio interestelar?
¡Estúpido! ¡Podías haberla matado!
Acleptos ya no temía la cosa. El único pánico que experimentaba era por su amada.
La mujer desapareció con la misma rapidez que se había presentado:
La cosa gruñó:
_No sabía que la amabas. Creí que era únicamente el sexo lo que deseabas..., ¿acaso
quieres oro? Todos codician oro...
Y una vez más hizo extraños gestos en el aire.
Acleptos comprendió que la situación se estaba haciendo ridícula. Aclaró la garganta y
dijo:
_¡Basta!
La cosa se detuvo en su trabajo, y de ser capaz de exteriorizar alguna emoción, ésta
habría sido la sorpresa. Luego preguntó:
_¿Ahora qué? ¿Cómo conseguiré oro para ti si me interrumpes?
Acleptos estaba indignado. La indignación al igual que el temor que la había Precedido,
era una nueva emoción para él. Respondió:
_No te muevas. Soy el amo y tú el esclavo.
Aquellas palabras estaban en las indicaciones que había leído. Ignoraba el significado
de ambas palabras, pero el libro ponía mucho. énfasis en ellas.
La cosa mantuvo inmóvil su cabeza, pero sus ojos observaron con deseo el cuerpo de
Ttom.
Dominando su nueva emoci6n, Acleptos dijo:
_No pareces comprender. No deseo oro...
Ttom dijo:
_Recuerdo esa palabra en mis lecturas. Los antiguos solían cambiarlo por plomo o por
algún metal valioso que fuera parecido.
Acleptos prosiguió:
_Y, desde luego, no quiero que ella regrese de Alfa Centauro.
_¡Poder! _exclamó la cosa sonriendo_. Eso nunca falla. Cuando son demasiado viejos
para el sexo y demasiado ricos para el oro, siempre desean poder.
Y sus manos comenzaron a moverse nuevamente.
_¡Alto! -gritó Acleptos por primera vez en su vida.
La cosa se paralizó.
Acleptos indicó:
_No hagas eso otra vez. ¡Me molesta! No quiero poder y no me digas lo que es porque
no me interesa. Ahora, no te muevas de ahí y contesta algunas preguntas.
_La cosa pareció encogerse un poco, y preguntó casi con timidez:
_Pero..., ¿para qué me has llamado? Si no quieres nada de mí, tampoco puedo aceptar
nada de ti...
La cosa abrió los ojos y los clavó en Ttom, mientras con la punta de la lengua
humedecía sus escamosos labios.
_Quiero alguna información. ¿Cuánto tiempo vivís... los demonios?
_¿Vivir... ? Siempre, por supuesto.
_¿Y cuál es vuestra función?
_Tentar al hombre para apartarle de la senda del bien.
Las palabras surgían velozmente de labios de la cosa, pero Acleptos no acababa de
entenderlas del todo. Sin embargo, quedaban grabadas para volver a escucharlas más
tarde y darles algún sentido.
_¿Por qué deseáis hacer eso? _interrogó Acleptos.
El demonio le miró como si dudase de su estado mental. Respondió:
_Para que el hombre disponga libremente de su voluntad, desde luego. Debe escoger
entre el bien y el mal.
_¿Qué significan esas palabras... el bien y el mal?
El demonio tomó asiento sobre sus talones sin prestar la menor atención a las espuelas
que se hundían en sus propias posaderas. Volvió a contestar:
_Todos estos años sentado en la oscuridad, y que ahora me llamen para esto...
Agitó la cabeza y de pronto pareció adoptar una especie de decisión. Se puso en pie y
luego, se lanzó sobre Ttom.
Acleptos alzó el arma especial y oprimió el botón. La extraña criatura se paralizó de
modo instantáneo para caer al suelo boca abajo.
Ttom tragó saliva y dijo:
---Creí que nunca ibas a usarla. Llamaré al Asilo de Cuerdos para que se lleven a esta
pobre criatura enferma.
Asintiendo con un movimiento de cabeza, Acleptos dijo:
_Esto es mucho más interesante de lo que había supuesto.
Luego tomó asiento, pensativo, hasta que llegó el ambu-bus. Era la primera llamada
urgente que el Asilo recibía desde hacía un siglo, pero los dispositivos funcionaron
perfectamente.
Ttom y Acleptos observaron cómo los robots recogían a la cosa y la alzaban en sus
brazos de metal. Después les siguieron hasta que colocaron la cosa en el ambu-bus,
que partió velozmente hacia el Asilo.
A medio camino, Acleptos habló por primera vez:
_¿Te das cuenta de la ironía que hay en todo esto? _preguntó.
_¿A qué te refieres?
Ttom todavía contemplaba a la cosa, que yacía como si estuviese muerta.
_Los diablos, ¿te das cuenta de lo que son? No son más que seres con otra dimensión.
De alguna manera, en alguna época, un ser humano, en épocas muy remotas, utilizó
las matemáticas, para superar la barrera de las dimensiones. Sin saber que hacía,
envuelto en plena superstici6n, pensó que los sortilegios constituían una llamada,
cuando el dibujo, el calor de las velas y las palabras misteriosas, se combinan en una
clave que abría esa otra dimensión.
_Bien, parece razonable. ¿Dónde está la ironía?
Acleptos parecía a punto de llorar. Respondió:
_¿No comprendes? La humanidad luchaba por salir de las tinieblas, cuando siempre
sus hermanos ignorados e inmortales podían conquistar el espacio simplemente
colocando sus manos en el. punto preciso. El hombre, ciego por sus creencias
supersticiosas, fue incapaz de aprender nada de estos "diablos". Pero la peor ironía es
que los "diablos" no podían ayudar al hombre porque eran deficientes mentales...
Ttom asintió con un movimiento de cabeza.
_Una raza casi imbécil y de talento increíble vivía cerca de nosotros y nunca lo
supimos. La. Máquina tiene razón. Tenemos mucho que aprender. Me equivocaba
cuando dije que todo era ya conocido.
Tal vez el arma usada no se hallaba a punto o el diablo poseía formidables poderes de
recuperación, pero el caso es que al apearse del ambu-bus la extraña criatura
despertó. Empezó a gritar, cuando los robots intentaron que traspasasen el umbral del
Asilo de Cuerdos.
Se debatió de tal manera que incluso las cintas de metal que animaban a los robots se
tensaron. Acleptos vio como las manos de la criatura comenzaban a moverse como
antes.
Gritó a los androides que le retenían:
_¡Sujetarle las manos!
Las manos metálicas se plegaron sobre los largos dedos que se retorcían y la cosa
dejó de luchar. Se abrió una puerta y uno de los doctores le dirigió hacia ellos.
Dijo:
_¿Qué es eso?
Mientras Acleptos se lo explicaba, Ttom pasó un dedo suavemente sobre las palabras
que formaban la divisa de la puerta. Vela las palabras, sus dedos las sentían, pero las
había visto demasiadas veces. No quedaron grabadas en su mente.
Cuando Acleptos terminó, el doctor dijo:
_Entiendo. Bien, lo arreglaremos inmediatamente. ¡Será curioso hacer recuperar el
sentido común a otra criatura dimensional!
Acleptos preguntó:
_Cree usted que está enfermo o que se trata de un estúpido?
_El doctor sonrió.
_Enfermo. Estoy seguro. Ningún ser sano se hubiese comportado de ese modo. ¿Le
gustaría verlo?
_Desde luego. Siento un gran interés.
Acleptos tomó por un brazo a Ttom y añadió:
_...Imagínate, si logramos curarle, significará la Comunicación con toda una raza de
criaturas. ¿No es maravilloso?
_Acleptos _murmuró Ttom con tono preocupado_, hay algo que no hemos tenido en
cuenta. En todas mis lecturas, en todos los datos de que disponemos sobre el universo
y sus extrañas criaturas, nunca hallé nada referente a la inmortalidad. ¿Has pensado
en esto?
_Naturalmente, pero eso es otra prueba de la razón que tiene la Máquina al asegurar
que no lo conocemos todo. ¡Es tan emocionante! Me cuesta trabajo esperar a
contárselo. ¿No será una sorpresa para ella saber que no fue un sueño su presencia
en mi laboratorio, sino .que realmente estuvo allí, atravesando el espacio y el tiempo
junto a una criatura enferma que ha vivido siempre?
En la sala de operaciones no había escalpelos, esponjas, ni grapas. El doctor extendió
a la cosa sobre la mesa. Los androides la sostuvieron por las manos..El doctor tomó un
instrumento. Una luz intermitente surgió de sus lentes en forma de S. El doctor bañó la
cosa con la luz y luego dijo:
_Sólo será un momento. Es decir, si da resultado. De lo contrario habrá que tomar
otras muchas medidas.
Súbitamente su voz se quebró. Acleptos retrocedió de la mesa hasta que su espalda
tocó la pared. Ttom abrió la boca, asombrado. Únicamente los robots permanecieron
impasibles.
Pues la cosa estaba cambiando. En los lugares donde llegaba la luz caían las
escamas.
El doctor ordenó a los robots:
_¡Dejadla libre!
Al hacerlo así la criatura se alzó en todo su esplendor. Una luz dorada iluminaba su
dulce rostro. Se acercó hasta la ventana y la sonrisa que esbozaron sus labios era
como una despedida. Subió un momento al alféizar y se detuvo unos segundos antes
de extender unas enormes alas blancas.
Luego murmuró:
_Pax vobiscum.
Las alas se agitaron y se fue, envuelto en serenidad.
Esa fue la razón de que Acleptos cambiara las palabras de la divisa que campeaba en
la entrada del Asilo de Cuerdos. Ahora decían:
Un diablo no es más que un ángel enfermo
La máquina se ha detenido, por supuesto. Su razón de ser y su fuerza era la
infalibilidad. Y estaba equivocada sobre la tesis relativa a la existencia de Dios con una
D mayúscula.

MUERTE,ODA por JOHN FORBES


Muerte, eres más exitosa que USA,
incluso si optamos por no unirnos a ti, lo hacemos.
Recién me he dado cuenta de esta conscripción
donde el mármol de ninguno resalta;
de nada sirve tallar tu nombre en un árbol, intercambiar votos
o no pisar las grietas por la suerte
donde no hay anomalías estadísticas
& tú no sabes el día ni la hora, o incluso si lo sabes
timor mortis conturbat me. Sin duda
pensaríamos esto en un jet que se eleva & la caja negra
registraría cada grito individual infructuoso
pero lo que me exaspera es cuán obligatoria es ...
"nunca fue un miembro" escribieron en su tumba.
Al menos irse de juerga llega a ser heroico & puedo ver
por qué a los victorianos
les gustaba tanto dibujar escenas de lechos de muerte:
amontonados ante nuestro hermoso siglo, ellos sabían
de qué se trataban los nervios de la primera noche.



PREGUNTAS por JUAN GELMAN



ya que navegas por mi sangre y conoces mis límites y me despiertas en la mitad del día para acostarme en tu recuerdo y eres furia de mí paciencia para mí dime qué diablos hago por qué te necesito quién eres muda sola recorriéndome razón de mi pasión por qué quiero llenarte solamente de mí y abarcarte acabarte mezclarme a tus huesitos y eres única patria contra las bestias el olvido

ASI ES ASI ES por JUAN GELMAN


es buena y bella como el mar
es oscura anterior rostros de mi silencio
ella es inmensa bajo el sol
en la noche crepita su profundo animal
tierra sin descubrir
no tenés nombre todavía


LOS CARGADORES DE AMBAR por MAHFUD MASSIS


¡Ay, ya tengo enmohecida la pleura por vosotros,
cargadores de ámbar,
y debajo de mí hay un esqueleto que abre y cierra la boca.
Yo avancé sobre el mundo con aves de mi dominio,
y era mi corazón el más sombrío del imperio.
Mi helada leche de centurión,
y el llanto de siete toros hemafroditas
sustentaban mi casa.
Pero, ay, por vosotros, cargadores de ámbar,
vengo roncando por la eternidad hace treinta siglos.


De azucenas de pus voy coronado,
Y un hipo siniestro me alza las solapas del ataúd,
poblando mi corazón de judíos y sepultureros.


Un ángel exonera el vientre sobre el monte sagrado,
y en el muro de piedra
hace sonar la histeria del tambor de los muertos.
Cargadores de ámbar ¡devolvedme el ala izquierda de mi vida!
y tú, bailarina de los sepulcros,

sepúltame en los muros de tu casa, lejos de las serpientes.

REINA DEL ARPA Y DEL AMOR por JULIO HERRERA Y REISSIG


Evocadora de Jerusalenes
de las graves Afroditas místicas,
de Salomón el creador de harenes
y sumo pájaro de las lingüísticas...
Duermen tus manos de prerrafaelísticas
insinuaciones todos mis vaivenes;
manos que son custodias eucarísticas
para las regias hostias de tus sienes.
¡Vamos a Dios! Entre floridos cánticos,
piquen tus dedos, pájaros románticos,
el Arpa antigua del vergel de Sión...
Y alzando a ti mi beso, en un hipnótico
rapto de azul, como en un cáliz gótico
beberé el vino de tu corazón.

LOS SACRIFICIOS NO SIEMPRE ESTÁN DE MÁS por VICTOR MUNITA FRITIS


Como un acto de Fe
pleno
le grité en lengua
que la amaba
ella miró de reojo
y con las manitos pegadas
movió un dedo
y me dijo:
-ven.
Yo ni tonto ni perezoso
aunque el sol caía sobre mí
caminé con las rodillas sangrantes
hasta sus pies
y dijo:
-Para qué te esfuerzas tanto hijo mío
yo siempre te he amado.

domingo, mayo 11, 2014

SUEÑO AZUL por ELICURA CHIHUAILAF


La casa Azul en que nací está
situada en una colina
rodeada de hualles, un sauce
nogales, castaños
un aromo primaveral en invierno
-un sol con dulzor a miel de ulmoschilcos
rodeados a su vez de picaflores
que no sabíamos si eran realidad
o visión: ¡tan efímeros!
En invierno sentimos caer los robles
partidos por los rayos
En los atardeceres salimos, bajo la lluvia
o los arreboles
a buscar las ovejas
-a veces tuvimos que llorar
la muerte de algunas de ellas
navegando sobre las aguas-
Por las noches oímos los cantos
cuentos y adivinanzas
a orillas del fogón
respirando el aroma del pan
horneado por mi abuela
mi madre o la tía María
mientras mi padre y mi abuelo
-Lonko de la comunidadobservaban
con atención y respeto
Hablo de la memoria de mi niñez
y no de una sociedad idílica
Allí, me parece, aprendí lo que
era la poesía
Las grandezas de la vida
cotidiana
pero sobre todo sus detalles
el destello del fuego, de los
ojos, de las manos
Sentado en las rodillas de mi
abuela oí las primeras
historias de árboles
y piedras que dialogan entre sí
con los animales y con la gente
Nada más, me decía, hay que
aprender a interpretar
sus signos
y a percibir sus sonidos
que suelen esconderse
en el viento
Tal como mi madre ahora, ella
era silenciosa y tenía una
paciencia a toda prueba
Solía verla caminar de un lugar
a otro
haciendo girar el huso
retorciendo la blancura
de la lana
Hilos que, en el telar de las
noches, se iban convirtiendo
en hermosos tejidos
Como mis hermanos y hermanas
-más de una vez- intenté aprender
ese arte, sin éxito
Pero guardé en mi memoria el
contenido de los dibujos
que hablaban de la creación
y resurgimiento del mundo mapuche
de fuerzas protectoras, de
volcanes, de flores y aves
También con mi abuelo
compartimos muchas noches
a la intemperie
Largos silencios, largos relatos
que nos hablaban del origen
de la gente nuestra
del Primer Espíritu mapuche
arrojado desde el Azul
De las almas que colgaban
en el infinito
como estrellas
Nos enseñaba los caminos del
cielo, sus ríos, sus señales
Cada primavera lo veía portando
flores en sus orejas
y en la solapa de su vestón
o caminando descalzo sobre
el rocío de la mañana
También lo recuerdo cabalgando
bajo la lluvia torrencial
de un invierno entre bosques
enormes
Era un hombre delgado y firme
Vagando entre riachuelos
bosques y nubes, veo pasar
las estaciones:
Brotes de Luna fría (invierno)
Lunadel verdor (primavera)
Luna de los primeros frutos
(fin de la primavera
y comienzo del verano)
Luna de los frutos abundantes
(verano)
y Luna de los brotes cenicientos
(otoño)
Salgo con mi madre y mi padre
a buscar remedios y hongos
La menta para el estómago
el toronjil para la pena
el matico para el hígado y para
las heridas
el coralillo para los riñones
-iba diciendo ella
Bailan, bailan, los remedios
de la montaña -agregaba él
haciendo que levantara las
hierbas entre mis manos
Aprendo entonces los nombres de
las flores y de las plantas
Los insectos cumplen su función
Nada está de más en este mundo
El universo es una dualidad
lo bueno no existe sin lo malo
La Tierra no pertenece a la gente
Mapuche significa Gente de la
Tierra -me iban diciendo
En el otoño los esteros
comenzaban a brillar
El espíritu del agua moviéndose
sobre el lecho pedregoso
el agua emergiendo desde los ojos
de la Tierra
Cada año corría yo a la montaña
para asistir a la maravillosa
ceremonia de la naturaleza
Luego llegaba el invierno
a purificar la Tierra
para el inicio de los nuevos
Sueños y sembrados
A veces los guairaos pasaban
anunciándonos la enfermedad
o la muerte
Sufría yo pensando que alguno
de los Mayores que amaba
tendría que encaminarse hacia las
orillas del Río de las Lágrimas
a llamar al balsero de la muerte
para ir a encontrarse con los
Antepasados
y alegrarse en el País Azul
Una madrugada partió mi hermano
Carlitos
Lloviznaba, era un día ceniciento
Salí a perderme en los bosques
de la imaginación
Hoy, les digo a mis hermanas
Rayén y América:
creo que la poesía es sólo
un respirar en paz
-como nos lo recuerda nuestro
Jorge Teilliermientras
como Avestruz del Cielo
por todas las tierras hago vagar
mi pensamiento triste
Y a Gonza, Gabi, Caui, Malen
y Beti, les voy diciendo:
Ahora estoy en el Valle de
la Luna, en Italia
junto al poeta Gabriele Milli
Ahora estoy en Francia
junto a mi hermano Arauco
Ahora estoy en Suecia
junto a Juanito Cameron
y a Lasse Söderberg
Ahora estoy en Alemania
junto a mi querido Santos Chávez
y a Doris
Ahora estoy en Holanda
junto a Marga, a Gonzalo Millán
y a Jimena, Jan y Aafke
Juan y Kata
Llueve, llovizna, amarillea
el viento en Amsterdam
Brillan los canales
en las antiguas lámparas
de hierro
y en los puentes levadizos
Creo ver un tulipán azul
un molino cuyas aspas giran
y despegan
Tenemos deseos de volar:
¡Vamos!, que nada turbe
mis sueños -me digo
Y me dejo llevar por las nubes
hacia lugares desconocidos
por mi corazón.

LA CIUDAD por CONSTANTINO KAVAFIS


Dijiste: “Iré a otra tierra, iré a otro mar.
Una ciudad habrá mejor que ésta,
donde el fracaso es siempre mi condena
y está enterrada —como un muerto— mi alma.
Mi espíritu ¿hasta cuándo irá sin esperanza?
Donde vuelvo los ojos, donde poso la vista
sólo veo las negras rüinas de mi vida,
la que por tantos años sólo supe arruinar”.

No hallarás nuevos sitios, no hallarás otro mares.
Irá contigo siempre la ciudad. En los mismos
barrios y por los mismos rincones vagarás.
En ellos te harás viejo. A la misma ciudad
siempre habrás de llegar. No hay barco ni camino
para ti, ni esperanza de llegar a otra tierra.
La vida que arruinaste aquí, en estas aceras,
en todo el mundo la arruinaste.

SI DULCEMENTE por JUAN GELMAN


si dulcemente por tu cabeza pasaban las olas
del que se tiró al mar/ ¿qué pasa con los hermanitos
que entierraron?/¿hojitas les crecen de los dedos?/¿arbolitos/
[otoños
que los deshojan como mudos?/en silencio
los hermanitos hablan de la vez
que estuvieron a dostres dedos de la muerte/sonrien
recordando/aquel alivio sienten todavía
como si no hubieran morido/como si
paco brillara y rodolfo mirase
toda la olvidadera que solía arrastrar
colgándole del hombro/o haroldo hurgando su amargura
[(siempre)
sacase el as de espadas/puso su boca contra el viento/
aspiró vida/vidas/con sus ojos miró la terrible/
pero ahora están hablando de cuando
operaron con suerte/nadie mató/nadie fue muerto/el enemigo
fue burlado y un poco de la humillación general
se rescató/con corajes/con sueños/tendidos
en todo eso los compañeros/mudos/
deshuesándose en la noche de enero/
quietos por fin/solísimos/ sin besos

NAUFRAGIO (EPILOGO) por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE



Amanecer,
Amanecer
¿ Estoy sangrando?
¿ Estas son heridas
o llora junto a mi,
desconsolada, mi piel ?
son rojas, rojas
lágrimas de tristeza...


NAUFRAGIO X EL PENITENTE por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE



No enmudezcas
las palabras
de este espíritu
siniestro en cavilaciones...
Me es imposible beber de tus ubres vacías,
Desconsuelo, sin llorar
negras lágrimas de angor

Me es imposible guardar silencio
ante mi sombra ausente...
No hay misterios sin cadenas
no hay héroes sin crucifixión
ni mártires que no hayan usurpado
por corto tiempo
ese fuego casi sagrado
que habita en tu confuso corazón...

Quién habita en arañados gritos
el fondo de este , mi espejo,
quién, Miseria , viste de andrajos
y otorga al dolor
sus vísceras corrompidas en la ignominia
y la cruda derrota...

Resta cada tarde aguardar
la onerosa caída del Sol...
crepúsculo que no consuelan
las heridas abiertas del día
la numeración inclemente
de los minutos y pecado.


NAUFRAGIO IX por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE


Ahora que la impronta de mis pies
sobre la arena es inexistente,
golpea el augurio de los Idus de Enero
esa claridad que inundó hasta el último
cobijo de mi alma,
como relámpago de amargura inclemente
la imposibilidad de comprensión
no es ungüento a estas llagas
que quebrantan mi corrompido pecho

Spurinna, tu mención
de límpida mancia no deja de horadar
estos oídos , este entendimiento
que sólo pide un consuelo
ante los restos de este naufragio
ante los desolados residuos de esta ciudad

Ah, latidos vuestra inutilidad
No hace más que acarrear

un veneno de imposible erradicación.

NAUFRAGIO VIII por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE


Los sueños teñían de ámbar las cubiertas,
ese matiz de ocasos que se adhería a las maderas
dulce con ese dulzor que tienen ciertos pétalos
bajo una aurora posterior a la sangre

Sin embargo ahora un carmesí recorre sus nervaduras
cerré mis ojos y me vi corriendo hasta desaparecer

Una desesperación que se apodera
de cada ligamento
un ansia de disolverse en el camino
hasta que ningún ser te rodee , te espíe
se cerciore que eres humano y tienes pies,
se torna no ajeno en ajenidad de bruces
en el regazo del espíritu y retorno


Un campo de amapolas rodeado por susurros
del viento... va el corazón latiendo dentro de la angustia
porque la angustia es tal porque tiene pulmones
y un corazón y en este sueño hay que dejarla atrás,
sin tornar la vista al vaivén de olas que embriaga
imágenes turbias de un prístino pasado

Lobos recorren la cubierta
engullendo a dentelladas groseras,
el corazón de los tripulantes
una nave con la altura de un Argos
cubierta de cadáveres

Correr , correr y correr entre amapolas
hasta que las piernas sean dos haces arrancados
de un ejido y detener la huida
Sólo detener la huida

Ahora que la nave se hunde
y el tiempo parece murmurar
una letanía
que lo va inmovilizando
hasta condensarlo en roca
debajo de nuestros miembros agotados
lobos duermen sobre el pecho de los hombres
Se paralizó el cuerpo...
¿ Dónde, esa pradera de amapolas?

Sólo abro los ojos.


Caen sobre mí
restos de velas negras


NAUFRAGIO VII por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE




En un Mar de frío
en la Luna nueva de Enero
los versos creen que el fin
es idéntico a un relámpago
que aturde y mata
un veneno que suda
de las paredes
que cae desde tus ojos
Son palabras que van
pariendo palabras
que llagan esperanzas
unen manos orando mientras
sus armaduras caen inútiles.

Un soplo de espíritu
Bastaría sólo un soplo
sobre  el mapa sombrío
en que las desventuras
van hiriendo la planta
de los pies

El Mar de lluvias
que rasga hasta las horas
que se revuelcan como
perros moribundos
escarnecidos en la agonía hosca
de la incertidumbre
y los maderos que caen
como cuentas de rosario
esparcidas por el suelo
sin dejar más vestigio
que semblante de versos
rotos por el espanto
heridos por un averno que
intenta engullirnos,
las piernas flaquean
el corazón arranca del pecho
rimas que no deben existir
Dónde la escapatoria sin escape
los brazos que caen inermes
un himno que va pudriéndose
y contaminando un aire
de segundos ausentes


Ah, incertidumbre
clavas espada ardiente
en sacrificios y piras dispuestas
en el error de la fe ciega
en arrojar alas y comenzar a correr
con rodillas que desfallecen
confusión tomando empuñadura ajena
batiendo el filo
mordedura en la tibia piel
de los versos
vamos muriendo
cayendo en angustia
en terrible
certeza que todo va muriendo
como debe morir
no en silencio
que temible es cuando el silencio
parece ser un salvador
entre los acusadores


Ah , dolor
cómo enfrentar a alguien que utiliza
la destrucción como arma
y bálsamo
para las heridas
Las páginas que nos sostienen
van desintegrándose
y arden deseos de aferrarse
a lo que va muriendo
Penitencia impuesta por tus dudas
se cristalizó en agonía violenta
en coplas deshechas
En las palmas de las manos
líneas se van borrando
La vida se aquieta como un carro
de tren que amenaza con detenerse
por siempre
Ni lágrimas nos sirven
si canto de sirena
destroza lo que oímos

Cuánta lluvia, señor, cuánta
que nos anega emoción
nos corrompe desde el suspiro
hasta un adiós que hace rodar
sentimientos

La estampida
nadie se mantiene en su puesto
el asedio agoniza
quedan segundos solamente
Un Mar de vapores que nos envuelven
una mortaja ardiendo desde nuestra
epidermis...

 Ah , este estremecimiento
se tiñe de iras
Se mantiene mirando con sus blancas
pupilas carentes de histeria
Una calma que inquieta hasta la mayor
de las valentías
Carros caen en cenizas
trompetas se derriten bajo la tristeza


En esta batalla no habrán héroes
no victoriosos himnos
no banderas danzando iluminadas al aire
La dentellada duele, loba
duele hasta la dermis del alma
hasta la palabra melancolía
sabe a hiel
sabe a mentira
una aciaga poción de amores y descuido
en esta batalla ambos hemos perdido
y no habrán refugios donde guarecerse
Holocausto... holocausto
que sentido tienes
si eres un pacto con dios
un pacto y apetitos de muerte
donde la muerte no debe poner
pie alguno sobre
las cabezas de los sentimientos
Arengas de versos
esa soledad que clava el puñal
aún más profundo


Ven, toma mi mano por última vez
este trato no es con nosotros
ya no nos hacen falta los verbos
para salvar esta mortandad



No hay mayor maldición
que tornarse
otra vez en un puñado de poemas
más livianos que el aire
más tortuosos que maleficios
no hay ruta
no hay latido
sólo quimera que flota
como polen amargo y estéril
recuerdo que ha de morir
arrastrando cadenas
jalándonos hasta el abismo


¡A las calles, sentimientos!
Si hay que sangrar
que se haga empapándonos la camisa..
¿Pero quién el enemigo?
Por qué la invisibilidad divina
el descanso de las bestias
el descenso de Dios padre...
¡A las calles! ¡A las calles!
Que el puño se aferre a la roca
ya la razón ha zarpado
se afiebra el corazón
a los momentos pasados
que agonizan
en una memoria de muertos
sólo para que los muertos recuerden
en esa inexorable hondonada
llamada muerte:
los daguerrotipos de un pasado incierto.

El movimiento constante clama locura
rocas y maderos
barricadas de lodo y sangre

¡A las calles, sentimientos!
Empapemos de rojo el pecho
y las oscuras camisas de la zozobra.


Ah, miseria
vas con ojos vendados
¿Cuál es el rostro que buscas?
Tus palabras son ininteligibles
esa lengua llagada no es útil
para articular frase alguna
continúa tu sendero
te ruego no repares en nosotros
que pálido astro te haya usurpado los ojos
no es culpa de este latido desesperado

Ha comenzado
Luna nueva da la espalda
la batalla se define
como relámpago
en el mar de la serenidad
“La arpía ha gritado:
¡Ya es hora, ya es hora!”
Combatiré con ánimo
ciego de mundos
hasta que se desprendan
uno a uno
estos músculos sostén
de la piel y dolor

Retorna el sabor del miedo
desde la punta de la lengua
volviéndose aliento
recorre las inflamadas fauces

Ah, luz extínguete,
Extínguete muda en la fugaz
fe de la reparación
quién el enemigo
Sí, ahora dilucido sus facciones
son facciones amadas
hasta el desamparo de
todo orgullo fenecido
¡Eres tú, entre todos los enemigos, tú!
un bosque oscuro que serpenteando
se aproxima para saldar
mi derrota de bruces

Colisión de espadas
las hojas hechas fragmentos hostiles
concebidas en esos dedos
que prodigaban antaño afecto
huele a sudor sangre y fracciones de espíritu
tornados vapor y aroma a encino derribado

Oráculo ciego,
demasiado postrero fue su aviso
el imperioso escape de esta paupérrima
conciencia ligada de manos,

Miseria deambula con macabros pies
la masacre en que ambos enemigos
nos hollamos la epidermis
hasta sernos irreconocibles

Aún esa infame dama no arranca
su venda para
registrarnos como víctimas mutuas
como victimarios recíprocos

Porqué de fondo
se oyen oraciones
mientras nuestro llanto se eleva
en volutas absurdas e inmundas

Tus brazos mis brazos
se tornan catástrofe y humedad
aún mis ojos no te encarnan
como enemiga
detrás de la deformación
de las gruesas lágrimas

Tu voz está en el golpe de puño
tu vista en el rechazo
todo lo cubre el forcejeo


¡Retirada, retirada!
¡A los navíos! ¡A los navíos!
Que nuestras espinas dorsales
se quebrantan bajo una noche sin luna
y con llanto

¡Quién la rescata! ¡Quién la aparta!
mientras apresto
esta fuga deshonrosa
se aproxima Miseria
apartando su maculada venda
sus vacías cuencas tienen
el destello de escrutar
y reafirmar estos
mis rasgos de capitulación
y orfandad

¡Qué susurra esa arpía!
¡Susurro que pulveriza mis tímpanos!
“Maldita sea la lengua que me lo ha revelado”
“Ha abatido mi mejor parte de hombre”

A lo lejos
aparentemente enrojecidas
se despliegan moribundas
las velas de la huida.


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